En el entorno del Instituto de Baix-a-Mar, en la calle de la Ancla se están realizando actuaciones de mejora en el ámbito de la movilidad con el objetivo de incrementar la seguridad del alumnado que accede al centro y a la vez evitar la emisión de gases de los vehículos que se detienen justo en la entrada para llevarlos o recogerlos. Mediante la creación de una zona de parada corta se facilitará la acción llamada de 'beso y adiós' por un período de tiempo máximo de 2 minutos, a poca distancia de la puerta del centro educativo, donde los vehículos podrán detenerse con el motor parado.
Según ha explicado el concejal de Proyectos y Obras del Espacio Urbano y Movilidad, Antoni Palacios, "la idea es que el coche esté a unos metros de la puerta de la escuela, 20 o 30 metros, que tengan control visual del niño cuando baja y va hasta la puerta y que el coche esté con el motor parado".