Olga Arnau: "Queremos que Vilanova sea una ciudad amable donde vivir"

28 de julio de 2022 a las 09:16h

En pocos meses se llegará al ecuador del mandato. ¿Qué valoración hace de cómo ha ido, más allá de la covid-19?

Recientemente hemos estado actualizando los indicadores del PAM para ver cómo llevábamos el seguimiento, ya que está siendo un mandato muy accidentado. Hemos tenido que ver qué será posible hacer y qué no de todo lo que preveíamos. Cuando hicimos el acuerdo de gobierno teníamos unos 288 puntos, de los cuales se han alcanzado el 55%. Ahora hemos actualizado y seguiremos actualizando alrededor de 150 puntos del PAM porque es lo que nos hace visible la tarea que sacamos adelante, más toda en la que nos tenemos que adaptar.

La herramienta principal que podemos tener para sacar adelante acciones son los recursos económicos y si estos los tenemos que estar modificando continuamente para atender las necesidades del día a día, te hace prever que muchos de estos puntos que no se han iniciado a veces difícilmente se podrán iniciar. De momento tenemos uno en el que habrá una dificultad añadida en lo que podíamos prever, pero seguimos a la espera del fondo de rescate estatal que tanto reclamamos y que nos podrá dar un respiro para alcanzar el 100% de los compromisos que teníamos con los vecinos y vecinas.

¿Qué impacto ha tenido la covid-19 en el municipio?

Ha afectado como al resto de territorios, pero en Vilanova por el hecho de ser un municipio en el que los recursos ya eran escasos y no había remanentes, el punto de partida no es el mismo que el de otros municipios que sí tenían ahorros. Vilanova desde muchos años atrás venía con un plan económico establecido y un saneamiento con una imposibilidad de financiación y de buscar recursos. Al cerrar los presupuestos cada año, teníamos la obligación de reducir deuda porque el Ayuntamiento estaba porcentualmente demasiado endeudado respecto a su presupuesto.

Ahora, una vez ha salido la norma europea que permite flexibilizar y hacer uso de los remanentes, nos hemos encontrado con que no teníamos porque lo habíamos utilizado para ir reduciendo un endeudamiento que cuando entré era de 115 millones de euros y que actualmente es de 68 millones. Esta diferencia son resultados positivos de los últimos años que quizás ahora tendríamos en un banco y los podríamos ir utilizando para necesidades reales del municipio, pero no es así porque hemos ido reduciendo deuda cada año. Tenemos un superávit de 2019 que hemos podido ir utilizando en los porcentajes iniciales que dijeron, pero como seguimos con el plan de saneamiento, tenemos que estar pendientes de cómo cerraremos el último ejercicio para ver la cantidad que quedará disponible para este 2021.

Tenemos que seguir pidiendo que estas normas vayan más allá de 2022 para salir de la afectación real de la covid-19. Ya había muchas familias dentro de la vulnerabilidad, muchas empresas en un punto muerto que no sabíamos si continuarían y esta precariedad se ha agravado muchísimo. Se han ampliado las familias que han entrado en el umbral de vulnerabilidad y las empresas destruyen puestos de trabajo porque cuando se acaben los ERTE difícilmente podrán mantener su subsistencia.

Desde el Ayuntamiento, ¿qué ayudas sociales y económicas se han impulsado para paliar los efectos de la pandemia?

En el primer plan de choque es en el que revertimos todos los recursos posibles y modificamos todas las partidas necesarias para poder dotar de capacidad económica a las acciones sociales que se tenían que hacer en ayudas directas a las familias en vivienda, acceso a la alimentación, a la dependencia y en todas las modificaciones en educación que se ha tenido que ir haciendo para adaptarse. Además, en la parte económica se tuvo que dejar de hacer los ingresos previstos, deteniéndolos completamente y después haciendo excepciones calculando el tiempo de las paradas de la actividad comercial, y dar líneas de ayudas a las personas para que tengan una mínima capacidad económica para intentar paliar los efectos en una actividad económica que se ha visto muy perjudicada.

Hace unos pocos días se aprobaron los presupuestos de 2021. ¿Qué destacaría?

Me gustaría destacar que, a pesar de ser un momento en que la sociedad va en recesión, creo que se tiene que ser valiente y hemos hecho un presupuesto expansivo con inversiones que hace muchos años no se podrían prever en esta ciudad, con partidas necesarias para todas las necesidades sociales y, a la vez, con partidas necesarias para la actividad económica. Haciendo esta inversión es la manera de que antes puedas dar una patada adelante y salir de ella.

Después del verano crearon una Mesa de Movilidad. ¿Cómo está yendo?

Llevamos tres sesiones. La primera fue un poco de puesta al día de cómo se trabajaría y de qué trataría. La segunda fue bastante específica sobre la modificación que se había hecho durante el primer estado de alarma en la Ronda Ibérica. La tercera ya ha empezado a ser del proyecto 'En el centro, las personas' y de ver cómo hacer una Vilanova accesible, no solo para los que tienen problemas sino que sea paseable para los que tienen que pasar.

Creo que a través de esta mesa se tienen que ir haciendo más propuestas porque al final es el diseño de la ciudad que pisamos y en estos lugares de concentración se pueden percibir las diferentes visiones a la hora de trabajar la movilidad, no solo en actuaciones que se pueden hacer en el centro sino en las necesidades reales de cada barrio. En este sentido, en la Mesa de Movilidad también se trata actuaciones directas con asociaciones de vecinos sobre espacios donde se pueda hacer una actuación. Además, continuamos buscando ampliar los aparcamientos disuasorios para que desde cualquier punto se pueda acceder a la parte central del núcleo urbano de Vilanova.

Uno de los proyectos que se acaba de mencionar es 'En el centro, las personas'. ¿En qué consiste?

'En el centro, las personas' está hecho para que no haya movilidad rodada y muchas calles estén preservadas como en su día se pudo hacer en la Rambla Principal y la Rambla de la Pau. Queremos dar calidad de paseo y de espacio público libre de vehículos. Tenemos que hacer uso de los accesos muy cercanos que tenemos a los perímetros y no tener que estar por dentro del núcleo con los coches. Aparte de invertir en salud al reducir la contaminación, se hace uso del espacio para pasear y tener toda la actividad posible a pie.

Hace unos meses se presentó una diagnosis urbanística de Vilanova i la Geltrú a partir de las cuales se redactará un nuevo POUM. ¿En qué situación se encuentra?

Ahora estamos haciendo el proceso participativo y a partir de aquí se tiene que hacer el anteproyecto del POUM. Tendríamos que estar más avanzados, pero justo hubo el paro la primera semana que empezábamos a hacer estos proyectos de situación con actividades dinámicas e yendo por el territorio viendo las actuaciones que se podían hacer y cómo proyectamos y vemos la ciudad que queremos en un futuro. Ahora estamos en la fase de recogida de todos estos proyectos para empezar a hacer el anteproyecto y así que lo tengamos poderlo trabajar.

¿Cuáles son los retos de futuro que tiene Vilanova?

Tenemos que establecer hacia qué tipo de ciudad vamos, si se quiere hacer una ciudad expansiva que pueda crecer o dejarla tal como está ahora y dotar zonas de servicios específicos para necesidades que se puedan tener. Esto es a lo que tiene que llegar este Plan Urbanístico, pero en todo caso tenemos que ver cómo está nuestro proyecto. Nosotros queremos una ciudad preparada, no solo decir por ejemplo que haremos una ciudad industrial cuando difícilmente lo puedes hacer si no hay dotaciones tecnológicas y de innovación posibles para producirlo.

No tiene que ser un diseño futuro de ciudad porque sí, sino que tiene que ser una cosa enlazada y que tenga un concierto toda ella. Se tiene que acabar de poner lo que falta en muchos de los barrios, porque a veces se han empezado zonas por el tejado. Esta es la dificultad que te puedes encontrar y por la cual después siempre vas tirando atrás zonas que se han desarrollado, pero que no tenían los servicios y equipamientos necesarios al momento de desarrollarlas.

Nosotros queremos que Vilanova sea una ciudad amable donde vivir y que nadie tenga que marcharse, una ciudad segura y con visión de género, porque a veces los diseños de ciudad han sido hechos por una visión técnica y masculina. Trabajamos en un POUM que sea armónico y tenga un equilibrio.

Vilanova i la Geltrú es una ciudad muy carnavalera. ¿Cómo valora este Carnaval de 2021 tan atípico?

Es la tercera festividad semiconfinada que hemos tenido sin una celebración habitual. El Carnaval, como fiesta más participativa y transversal que celebramos en Vilanova, se ha adaptado muy bien, pero no deja de ser un sentimiento de pérdida y de tristeza de no haberlo podido tener este año. En todo caso, la capacidad de adaptación y de seguir celebrando actos en un formato muy diferente del que habitualmente tenemos establecido ha dado una continuidad a la fiesta y una preparación para que la siguiente, cuando nos saquemos las ganas que nos han quedado dentro, la celebremos el doble.

El Carnaval ha sido la fiesta más difícil de adaptar porque actos como las comparsas eran imposibles de hacerlas en formato virtual, pero hemos podido tener el sermón, el entierro y estas píldoras a través de los vídeos para recuperar y saber cuál es el origen de la fiesta. Esta parte educativa también ha ido muy bien porque a veces no sabemos de dónde vienen las cosas y nos ha procurado una cosa que no teníamos hasta ahora. Hay algunos formatos que, como pasó con los Tres Tombs o la Fiesta Mayor, quizás los tendríamos que mantener cuando ya tengamos la normalidad para poder celebrar. Por ejemplo, el Carnaval con todos los adornos en la plaza de la Vila creo que ha dado una imagen como nunca. Y si es posible y así se puede hacer, ¿por qué no hacerlo los años siguientes?

¿Cree que se podrán volver a celebrar las fiestas pronto?

Espero y deseo que sí porque soy una persona con mucha fe, pero el cuándo no lo sé. Si cuando se detectó el primer positivo de covid-19 en Vilanova el 9 de marzo de 2020 me hubieran dicho que este Carnaval de 2021 todavía estaríamos en situación de pandemia, no sé qué habría pensado. Suerte que no nos lo planteamos y mentalmente tampoco estábamos preparados para hacerlo, nos hemos tenido que ir preparando en el día a día. Después cuando vimos que perdíamos la Fiesta Mayor pensábamos que el Carnaval lo podríamos hacer y al final tampoco lo hemos hecho. Somos personas de costumbres, pero esta permeabilidad y capacidad de adaptación que tenemos creo que hace que el ser humano se pueda adaptar a cualquier situación que se pueda encontrar de inclemencias.

Para acabar, la semana pasada se produjeron disturbios en Vilanova. ¿Qué valoración ha hecho y qué desperfectos ha ocasionado al municipio?

Los desperfectos es lo más fácil de valorar y cuantificar porque es una cosa que tienes, haces un listado y ves cuál es la afectación, pero creo que se tiene que ir mucho más allá y se tiene que valorar la afectación real que tiene. Estamos en un momento de salud emocional y estados anímicos muy complejo. Esto provoca que cualquier situación de manifestación, en este caso por la libertad de expresión y el encarcelamiento del rapero Pablo Hasel, lleve otras concentraciones no oficiales que se sumen para aprovechar estos momentos y hacer otras actuaciones.

El primer tipo de manifestación son completamente defendibles y pienso que es uno de los derechos que tenemos que tener, pero no las otras concentraciones que salen y que hacen estos actos vandálicos que hemos estado sufriendo los últimos días y que también han tenido lugar en Vilanova. Esto es muy grave y tenemos que aprovechar la ocasión para hacer un análisis y ver qué lo provoca. Por un lado es la salud emocional, pero por otro hay unas carencias que no se están cubriendo y se tiene que dar su atención para ver cómo se puede arreglar porque no podemos estar con convocatorias espontáneas cada día y que paguen los municipios.

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Julio Collado
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