El Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú, a través de Neàpolis, ha puesto en marcha una nueva incubadora de economía azul con el objetivo de promover el emprendimiento, la innovación y el desarrollo empresarial en uno de los sectores estratégicos de futuro para el municipio y su entorno.
La iniciativa nace con la voluntad de potenciar el mar como palanca de desarrollo económico sostenible, favoreciendo la creación de nuevas actividades empresariales vinculadas a la economía marítima, la sostenibilidad, la innovación y la valorización de los recursos del litoral.
Actualmente, la economía azul ya tiene un peso destacado en la ciudad, con más de 3.200 personas trabajadoras, cerca de 1.300 profesionales autónomos y alrededor de 600 empresas que generan una facturación anual superior a los 78 millones de euros. Este ecosistema incluye ámbitos como el turismo marítimo, las actividades náuticas y deportivas, la pesca profesional y recreativa, la acuicultura, la construcción naval, la biotecnología marina y sectores emergentes como la energía eólica marina.
La concejala de Proyección de Ciudad, promoción económica, capitalidad y empresa, Anna Ribera, ha destacado que este proyecto “supone una apuesta clara por generar nuevas oportunidades económicas vinculadas a la identidad y el potencial natural de Vilanova i la Geltrú, apostando por sectores emergentes con un gran recorrido de futuro y capacidad de generar empleo y valor añadido al territorio, en el caso de la economía azul esto abarca desde la construcción naval, la biotecnología hasta el sector pesquero o el turismo”. La concejala hizo estas declaraciones durante la jornada Empren VNG celebrada en Neàpolis.
Un programa estable para acompañar nuevos proyectos
La incubadora funcionará como un programa estable de incubación sectorial con capacidad para acompañar hasta ocho proyectos emprendedores por edición. Durante un período de doce meses, las iniciativas seleccionadas recibirán mentoría especializada y formación específica, con entre ocho y diez horas de acompañamiento personalizado y un mínimo de veinte horas de formación en ámbitos clave como modelos de negocio, aspectos jurídicos, desarrollo de producto, sostenibilidad, tecnología y financiación.
Este modelo busca reforzar la competitividad del tejido empresarial vinculado a la economía azul y, a la vez, atraer y retener talento, uno de los principales retos del sector.
Dinamización del ecosistema y colaboración sectorial
Más allá del apoyo directo a los proyectos, el programa quiere actuar como elemento dinamizador del ecosistema local y territorial. En este sentido, se impulsarán sesiones de networking sectorial, demodays de presentación de proyectos y espacios de colaboración entre empresas, instituciones y organizaciones.
Esta dimensión colaborativa es clave para generar sinergias, optimizar recursos e impulsar nuevas iniciativas que contribuyan al desarrollo económico marítimo de la ciudad y su entorno.
Innovación y sostenibilidad como ejes centrales
La nueva incubadora pondrá especial énfasis en la innovación aplicada a la sostenibilidad y la economía circular. Se quieren impulsar nuevos productos y servicios relacionados con la valorización de excedentes pesqueros, el aprovechamiento de los recursos marinos y otros ámbitos emergentes del sector.
Uno de los objetivos del programa es desarrollar dos pruebas piloto en entornos reales que permitan validar las soluciones creadas durante el proceso de incubación.
Un proyecto alineado con la estrategia de ciudad
La incubadora se integra dentro de la estrategia de desarrollo económico de Neàpolis y forma parte de la apuesta municipal para consolidar la economía azul como sector estratégico. También se alinea con las líneas de trabajo centradas en el apoyo al tejido empresarial, la competitividad, el desarrollo de talento y el impulso de programas de acompañamiento a la emprendeduría.
El proyecto se concibe como una iniciativa tractora con la voluntad de posicionar Vilanova i la Geltrú como referente en innovación y emprendimiento vinculado al mar y al desarrollo sostenible.
La previsión es que el programa contribuya a aumentar la supervivencia de los proyectos incubados, con el objetivo de alcanzar una tasa de continuidad mínima del 20% al cabo de tres años, duplicando la media habitual de consolidación en este tipo de iniciativas.