El Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú, a través de la Compañía de Aguas, ha puesto en marcha un sistema de recogida de datos para abordar la problemática de los malos olores en la zona del torrente de la Pastera. El proyecto consiste en la instalación de un sensor especializado en la boca de entrada del torrente, junto a la plaza de las Casernas, que registrará moléculas en el aire y factores ambientales durante todo un año.
Esta tecnología permitirá analizar el volumen de cuatro elementos principales que generan malestar en la nariz humana. El dispositivo, un analizador en continuo alimentado por placas solares, incorpora también un anemómetro para calcular la velocidad y la dirección del viento. Según Marc de Arias, gerente de la Compañía de Aguas de Vilanova, el objetivo es tener un modelo predictivo: “Lo que intentamos una vez tengamos modelado el comportamiento con estas tres patas —la meteorológica, la ciencia ciudadana y las moléculas— es prever el comportamiento de la intensidad de estos olores para dimensionar las técnicas industriales que podemos aplicar”.
La ciudadanía, parte de la solución
Una de las piezas clave de este estudio es la participación del vecindario. A través de una aplicación móvil, cualquier persona puede registrar un episodio de malos olores en tiempo real. Estos datos subjetivos se cruzarán con los datos científicos (temperatura, viento, presión atmosférica) para obtener un estudio robusto antes de decidir qué inversiones hacer.
Gerard Llobet, concejal de Servicios Urbanos, ha destacado que se quieren aplicar técnicas que ya funcionan en grandes infraestructuras como ecoparques o depuradoras, “estamos analizando estas técnicas que ya están aplicadas y que nos podrían permitir mitigar el olor, sobre todo en las temporadas más fuertes, porque desaparecer del todo no desaparecerá, pero sí que la podemos reducir”.
Hace algunas semanas el Ayuntamiento presentó el proyecto de sensorización al vecindario de la zona. Llobet ha subrayado la importancia de la implicación vecinal, “queremos que participe un número amplio de vecinos de estas comunidades para casar la sensación personal con los datos científicos y adoptar la mejor decisión”.
Las soluciones más habituales en estos casos son en el filtrado de aire mediante carbón activo u otras tecnologías industriales que se dimensionarán una vez finalice el estudio.
El soterramiento, una opción no viable a corto plazo
Ante las peticiones históricas de cubrir el torrente, el gobierno municipal ha clarificado la situación técnica y competencial. La decisión del soterramiento depende de la Agencia Catalana del Agua (ACA) y está vinculada a obras de ingeniería de gran envergadura aguas arriba. “Mientras no se pueda hacer el desvío y el trasvase de torrentes, que es una obra de ingeniería y de coste económico enorme, no podemos actuar aquí abajo. Por lo tanto, esto a medio plazo es muy poco probable”, ha explicado el concejal.
Además, Llobet ha advertido que el cubrimiento por sí solo no solucionaría el problema de raíz, “aunque lo cubramos, el olor nos lo enviaríamos más arriba o lo seguiríamos sacando por los sumideros y las rejillas; el olor no desaparecería. Corregir toda la red del casco antiguo de golpe tiene unos costes económicos que no puede asumir ni este ni cualquier ayuntamiento”.
