Durante esta semana se está llevando a cabo en Vilafranca un estudio para determinar el censo de población de palomas bravías. Las palomas bravías son las más comunes que se pueden encontrar en las ciudades. Viven en colonias y ocupan edificios para nidificar. En algunos espacios, podemos encontrar otras aves que se parecen a las palomas, pero tienen unos comportamientos diferentes y no son objeto del estudio como la tórtola turca o la paloma torcaz porque no tienen la consideración de plaga ni es necesario controlar su población.
Este estudio, aparte de conocer el número de ejemplares de paloma bravía que hay en la ciudad, debe servir para evaluar si los sistemas de control que se están utilizando son los más adecuados, a la vez que, una vez finalizado, se obtendrá un diagnóstico de los principales edificios donde crían las palomas, así como propuestas concretas de intervención para dificultar la cría indiscriminada que provoca los crecimientos desmesurados de la población.

A finales de este año, ya se podrá disponer de una primera estimación de la distribución de las palomas por los diferentes barrios de la ciudad y está previsto que, de cara al primer trimestre del año que viene, se lleve a cabo un análisis con más profundidad de los lugares conflictivos con propuestas de intervención.
La concejala de Salud, Anna Doblas, recuerda que “para ayudar a controlar las molestias que causan las palomas y para la salud de los ejemplares que conviven en la ciudad, nunca se debe alimentar a las palomas. Una sobrealimentación conlleva una mayor cría, competencia entre ellas, agresiones físicas y transmisión de enfermedades. Una paloma sólo necesita 30 gramos de comida al día y si tiene que ir a buscarla fuera de la ciudad, esto mejora su estado físico y están más sanas”.
La Ordenanza Municipal de Protección de los Animales y su tenencia prohíbe alimentar a las palomas y establece sanciones de entre 100 y 400 euros a quien lo infrinja.