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Faltaban diez minutos para las doce de la noche, cuando los últimos bailes populares hacían su exhibición en la Plaza de las Nieves y la banda de música daba paso a la entrada de las autoridades de la ciudad. El pasacalle del Voto del Pueblo, iniciado sobre las nueve menos cuarto de la noche en la Plaza de la Vila, llegaba a su punto final al pie de la iglesia de San Antonio Abad con una plaza llena a rebosar.
Durante la exhibición castellera de Bordegassos, Mossèn Pere Milà, el equipo de gobierno, miembros de la oposición, y los pabordes, todos ellos de riguroso blanco, tal como manda la tradición, se colocaban en la escalinata de la iglesia para iniciar como cada 5 de agosto, la ceremonia del Voto del Pueblo.
Mossèn Pere Milà apelando a momentos y situaciones que este año nos han estremecido el espíritu, se dirigía a la Virgen de las Nieves con el fin de que la patrona de la ciudad, acoja a toda la ciudadanía y la dote de sabiduría, convivencia, consuelo y serenidad, así como de espíritu de empuje y de sensatez. La máxima autoridad religiosa concluía su intervención, animando a la alcaldesa de la ciudad, Neus Lloveras, a que inicie su parlamento.
Lloveras, en el que será su último voto del pueblo como alcaldesa de Vilanova i la Geltrú, se dirigía a la Virgen de las Nieves con una exigua y fugaz pitada que casi pasó desapercibida. En su discurso de escasos cuatro minutos, esperanzaba a la ciudadanía a caminar para estrechar los lazos que permitan a la fiesta hacer avanzar a los hombres y mujeres de Vilanova i la Geltrú a una plaza donde se puedan iniciar conversaciones amables.