El Ayuntamiento de Sant Pere de Ribes ha activado un protocolo especial de vigilancia y control después de detectar varios intentos de fraude en los trámites de empadronamiento en el municipio. La medida se ha tomado a raíz de la labor de supervisión de las Oficinas de Atención Ciudadana (OAC), que identificaron indicios de irregularidades en diversas solicitudes de residencia, en colaboración con la Policía Local.
Según ha informado el consistorio, ante estas sospechas se ha puesto en marcha un circuito de verificación transversal con la participación de diferentes departamentos municipales y la Policía Local. Esta coordinación ha permitido detectar presuntas falsificaciones documentales y el uso de contratos de alquiler falsos, unos hechos que ya han sido comunicados a la Policía Nacional, que es la autoridad competente en materia de extranjería.
En el marco de este dispositivo, la Policía Local ha llevado a cabo inspecciones técnicas en los domicilios para comprobar si las personas empadronadas residen realmente allí. Hasta ahora, se han inspeccionado 25 viviendas, de las cuales en 13 se ha confirmado que los empadronamientos eran ficticios, mientras que el resto de casos continúan en fase de verificación.
Como consecuencia de estas comprobaciones, el servicio de Padrón Municipal de Habitantes ha iniciado los expedientes de baja de oficio correspondientes para corregir la situación y garantizar que el registro refleje la realidad demográfica del municipio.
Finalmente, el Ayuntamiento ha anunciado también un refuerzo de las medidas administrativas para prevenir nuevos fraudes. Entre estas, destaca la obligatoriedad de presentar las solicitudes por escrito en los casos sospechosos, con el objetivo de permitir una verificación más exhaustiva de la documentación antes de emitir cualquier certificado. Según el consistorio, esta medida ya ha demostrado efectos disuasorios en las últimas semanas.