Vilanova i la Geltrú ya vive, oficialmente, una semana de crítica, juerga y algarabía. Lo ha hecho con un inicio marcado por el tiempo inestable y una escena tan surrealista como carnavalesca: la lluvia ha forzado a retrasar media hora el espectáculo y la llegada tardía del rey Carnestoltes —atribuida a Rodalies— ha obligado, incluso, a improvisar un casting para encontrarle sustituto.
Finalmente, pero, Su Majestad ha aparecido cuando el acto ya había comenzado, desde un balcón del Ayuntamiento, y ha aprovechado el momento para lanzar el primer mensaje de la noche: “Un transporte público digno para todos”.
Un sermón con memoria del último año y guiños locales
Una vez en el escenario, el rey Carnestoltes ha pronunciado el tradicional sermón, un repaso satírico de la actualidad vilanovina que ha puesto el foco en algunos de los episodios más comentados de los últimos meses. Entre ellos, la fuga de cloro del mes de mayo, originada por un incendio en una empresa de productos para piscinas, que obligó a confinar Vilanova y municipios del entorno durante unas horas, en una situación que el discurso ha comparado con “aquellos días que recordaron a la pandemia”. También ha tenido espacio el apagón general.
El Carnaval, pero, no sería lo mismo sin la lectura en clave local. El sermón ha reservado bromas para los vecinos de las Roquetes del Garraf, descritos como “muchos” y con la ironía de que, salvo dormir, lo hacen todo en Vilanova a pesar de pertenecer a Sant Pere de Ribes.
Rivalidad con Sitges: dardos al eterno vecino
Como es tradición, la rivalidad con Sitges también ha salido a escena. El rey Carnestoltes ha cargado contra el municipio vecino con una combinación de burla y orgullo vilanoví, reivindicando Vilanova como la gran capital festiva del Garraf.
«Declaro abierta la algarabía»: el pistoletazo de salida
El momento culminante ha llegado con la proclamación oficial. “Por el poder que yo me doy, declaro abierta la algarabía, la jarana y el vicio. Que comience esta gran fiesta. Vamos a todas y no os quedéis a medias. Haced absolutamente de todo. ¡Viva el Carnaval y viva Vilanova i la Geltrú!”, ha proclamado Su Majestad, entre aplausos.
El inicio del Carnaval ya venía condicionado por la meteorología: la lluvia había obligado a suspender el acto del jueves que conmemoraba los 50 años de la recuperación del Arrivo y, este viernes, ha vuelto a poner a prueba la puesta en escena.
Una semana de actos hasta el Miércoles de Ceniza
A pesar de los contratiempos, el calendario ya avanza sin freno. Después del Arrivo de este viernes, el sábado por la mañana el Carnaval y las Concubinas protagonizan un recorrido por mercados, calles y plazas, con la competición de los abanderados de las Comparsas para demostrar habilidad con el estandarte de cada entidad.
El domingo llegará el plato fuerte: las Comparsas, el acto más icónico del Carnaval vilanoví y, para muchos, “el día más importante del año”. Este año, la cita apunta a récord: se prevé que se superen por primera vez las 11.000 parejas sumando todas las modalidades.
La segunda parte de la fiesta incluirá el lunes el Baile del Papelito para los niños y los Coros, con versiones de canciones populares o comerciales convertidas en crítica social. El martes será el turno del Vidalot, el último gran pasacalles nocturno, antes de la despedida definitiva: el miércoles, velatorio, lectura del testamento y entierro del Carnestoltes, poniendo punto final a una semana en la que, en Vilanova, la sátira vuelve a mandar.