El alcalde de Calafell, Ramon Ferré, comienza su tercer mandato al frente del Ayuntamiento del municipio del Bajo Penedés. Después de gobernar los últimos cuatro años en solitario con el apoyo de En Comú Podem y de la concejala no adscrita Maite González, esta vez lo hará acompañado de Junts, con Marc Casellas como portavoz.
Las elecciones del pasado 28-M reafirmaron la confianza de la población en su tarea e, incrementando un concejal, se quedó rozando la mayoría absoluta. Después de los primeros 100 días de legislatura, nos detalla en La Ciutat algunos de los principales proyectos que llegarán a Calafell de aquí al 2027 y que ya se están poniendo en marcha.
¿Cómo se configuró el acuerdo con Junts para la mayoría absoluta?Fue un poco más fácil porque tuvimos más concejales y, por lo tanto, teníamos que pactar con menos grupos para conseguir esa mayoría. Esta vez fue bastante fácil pactar porque la predisposición de Junts fue muy buena y, además, durante la campaña también habían sido de los pocos grupos que hicieron una campaña limpia, que proponía cosas y planteaba con claridad, sin centrarse en el terreno personal como hicieron otros grupos. Por eso llegamos a un acuerdo con ellos.
También lo intentamos con la CUP, porque era el mismo caso, pero no conseguimos ese acuerdo. Faltó poco y creo que durante el mandato llegaremos a acuerdos puntuales con ellos para poder hacerlos partícipes de la gestión municipal; aunque no sean necesarios sus votos porque tenemos los 11 de la mayoría absoluta, siempre pienso que es bueno abrir los acuerdos lo máximo posible, cuanto más amplios y plurales sean unos presupuestos, unas ordenanzas, un acuerdo en sí; siempre representarán a más gente y bienvenido será.
¿Cómo se distribuyeron las concejalías y cargos del cartipás municipal? ¿Se han mantenido en parte respecto al mandato anterior?Pudimos seguir bastante la línea que teníamos planteada cuando presentamos la candidatura, aunque habíamos pensado que podríamos sacar algún concejal más y hacer alguna modificación del organigrama actual; pero en general pudimos conseguir prácticamente todas las carteras del gobierno. Con Junts, fue bastante fácil en este sentido, porque nos dieron bastante manga ancha para poder organizarnos como creíamos oportuno porque ya llevábamos más años de experiencia, con los dos mandatos anteriores, conociendo cómo funciona el Ayuntamiento y todo, qué necesidades organizativas tiene -en este tiempo hemos ido cambiando la organización interna para que sea más eficaz y funcione mejor- y, por lo tanto, el organigrama político debía acompañar esta organización. Creo que lo hemos simplificado muchísimo y se corresponde con la rama técnica que se está acabando de implementar en la casa, ya tenemos mucho trabajo hecho.
Es cierto, sin embargo, que este mandato tenemos un hándicap añadido, ya que hay muchas personas que se jubilan o dejan el Ayuntamiento y, por lo tanto, debemos hacer un relevo generacional y esto supone una dificultad que sabíamos que se produciría porque por edad ya tocaba; y estamos intentando buscar el organigrama aún mejor que el que teníamos y ajustando aquellos elementos que adapten el Ayuntamiento a las nuevas necesidades -y que nos acerquen más a la contemporaneidad-, que son diferentes de las de hace 4 años y de las de hace 8. Se trata de organizar la casa de manera que atienda y que podamos tener los trabajadores y técnicos necesarios para el futuro que tenemos por delante.
¿Cómo han sido estos primeros meses del nuevo mandato, se han continuado proyectos ya iniciados o se han impulsado nuevas acciones?Bueno, estamos en un municipio turístico y durante el verano tenemos muchísima gente a quien debemos atender y que todo salga lo mejor posible, hay mucha gente de la casa que está de vacaciones… Por lo tanto, es un período un poco complicado y de los tres meses, la mitad han sido de vacaciones; entonces, en este sentido, tampoco hemos podido desarrollar todos los proyectos que querríamos, pero éramos conscientes también y hemos tenido paciencia para montar el organigrama que tocaba, hemos ido haciendo gestiones internas para empezar a preparar ya presupuestos para el año que viene, que son importantes porque estamos todos los ayuntamientos en una situación complicada…
En definitiva, preparando todos aquellos proyectos que ya teníamos arrancados y que han acabado de consolidarse, como por ejemplo, la escuela de música, que teníamos licitado el proyecto desde hace 4 años y, al final, hemos podido desencallarlo y ya está encargado; sacamos adelante este proyecto que ha costado muchísimo, pero que ya hemos conseguido encarar definitivamente. Así como el proyecto de la cooperativa, que también estuvimos mucho tiempo valorando el alquiler y la compra, el acuerdo que se hizo en el anterior mandato; y ahora ya hemos podido pedir presupuestos a tres arquitectos para que podamos redactar el proyecto.
También, tenemos unas obras que debemos hacer en todas las calles de Segur, entre el carrer Rin y el carrer Loira, es un espacio muy amplio y será la obra más importante que se ha hecho nunca en el municipio, en cuanto a inversión y en cuanto a volumen, pero es una obra que debemos encarar sí o sí y ya hemos hecho todos los pasos estos primeros meses, para poder hacer la licitación lo antes posible, y también está a punto de arrancar. Por lo tanto, estos primeros 100 días han sido provechosos, no hemos tenido que perder mucho tiempo en organizarnos porque ya hace 8 años que gobernamos y ya sabemos en qué estado se encuentran los diferentes ámbitos y esto nos ha permitido avanzar en proyectos ya iniciados.
Viniendo de unos tiempos complicados con la pandemia en los que había, sin embargo, subvenciones externas como los Fondos Next Generation, ¿cuál es la situación económica del municipio y cómo se enfrenta el nuevo Plan de Acción Municipal hasta el 2027?La dificultad ha sido que hemos vivido unos períodos complejos en el ámbito político, con el movimiento que hubo en su momento con la independencia, pero después también la crisis de la Covid-19, que hizo que los ayuntamientos no estuviéramos en situación de aumentar impuestos, tasas ni la presión fiscal a los vecinos. Esto conjuntamente con la situación que se ha vivido de crisis, los ayuntamientos hemos sido prudentes y moderados y hemos contenido todo lo que hemos podido, pero ahora llega un momento en que los gastos han ido subiendo, han ido aumentando todos los costes, de personal también ha aumentado muchísimo por los incrementos salariales que ha habido por parte del Estado que nos han obligado a asumir un gasto que no teníamos previsto con los ingresos que teníamos; y además, todas las subidas que ha habido en carburantes, combustibles, energía… Esto ha hecho que se incrementen en general todos los contratos.
Si seguimos con la presión fiscal del 2016, hace que ahora estemos en un momento en que debemos tomar decisiones y ponernos al día. También, por otro tema importante como es la nueva ley de residuos, que nos obliga a cubrir el 100% del coste del servicio, lo cual hasta ahora no pasaba. Tendremos que ponernos al día todos los municipios, no solo Calafell en este sentido, ya que en muchos casos estamos cobrando solo un 60-70% del coste real de la basura. Por eso, este año habrá subidas importantes en cuanto a la basura que todos tendremos que asumir. Y todo es fruto de esta situación que hemos vivido en la que no hemos podido ‘tocar’ impuestos, no hemos podido actualizar ni siquiera los IPC y, por lo tanto, llega un momento en que esto se hace insostenible y difícil de aguantar más con el dinero que teníamos en 2016, con los servicios que tendremos en 2024.
De hecho, una de las apuestas claras de su anterior mandato fue municipalizar varios servicios a través de CEMSSA, como la recogida de la basura o el alcantarillado. ¿Qué beneficios ha supuesto para la ciudadanía?Hemos tenido cosas buenas y cosas malas. Hemos tenido el hándicap de que la maquinaria que nos dejaron no era la más óptima y tuvimos que alquilar otros camiones y, hasta que no hemos comprado unos nuevos -que aún nos están llegando-, no hemos podido empezar a poner en marcha el servicio como queríamos; hemos tenido que intentar que no se notara y esto ha sido una etapa que hemos tenido que cubrir y ha supuesto un coste importante porque tener que alquilar maquinaria además de comprarla hace que tengas dos gastos a la vez y, por lo tanto, es difícil aguantar ‘los números’.
Y también hemos tenido que alargar el alquiler porque, precisamente, al hacer la compra y la licitación va al Tribunal Catalán de Contratos, las empresas impugnan, etc; todo lo que nos encontramos en un Ayuntamiento, que se hacen estos procedimientos de contratación eternos. Con la nueva ley de contratos lo que han hecho es retrasar muchísimo las contrataciones y, si añadimos que tienen que ir al Tribunal, por estrategia además de las empresas que están ofreciendo el servicio para continuar y esperar si los otros se cansan y dejan la licitación, al final, todo se va aplazando. Si no cambian las leyes, al final, los ayuntamientos nos convertiremos en herramientas inútiles y absurdas porque no tendremos margen de maniobra y, precisamente, la administración más cercana a la ciudadanía debería tener más margen de maniobra, más celeridad y agilidad; en cambio, nos estamos cargando con procedimientos 'engorrosos' y trámites larguísimos que hacen que la gente no entienda nada.
Hay esta parte negativa que hemos tenido que asumir y que hemos intentado que la gente no notara. Por otro lado, la gente que nos hemos quedado lo hemos dado todo para que el servicio funcionara y no fuera evidente la falta de maquinaria que había; y estamos muy contentos de cómo hemos trabajado y que se hayan implicado tanto en el servicio. Al mismo tiempo, hemos aprovechado todo este tiempo para llegar a un acuerdo laboral con ellos, hemos cerrado ya el convenio y estamos muy satisfechos por la parte humana del servicio. Y creemos que, en un futuro, como solo asumiendo nosotros el servicio ya incrementamos un 8% la recogida selectiva, haciendo las cosas bien ya hemos conseguido un aumento importante; estamos seguros de que los datos de finales de este año aún serán mejores y estaremos más cerca de ese 60% que nos piden para alcanzar los objetivos.
De esta manera, también, evitaremos las multas que tenemos los ayuntamientos y que tanto nos están perjudicando y por las cuales debemos subir el servicio de la basura porque estamos pagando grandes sanciones por no reciclar. Teníamos que ponernos las pilas, por eso asumimos el servicio y ahora tenemos más conocimiento gestionándolo desde el Ayuntamiento y no una empresa externa; nos hemos empapado de cómo funciona todo este mundo y al mismo tiempo hemos puesto los recursos para que hubiera una mejora importante en el servicio.
¿Qué otras necesidades tiene el municipio en cuanto a servicios básicos, como seguridad o limpieza?Hay una cuestión importante que es la limpieza viaria que, también, en la anterior legislatura asumimos desde la empresa municipal, y comparado con otros ayuntamientos, hemos visto que estamos el tercero de la provincia en cuanto a inversión que se destina a la limpieza. Por lo tanto, somos un municipio que tenemos muy claro que debe estar limpio y ordenado, y esto nos equipara al nivel de Reus, una ciudad que tiene muchos más habitantes que Calafell; ya que estamos invirtiendo prácticamente lo mismo en términos de limpieza. Esto quiere decir que la limpieza forma parte de nuestra imagen como municipio turístico y debemos tener el pueblo en condiciones, creo que se ha notado mucho sobre todo en urbanizaciones y muchas calles de Segur, donde se ha visto que ahora pasan a limpiar de manera regular cuando antes no pasaban.
En cuanto a seguridad, sanidad, enseñanza… son competencia de la Generalitat. Nosotros ya hace años que pedimos que haya más Mossos, que se haga la ampliación del Hospital, que podamos tener más posibilidades para acoger a los alumnos en los centros correspondientes y, también, prevemos que pronto habrá necesidad de más institutos y escuelas, aunque cada año cuadran y parece que no crezca el municipio, estamos creciendo muchísimo en población y, por lo tanto, tendremos que crecer también en servicios. Desde el Ayuntamiento estamos muy encima, porque la gente nos lo pide.
Más allá del turismo, en los últimos años, se ha hecho un gran esfuerzo por impulsar la actividad económica y reactivar el comercio en el municipio, sobre todo para que no desaparezca ese comercio local de proximidad.Creo que una de las cosas de las que podemos estar orgullosos de estos 8 años que llevamos gobernando es que hemos sabido dinamizar el municipio a nivel comercial. Calafell vive prácticamente del comercio, la restauración, los servicios en general; y creemos que hemos hecho una buena tarea en este sentido porque cuando empezamos, estaba en una situación de estacionalidad muy aguda en la que la gente venía más en verano y, al final, tirando, haciendo eventos, haciendo propuestas cada semana, haciendo actividades… hemos conseguido que la gente, que se alargue más esta temporada y se aumente mucho el público de fin de semana. Esto ha hecho que, en general, el municipio ya no tuviera esa estacionalidad que tenía antes, que el invierno era muy duro.
Antes de la pandemia estábamos en un momento de crecimiento espectacular, recuerdo comercios que me decían que, de enero de 2019 a enero de 2020, habían crecido en un 10% su capacidad económica. Por lo tanto, estábamos en un momento claro de crecimiento que la pandemia paró y nos tuvimos que reinventar, invertimos mucho dinero para ayudar a los comercios, gran parte de la economía se dedicó a sostener este ámbito porque es muy importante y creo que fuimos de los municipios que más apostaron por el comercio local. Y en cuanto pasó la pandemia, volvimos a coger la rueda y ahora volvemos a tener un ciclo económico positivo.
Es cierto que este año, al subir los tipos de interés y las hipotecas, la gente se ha contenido más en el gasto que el año pasado, por ejemplo, pero hemos tenido un verano de los buenos, aunque no haya sido de los mejores debido a la contención del gasto en general en los núcleos familiares, que se ha notado en el comercio sobre todo y también un poco en la restauración. Pero mantenemos una buena línea y seguro que de aquí a un año y medio, que parece que volverán a bajar los tipos de interés, seguramente podremos tener mejores temporadas y un municipio como Calafell notará el esfuerzo que se está haciendo.
En este mismo ámbito, el pasado mes de julio se iniciaron las primeras obras del proyecto comercial Vilamar Centro de Calafell. ¿Cómo avanza el proyecto?El proyecto es muy simple, tenemos una zona donde hay una concentración comercial importante, ya tenemos las tiendas; hay más de 400 establecimientos en un espacio muy pequeño y reducido al núcleo de Calafell playa y esto hace que, prácticamente, solo haga falta dotarlos de servicios para que pueda ser un centro comercial en sí mismo. Es un lugar donde todo el mundo va a comprar, porque gente del entorno, de toda la comarca, baja a Calafell playa a pasar el día, comprar, se queda a comer, pasear por la zona, juega en los columpios… porque hay actividades y espacios que complementan esta oferta comercial.
Es lo que queremos conseguir porque es lo que mueve nuestra economía y, por eso, hemos apostado por este modelo para consolidarlo, pero también potenciarlo. Por lo tanto, el proyecto es reconocer que es un centro comercial de facto, y lo que hacemos es ponerle los servicios que tienen todos los centros comerciales ‘artificiales’. Continuamente se va renovando de tiendas que van apareciendo y desapareciendo, y durante la pandemia, aunque un tiempo sufrieron porque muchos comercios tuvieron que cerrar, después todos los locales han vuelto a estar llenos. Esto pocos municipios lo pueden decir.
Y es por el hecho de reconocer que es un centro que tiene una actividad comercial que hace que se entienda como una unidad y, por eso, le pusimos un nombre y una imagen corporativa que nos permitirá hacer campañas conjuntas y ofrecer una propuesta concreta. Y será la subvención de los Fondos Next Generation la que posibilitará que todo sea una realidad.
Otro de los grandes proyectos de ciudad es la nueva residencia de ancianos, que se aprobó en el último pleno la cesión de los espacios municipales de la Masía de la Sínia para su construcción.Teníamos una realidad que era un centro de día, que ya hace tiempo que se abrió por parte de la Fundación Santa Teresa, había el proyecto de hacer una residencia de ancianos justo detrás para que diera servicio también al mismo centro de día y que aprovechara los servicios que ya se ofrecen en el centro; y ahora lo que hemos conseguido es desbloquear esta cuestión en dos sentidos: hemos conseguido una subvención de los Fondos Next Generation de 5 millones de euros, que permite hacer viable la financiación de esta residencia, y también que la concesión ya sea para la Fundación y que los terrenos anexos ya puedan ser ocupados por esta residencia.
También, tenemos el proyecto en el Ayuntamiento, pendiente de dar licencia, y una vez esté materializada esta concesión con todos los trámites hechos, ya podrá empezar todo; porque a nosotros nos hace mucha ilusión, pero al mismo tiempo es uno de los proyectos más demandados por la ciudadanía. Porque cuando hacíamos encuestas unos años atrás para preparar los planes de mandato y los programas electorales, siempre salía que la demanda más fuerte era la de construir una residencia para ancianos y, además, cuando ibas a la Generalitat te decían que no era necesario porque no había demanda; en cambio, lo estamos demostrando con el centro de día abierto y que utilizan 40-60 personas. Con la residencia haremos lo mismo, la abriremos, tendremos que adelantar la inversión desde el Ayuntamiento y después demostraremos a la Generalitat que existe esta demanda, porque hasta entonces no nos otorgarán la financiación.
En línea con las peticiones ciudadanas, este año se vuelven a promover los procesos participativos para estimular la participación. ¿Cómo se llevarán a la práctica las seleccionadas? ¿Hacia dónde se orientan las peticiones?Los presupuestos participativos los hemos enfocado hacia cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y, por lo tanto, se enmarcan en la Agenda 2030 para conseguir estos objetivos también a escala local para que se puedan asumir después globalmente. Los proyectos son en la línea de la sostenibilidad ambiental, cohesión social, intentar mejorar aspectos medioambientales y de movilidad…
Aspectos orientados hacia estas líneas de actuación que se proponen desde la ciudadanía y, seguramente, las propuestas ganadoras de este año también serán representativas de este modelo. Podemos estar contentos, también, porque hemos abierto un nuevo camino, han pasado de ser unas peticiones generales sin ningún hilo argumental a propuestas concretas y una línea que permite traducir las propuestas en actuaciones porque cuentan con unos objetivos comunes.
En cuanto al ámbito cultural, Calafell ha vivido hace poco la 21ª edición del Festival High Rock-a-billy, el 24º Mercado Medieval, la 18ª Cantada de habaneras… ¿ha sido un verano muy activo culturalmente? ¿La programación continúa a lo largo de todo el año?Es lo que comentaba; por el hecho de programar actividades cada semana, hay mucha gente de otros municipios que se ha acostumbrado a venir a Calafell y esto nos ayuda muchísimo. El Rock-a-billy, por ejemplo, ha sido espectacular, creo que ha sido uno de los tres mejores festivales de todo el mundo en cuanto a programación, pero también por el público que ha venido; hemos batido récords, ha venido más gente que nunca. Y esto provoca que el año que viene tendremos que replanteárnoslo e intentar modificar el festival para acoger a esta gente que ha venido nueva y que, seguramente, seguirá in crescendo.
Además, ahora que ya tenemos el Teatro Joan Colet en condiciones y que rehabilitamos el espacio, podemos ofrecer una programación teatral de nivel importante. También, en cuanto a los otros equipamientos municipales, como los centros cívicos o las bibliotecas -tanto la del Puerto como la del pueblo que también se han renovado-, que se hacen muchas actividades y funcionan como espacio social; y estamos proporcionando una oferta cultural que complementa las actividades de ocio del municipio. Así, Calafell no para nunca porque todas las semanas se organizan actividades y llenamos la agenda prácticamente de toda la provincia.
La semana pasada se suspendió la concesión de nuevas licencias de urbanización y reforma de la zona de Mas Mel para evitar el cierre de los multicines. ¿Cree que se podrán mantener abiertos?Nos encontramos en un momento de expansión de las superficies comerciales y de alimentación, con la pandemia hemos visto que prácticamente han sido los únicos que eran imprescindibles y que han sobrevivido más fácilmente que los otros negocios porque podían abrir; se ha demostrado que es un sector primordial y vital de nuestra sociedad y esto hace que estas superficies busquen su espacio. En Calafell no tenemos muchas, otros municipios tienen más e incluso duplicadas. Por lo tanto, ahora tenemos mucha presión de estos operadores para implantarse en nuestro municipio y nuestro planteamiento no prevé crecer en este sentido, aunque cada vez crece más la población y hay más demanda de este tipo de superficies.
Por lo tanto, estamos intentando poner un poco de orden y evitar cargarnos un equipamiento cultural tan importante como son los multicines, que queremos preservarlos porque además de su uso cultural de primer orden, también nos otorga un prestigio en el sector turístico porque la gente que visita el municipio el fin de semana también sale y va al cine. Por lo tanto, forma parte de la oferta de ocio de Calafell y es un equipamiento imprescindible.
Si podemos compatibilizar que haya superficies comerciales nuevas y que se mantengan los multicines, que es lo que nosotros y la propiedad queremos, no podemos dejar que operadores que tienen sus intereses y sus líneas de actuación nos pongan entre la espada y la pared. Como municipio, debemos poder escoger qué queremos ser. Hemos pedido que no nos apremien, hemos parado todo para pensar las cosas con tranquilidad -para optimizar los usos y buscar soluciones a las nuevas situaciones- y hemos manifestado que haremos lo que el Ayuntamiento quiere y no aquello que quieren operadores externos y ajenos al municipio, para que sea compatible con lo que la ciudad necesita.
Ante este abanico de proyectos que marcarán las líneas del mandato, ¿qué le gustaría que cambiara de aquí a 2027?En estos 4 años tenemos retos importantes y tenemos proyectos que son innovadores en el municipio y van en esta línea de oferta comercial, de ocio y ser aún más potentes a nivel turístico. Básicamente, hablamos de diferentes ubicaciones: la discoteca Louie Vega que compramos y un proyecto que se está trabajando en el Puerto de Segur, donde también pensamos que puede haber una mejora de la oferta actual, y pueden convertirse en dos polos de atracción turística y comercial.
Esto permitiría tener en Segur un núcleo como el Puerto, que ya por sí mismo ha cobrado fuerza en los últimos años, ya que cuando entré de alcalde estaban todos los locales vacíos y ahora están llenos y dinamizados con actividad económica, y aún podemos ir más allá para crear este centro comercial, de ocio y de encuentro, que Segur de Calafell no tiene porque el núcleo ya está todo ocupado, no hay más espacios verdes ni para equipamientos, y el Puerto sería este núcleo de servicios.
Y, por otro lado, la Louie Vega también transforma, conjuntamente con los cines, la travesía urbana entre Segur y Calafell, como una calle más del municipio, pero una importante porque conecta las dos realidades que tenemos. Estos proyectos nos ayudarán a hacer más cohesión entre Calafell y Segur y al mismo tiempo reforzar el papel de los núcleos económicos que han emergido en los últimos años, aún con más potencial.