Más de 450 vecinos, comerciantes y restauradores se han manifestado este lunes en Vilanova i la Geltrú para rechazar la manera en que se está pacificando el tráfico en los principales ejes comerciales de la ciudad. La movilización, con una veintena de entidades, ha querido ser un grito unánime para pedir más participación ciudadana al Ayuntamiento. Recuerdan que en la Rambla Salvador Samà los comercios han perdido cerca de un 30% de la facturación por la implantación de un carril bici y la retirada de tráfico y aparcamientos. Ahora temen que las obras inminentes para pacificar la avenida Francesc Macià provocarán una "lenta y agonizante desaparición" de la actividad económica. "Si el comercio cae, se degradarán nuestros barrios", avisan.
La reducción de los carriles de circulación, la implantación de carriles bici en los principales ejes comerciales y la consecuente retirada de plazas de aparcamiento ha llevado a las asociaciones de vecinos y a las principales entidades empresariales a movilizarse de forma conjunta. Los manifestantes han hecho patente su "enorme malestar" ante el nuevo modelo de movilidad del centro de la ciudad y han exigido la dimisión del concejal de Movilidad, Antoni Palacios.
La gota que ha colmado el vaso de su descontento ha sido el inicio inminente de las obras del nuevo carril bici en la avenida Francesc Macià. Las asociaciones vecinales de los dos barrios más directamente afectados han recogido más de 1.500 firmas para pedir una revisión de la propuesta presentada por el Ayuntamiento.
El proyecto prevé dar más espacio a la movilidad sostenible en una de las principales arterias de la ciudad. Está previsto retirar hasta 150 plazas de aparcamiento y modificar la ubicación de las zonas de carga y descarga. "Todo esto en un barrio con una elevada densidad de población, donde los vecinos se quedarán sin lugar para aparcar", resalta el portavoz de la protesta, Marc Segarra, que recuerda que el tramo afectado por el carril bici acoge a medio centenar de comercios.
Las asociaciones de vecinos, los paradistas del Mercado Central, Viu Comerç y el Gremio de Restauración exigen al Ayuntamiento que haga "una reflexión profunda" y escuche sus propuestas. "Las políticas públicas deben ser consensuadas, y no se pueden imponer", insiste Segarra, que acusa al gobierno de "menospreciar" al vecindario y a los empresarios. Los opositores no cierran la puerta a pacificar las principales vías de la ciudad, pero piden revisar el modelo.
La protesta de este lunes por la tarde, bajo el lema '¡Ayuntamiento Escucha!', ha reunido inicialmente a unos 200 manifestantes, a los que se han ido sumando numerosos comerciantes a medida que la marcha avanzaba por la avenida Francesc Macià. La suma de adhesiones ha engrosado la marcha hasta superar los 450 manifestantes, según la Policía Local. La protesta ha culminado frente al ayuntamiento con un ruidoso llamamiento contra el gobierno local, coincidiendo con la celebración del pleno municipal dentro del consistorio.
En el manifiesto al final de la protesta, el movimiento reivindicativo ha advertido que el actual despliegue de las políticas de movilidad puede provocar el fin de muchos negocios "por la inacción o, incluso, connivencia del consistorio".
"Si el comercio cae, avanzaremos rápidamente hacia una degradación de nuestros barrios y un modelo de consumo hasta ahora desconocido en Vilanova", han avisado, en referencia al efecto que puede tener el nuevo centro comercial que se está construyendo en las afueras de la ciudad.