Las Comparsas han regresado este domingo a Vilanova i la Geltrú después de 2 años, ya que el año pasado el acto más emblemático del carnaval del municipio no se pudo hacer por la pandemia. Aunque este año se ha hecho sin público en la plaza de la Vila, el regreso de la celebración se ha vivido con "muchas ganas de fiesta y emoción". "Hoy es un día grande para los vilanovinos porque la plaza vuelve a ser nuestra", ha celebrado la concejala de Cultura del consistorio, Mercè Mateo, añadiendo que hoy se inicia "la nueva normalidad". Como es tradición, los comparsistas han lucido claveles, mantón de Manila y barretina para saltar y hacer guerras de caramelos. Este año, sin embargo, se ha reducido de 9.000 a 6.000 el número de parejas que han participado para evitar aglomeraciones.
El consistorio calcula que este domingo se han tirado 90 toneladas de caramelos en las nueve guerras que se han hecho, dos eran infantiles y el resto de adultos. Muchos de ellos estaban envueltos con papeles y plásticos biodegradables. La voluntad del consistorio era que lo fueran todos, pero como hicieron con retraso el pedido al proveedor por la incertidumbre de la pandemia no ha sido posible. En declaraciones a la ACN, la concejala de Cultura ha concretado que hasta enero no tuvieron claro que se harían las comparsas en el formato que se han celebrado hoy y que por esta razón muchos de los caramelos eran blancos en lugar de ser de colores. A pesar de los esfuerzos de los servicios de limpieza, la plaza y todo el centro del municipio ha quedado cubierto de caramelos, muchos de ellos aplastados. Cosa que hace que los peatones se enganchen los zapatos al caminar por encima.
Las comparsas han arrancado a las diez y cuarto de la mañana con la entrada de las barquitas, donde viajaban niños y niñas de entre 1 y 5 años. Hacia las doce y media se ha hecho la primera comparsa de niños, seguida de la correspondiente guerra de caramelos. El turno de los mayores ha llegado hacia la una del mediodía y se ha alargado hasta casi las cuatro de la tarde.
Para reducir el número de participantes en cada una de las guerras, la FAC ha distribuido las 122 banderas (30 infantiles y 92 adultos) entre las 9 guerras programadas, teniendo en cuenta el número de parejas inscritas. Así, la media de parejas que han entrado cada vez ha sido de 372 en el caso de los infantiles y de 685 en el caso de los adultos. A las comparsas se ha sumado la alcaldesa, Olga Arnau, acompañada de la consejera de Cultura, Natàlia Garriga.
Aunque este año, a causa del protocolo Covid, no ha habido gradas en la plaza de la Vila, la fiesta se ha vivido con mucha intensidad. "Estamos muy emocionados de ver las calles llenas de gente saltando al ritmo del turuta", ha expresado la concejala Mateo desde uno de los balcones del Ayuntamiento. "El año pasado no tuvimos comparsas y esto a los vilanovinos nos sacudió bastante", ha afirmado.
A pesar de la recomendación del consistorio de llevar la mascarilla durante las guerras de caramelos, su uso ha sido desigual.