El testimonio de Ismael, el chico que mató a su padre en Vilanova, que lo cambia todo

28 de septiembre de 2022 a las 20:15h

El acusado de matar a su padre a puñaladas y luego quemar el piso donde vivían en Vilanova i la Geltrú en junio de 2019 ha asegurado este miércoles que la acusada de inducirlo al crimen lo aisló de su familia, le hizo desconfiar de todo el mundo, le hizo creer que trabajaba para un grupo parapolicial y que sus amigos y familiares le querían hacer daño. En el primer día de juicio, Ismael M.S. ha relatado todas las supuestas fabulaciones que le contaba su amiga Alba V.V., novia de su mejor amigo, que lo convenció de trabajar para un supuesto grupo parapolicial de los Mossos que luchaba contra el tráfico de mujeres. Él se enfrenta a 25 años de internamiento psiquiátrico y ella a 34 años de prisión.

El chico, que tenía 20 años, conoció a la chica en 2018 como novia de su mejor amigo Arnau, aunque en el grupo de amistades no cayó muy bien por su "personalidad poco emotiva". Él salía de un período difícil académicamente y personalmente y cada vez confiaba más en la chica. Ella se interesaba por sus finanzas familiares y le explicaba que le costaba mantener trabajos estables y asumir responsabilidades laborales. "Tenía baja autoestima", ha dicho. A preguntas de la fiscal, además, ha dicho que nunca sospechó que su amigo agrediera a su novia.

El chico se quería dedicar a la ciberseguridad y trabajar en este ámbito en los Mossos d'Esquadra o el Ejército español. Esto provocó que en verano de 2018 la chica le dijera a él y a su amigo y novio que trabajaba para un grupo secreto de la policía catalana que luchaba contra el terrorismo y las mafias de tráfico de personas. Les propuso formar parte del grupo junto con un tal Xavi y un tal 'El Chino', que nunca llegó a ver. Él accedió, pero su amigo Arnau no se implicó mucho.

Inicialmente, la chica les encomendaba tareas como hacer vigilancias en la calle de personas y vehículos, vigilancias que podían durar hasta 16 horas seguidas y de las cuales después tenía que hacer un informe para la chica. Llegó a firmar un contrato, sin remuneración, donde le daban permiso para acceder a ciertas armas, pero también le exigían que no hablara con nadie y que no podía rechazar ninguna misión porque "había vidas en peligro".

El joven ha admitido que hablaba con Xavi y 'El Chino' por redes sociales, pero a menudo ellos lo hacían desde el perfil de su amiga Alba o de Júlia, otra chica a quien no llegó a ver nunca en persona. Tampoco pudo hablar nunca por teléfono de viva voz. Según Alba, era peligroso que se encontraran porque estaban todos "vigilados por las mafias".

Aquel mismo verano comenzó una relación sentimental virtual con una chica que se hacía llamar Júlia. Su amiga Alba le dijo que le había enseñado fotos de él y que le gustaba. Empezaron a hablar por mensajes, y la chica, que según la acusación era la misma Alba, siempre tenía problemas para encontrarse presencialmente. Ni siquiera hablaron de viva voz por teléfono o videollamada. Según le dijo la supuesta chica a Ismael, tenía muchos problemas familiares y estaba en un programa de protección de testigos porque su padre y su hermano eran narcotraficantes.

El joven ha reconocido que "ahora" sabe que no llegó a verla nunca, aunque una vez Alba le dijo que señalara a una chica por la calle que supuestamente era Júlia, que en ese momento iba de incógnito y también trabajaba para el grupo parapolicial de los Mossos. Incluso inicialmente dijo en el juzgado que se habían abrazado y besado, pero ha explicado que era porque aún tenía el brote psicótico, y que tres años después ya está compensado y sabe distinguir la fantasía de la realidad.

La relación era casi diaria, él se enamoró y le pidió matrimonio. La chica le dijo que tenía un problema de infertilidad que sólo les permitiría tener hijos si era por inseminación artificial y en un breve espacio de tiempo. Ismael dio un bote con su semen a Alba para que Júlia se quedara embarazada, cosa que teóricamente pasó. De hecho, la chica habría dado a luz a dos gemelos en mayo de 2019, aunque no hacía ni nueve meses que le había dado su esperma.

Más adelante, Alba le dijo que no podía hablar tan a menudo con Júlia porque tenían los móviles pinchados por mafiosos y los podían geolocalizar. La familia del chico veía cosas "extrañas" pero no fue más allá.

Poco después de empezar a trabajar para este grupo para policial, hacia la Navidad de 2018, Alba le pidió dinero para inscribirlo en cursos de ciberseguridad. Él empezó a pedir dinero a sus padres, en metálico y con transferencias, e incluso alguna vez llegó a cogerles dinero directamente sin su permiso. Le llegaron a dar cerca de 10.000 euros, pero los cursos no se hicieron nunca. Además, ha reconocido que no sabe quiénes eran los titulares de las cuentas bancarias donde hacía transferencias. De hecho, su padre estuvo a punto de denunciarlo a la policía por estas sustracciones.

En otro momento, su amiga le dijo que la hermana del chico, que también se llama Alba, estaba en peligro porque se relacionaba con un narcotraficante. Para hacerle ver que debía abandonar aquella amistad, simularon su secuestro, pero la familia tampoco reaccionó mucho.

Todo esto le hizo alejar de sus amigos y abandonar los estudios. "Sólo confiaba en mi padre, mi hermana y Alba", ha dicho. Sin embargo, poco después su amiga le hizo ver que su padre le quería envenenar. También bloqueó a sus amigos en las redes sociales y le dio las contraseñas de sus cuentas a la chica, lo que aún le aisló más. Según él, su familia sufría "inseguridades" constantes.

Su amigo íntimo Arnau, pareja de Alba, no se implicó en el supuesto grupo parapolicial y la chica cortó la relación sentimental con él y empezó a salir con otro chico. Esto coincidió con el hecho de que Alba e Ismael se fueron a vivir juntos en una casa de Calafell, junto con el novio de Alba. "No podía estar en casa de mis padres porque me querían envenenar, y Alba me dijo que Arnau se había aliado con los mafiosos", ha asegurado.

Según le habría dicho Alba a Ismael, el padre de él era contable de la mafia y se había quedado unos 10.000 euros. Para recuperarlos dijo que la única opción era matarlo. Cuando el chico pidió que lo hiciera el grupo de Mossos, Alba le respondió que debía hacerlo él con veneno o un cuchillo.

El 8 de junio el chico fue a casa por la mañana a buscar comida y ropa como hacía a menudo. No esperaba encontrar a su padre, que estaba durmiendo, y vio la oportunidad de sacar adelante el plan. Llamó a Alba y ésta le habría empujado a cometer el crimen. Se bebió media botella de whisky para armarse de valor y lo apuñaló primero por la espalda y luego en el cuello. "Improvisé, dejas de sentir, de ser persona, eres como una máquina, matas y ya está", ha relatado. "No tenía voluntad, sólo obedecía", ha añadido. Quedó todo manchado de sangre, volvió a llamar a su amiga y ésta le dijo que no le podían ayudar, pero que quemara la habitación, resetease el teléfono móvil y lo tirara al mar.

Además, no pudo encontrar las claves bancarias de sus padres y no pudo recuperar el dinero que supuestamente su padre había robado a la mafia.

Sobre el autor
Jordi Barroso
Jordi Barroso
Ver biografía
Lo más leído