El Ayuntamiento de Calafell ha decidido asumir directamente la planta de transferencia de residuos, hasta ahora vinculada a la empresa mixta comarcal Ecobp, y gestionarla en solitario. Pero será para los residuos generados en el municipio, ya que el resto de municipios vinculados al proyecto comarcal, no tendrán acceso.
A raíz de la salida de Calafell de Ecobp (nuestro municipio comienza a prestar directamente la recogida de basura este martes, 16 de marzo), la planta pasará a ser municipal, pero quedaba pendiente negociar la posibilidad de que el resto de municipios la usaran. Sin embargo, la decisión que ha tomado el Ayuntamiento cierra la posibilidad de una colaboración. A partir de ahora, Calafell mantendrá el funcionamiento de la planta, situada en la partida de la Rafaela, y la utilizará para los residuos municipales y así podrá gestionar el ciclo completo de la basura, desde la recogida al transporte y eliminación.
El alcalde de Calafell, Ramon Ferré, explica: "Hemos llegado a este punto porque Ecobp, y en particular su socio privado mayoritario, ha puesto todos los palos en las ruedas imaginables. Ha acabado convirtiendo en traumático el traspaso. Una transición que, siendo de un servicio público entre instituciones públicas, debería haber sido modélica y amistosa".
"Esta actuación", añade, "ha dinamitado el entendimiento para seguir colaborando, tal como nosotros ofrecíamos, en servicios compartidos, como era precisamente esta planta de transferencia". Dice también que "a partir de ahora, Ecobp y su socio privado mayoritario deberán encontrar sus propias soluciones para el traslado de sus residuos a los centros de eliminación o de reciclaje".
Anomalías en el traspaso del servicio
Entre las anomalías del traspaso del servicio que el Ayuntamiento ha detectado, hay algunas que afectan al personal subrogado y a los vehículos de recogida. Por un lado, el personal transferido no es el que ya prestaba el servicio en Calafell, y que conocían perfectamente las rutas de recogida, con lo cual todo sería más fácil. Además, no se traspasan los operarios que correspondería (25), sino que se endosan dos más, que están prejubilados y nunca han formado parte del servicio en Calafell.
En cuanto al parque móvil, Ecobp no transferirá los vehículos pagados y repagados por Calafell, algunos de los cuales ya eran del Ayuntamiento desde antes de añadirse a la empresa comarcal y aportarlos, sino otros sobre los que no está claro su estado de conservación y operatividad. Se sabe incluso que vehículos asignados hasta ahora al servicio de Calafell ya han sido destinados al servicio de otros municipios. Y se sospecha que al Ayuntamiento se le entregará lo peor que hay en este parque móvil.
Ramon Ferré subraya que "nos hemos tenido que cubrir, alquilando vehículos y maquinaria, para poder garantizar que el servicio de recogida se puede prestar con normalidad a partir de este 16 de marzo". Y añade: "Y garantizado está, pero aun así nos vemos obligados a pedir comprensión y paciencia a la ciudadanía porque no sabemos qué sorpresas nos podemos encontrar a última hora. De hecho, nos estamos preparando para lo peor".
Problemas en la misma planta
Los problemas de todo tipo están también en la misma planta de transferencia. La báscula, por ejemplo, no funciona día sí, día también. En realidad, Ecobp no ha facilitado ninguna información al Ayuntamiento sobre el software que controla el pesaje. Ni siquiera han dejado entrar a los técnicos municipales para comprobar el estado de las instalaciones.
Según el alcalde, "están haciendo todo lo posible para que no salgamos adelante, pero pretenden seguir trabajando en esta planta. No podemos garantizar hacerlo bien para el resto de la comarca, ya que bastante trabajo tendremos en hacerlo funcionar para nuestro municipio. Y no es porque no queramos, sino porque nos lo hacen imposible". Ferré apunta, en este sentido: "No tiene ninguna lógica, por lo tanto, que después de todo lo que están haciendo, continúen queriendo hacer negocio".
Vilipendiados, maltratados y estafados
El equipo de gobierno calafellense aclara que, desde el primer momento ha querido salir bien de Ecobp, pero que no ha habido predisposición de la otra parte para conseguirlo. "Nos hemos encontrado completamente solos y sometidos a presiones, algunas de las cuales han sido ya no incomprensibles, sino directamente indecentes, para ponernos contra las cuerdas", dice Ferré.
El alcalde concluye: "Nos sentimos vilipendiados, maltratados y estafados. Y lo decimos así de claro para que no queden dudas sobre los motivos que han provocado las decisiones que nos vemos obligados a tomar, que no es precisamente a la ligera, en defensa exclusiva de los intereses de Calafell y sus ciudadanos".