El Ayuntamiento de Calafell ya ha entregado las llaves de las primeras viviendas sociales que adjudica desde que se recuperó la democracia, hace más de cuatro décadas. Las han recibido siete familias desfavorecidas, que ya han firmado los contratos y pueden instalarse. Con un alquiler ajustado a sus circunstancias, y junto con otras medidas de choque, este techo les permite empezar a normalizar su vida.
El alcalde, Ramon Ferré, cree que "este es un hecho histórico, porque ningún ayuntamiento de los de 1979 en adelante había conseguido ceder una vivienda digna a personas que lo necesitaban". Ferré añade que el alquiler, de carácter temporal, "es un primer paso para que estas personas vayan reintegrándose a la vida normal que debe poder hacer cualquier ciudadano o ciudadana".
El alcalde dice también: "Estamos acompañando a estas personas a salir de una situación difícil, hoy con una vivienda, pero también ayudándolas a encontrar trabajo. Y que al final salgan adelante y recuperen su autonomía vital".
Las viviendas se han adjudicado mediante una bolsa para atender situaciones de emergencia. La mayor parte de las unidades familiares son monomarentales, formadas por mujeres con hijos, aunque también han accedido hombres solos. Se han adjudicado siete, y se guarda una octava vivienda como recurso para emergencias habitacionales. Por ejemplo, derivadas de casos de violencia de género.
