El Departamento de Derechos Sociales e Inclusión impulsa la futura residencia para personas mayores y personas con discapacidad de Calafell, un equipamiento financiado con fondos europeos Next Generation EU que contribuirá a ampliar la oferta residencial en la comarca y a avanzar hacia un modelo de atención más cercano, personalizado e integrado en la comunidad.
El proyecto da respuesta a una realidad demográfica del Baix Penedès, marcada por el envejecimiento de la población y por una necesidad creciente de apoyos a personas con discapacidad, especialmente en el ámbito residencial. En los últimos años, la evolución demográfica y el aumento de la esperanza de vida han hecho necesario reforzar los recursos sociales de proximidad y ampliar las alternativas residenciales en el territorio.
A través de la financiación europea que representan los de los fondos europeos Next Generation EU, el Departamento destina 5 millones de euros a la futura residencia de Calafell, un proyecto que permitirá impulsar un nuevo equipamiento en el Baix Penedès y reforzar la equidad territorial, acercando servicios de calidad donde la demanda social lo requiere.
UNA RESPUESTA A LAS NECESIDADES SOCIALES DEL BAIX PENEDÈS
La nueva residencia contribuirá a completar la red de servicios existentes en la comarca, reforzando los recursos disponibles en todas las fases de atención: desde los servicios domiciliarios y la atención diurna hasta el apoyo residencial de larga duración.
El objetivo es garantizar que las personas puedan continuar desarrollando su proyecto de vida con los apoyos adecuados, evitando desplazamientos fuera del territorio y reforzando el arraigo comunitario.
Además de mejorar la atención a las personas, el proyecto también tendrá un impacto positivo en el entorno social y económico, con la creación de nuevos puestos de trabajo vinculados al ámbito de la atención y con criterios de inclusión e igualdad de oportunidades.
VIVIR COMO EN CASA
La futura residencia se organizará en unidades de convivencia reducidas que recrearán entornos similares a los de un hogar. Este modelo apuesta por la atención centrada en la persona, promoviendo la autonomía, la participación comunitaria y el bienestar emocional de las personas usuarias.
El equipamiento prevé la creación de 120 plazas residenciales, distribuidas entre personas mayores y personas con discapacidad, con espacios diseñados para fomentar una vida cotidiana más personalizada y respetuosa con los ritmos individuales.
Esta propuesta responde a la evolución de los modelos de atención social, que priorizan entornos más humanizados e integrados en el territorio.
