El Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú, en colaboración con la Confederación de Asociaciones Vecinales de Cataluña (CONFAVC), ha dado a conocer los datos recogidos en el marco del proyecto A-porta, desarrollado en los barrios de Sant Joan y el Molí de Vent entre julio y diciembre de 2025. Esta iniciativa, que se basa en la metodología de los llamados "picaportes" —vecinos que realizan visitas directas puerta a puerta a su propio entorno— ha permitido conocer en profundidad la situación de hasta 178 viviendas, detectando necesidades concretas como la pobreza energética, las dificultades de accesibilidad o aspectos relacionados con la organización comunitaria.
Durante este período se ha llegado a un total superior a las 420 personas, permitiendo identificar diversas problemáticas que afectan el día a día de los vecinos
Diagnóstico social y asistencia personalizada
La concejala responsable de Participación Ciudadana y Planes de Actuación en los Barrios, Iolanda Sánchez, destaca que "el proyecto A-porta demuestra el valor de las políticas hechas desde la proximidad y con mirada comunitaria. Ir puerta a puerta, escuchar y generar confianza nos permite detectar realidades que a menudo quedan invisibilizadas, y darles respuesta de manera directa y útil para el vecindario".
Las encuestas revelaron que un 23,6% de los domicilios podrían sufrir vulnerabilidad energética. En este sentido, el equipo formado por ocho 'picaportes' llevó a cabo un total de 39 seguimientos individualizados: 18 consistieron en sesiones informativas sobre derechos energéticos, mientras que en 10 casos se tramitó tanto el bono social como el cambio al mercado regulado. Los resultados se traducen en mejoras palpables; familias afectadas han conseguido reducir facturas mensuales desde los 150 € hasta los 40 €.
Deficiencias estructurales detectadas
A nivel físico, el estudio subraya algunas deficiencias importantes. En el barrio de Sant Joan, un 17,3% de los entrevistados presentan movilidad reducida. Asimismo, otro 18% manifiesta no poder salir a la calle tan a menudo como querría debido a obstáculos arquitectónicos —como ausencia de ascensores o presencia de escalones en los portales— que dificultan la autonomía.
Convivencia vecinal y bienestar emocional
En cuanto al tejido social del barrio, a pesar de que más de la mitad por ciento mantienen relaciones cordiales entre vecinos, casi un tercio considera mejorable la organización interna dentro de las escaleras donde viven. En esta línea, cabe destacar que el proyecto ha generado cambios positivos: un impresionante 78,3% de los visitados reconoce una mejora significativa en el estado de ánimo personal después de este contacto directo con los 'picaportes', contribuyendo también a combatir situaciones de aislamiento no deseadas.
Perspectivas futuras
Ante estos indicadores clave obtenidos gracias al proyecto A-porta, el Ayuntamiento plantea continuar intensificando acciones encaminadas a paliar la pobreza energética así como promover una participación activa del conjunto vecinal dentro de los barrios afectados. Entre otras medidas propuestas figuran facilitar asesoramiento técnico directamente a las comunidades residentes y fomentar valores cívicos junto con una convivencia intercultural mediante procesos mediadores especializados
Iolanda Sánchez concluye: "A-porta no solo diagnostica problemas concretos sino que también refuerza la cohesión social; combate la soledad no deseada; fomenta una participación más activa en la vida del barrio. Este es el camino que queremos seguir reforzando desde los Planes de Actuación en los Barrios".
