El Tribunal de Primera Instancia de Lleida ha perdonado una deuda de 63.580,73 euros a un vecino de Lleida que había quedado en situación de insolvencia tras encadenar diversas dificultades económicas derivadas de las crisis de los últimos años. La resolución se ha dictado en aplicación de la Ley de la Segunda Oportunidad.
Además de exonerar el pasivo insatisfecho, el juez ha aprobado un plan de pagos de 133,36 euros mensuales durante cinco años, lo que permitirá al hombre conservar su patrimonio y su vivienda habitual.
El caso ha sido llevado por Bergadà Abogados, desde donde destacan que el procedimiento ha permitido acreditar que se trataba de un deudor de buena fe y que existía margen para evitar la pérdida de la vivienda mediante un plan de pagos asumible.
Una situación arrastrada desde 2008
La situación económica del hombre comenzó a complicarse a raíz de la crisis de 2008, cuando la empresa donde trabajaba desde hacía más de una década cerró y toda la plantilla se quedó sin trabajo. Según relata, no recibieron indemnización porque la compañía quebró.
A partir de ese momento, encadenó trabajos temporales para poder mantener a su familia y hacer frente a las obligaciones económicas. Entre estas, se encontraba la pensión de alimentos de los hijos de una relación anterior y los gastos habituales del hogar.
La disminución de ingresos y la acumulación de pagos le llevaron a reestructurar la deuda e incorporar el préstamo del vehículo dentro de la hipoteca, lo que incrementó la cuota mensual. Más adelante, el aumento del Euríbor, la pandemia y la falta de trabajo de su esposa agravaron aún más la situación.
Créditos para cubrir necesidades básicas
Ante la presión económica, el hombre comenzó a pedir préstamos y a utilizar tarjetas de crédito para cubrir gastos básicos y pagar deudas anteriores. “Cometí el error de pedir nuevos créditos cuando ya no podía asumir los anteriores”, ha explicado.
A pesar de incrementar la jornada laboral con horas extraordinarias, la situación se convirtió en una espiral difícil de sostener. “Era el pez que se muerde la cola y llegó un punto que tanto yo como mi pareja actual nos vimos ahogados, porque la bola se había hecho muy grande”, ha afirmado.
La presión financiera también acabó afectando la estabilidad emocional de la familia. Incluso su hijo mayor llegó a ayudarle económicamente, pero este apoyo tampoco se pudo mantener en el tiempo.
Una segunda oportunidad para empezar de nuevo
La pareja del hombre ya había obtenido anteriormente una resolución judicial que le permitió cancelar una deuda de 71.594 euros. A raíz de aquel procedimiento, también se estudió el caso de este vecino de Lleida.
La socia fundadora de Bergadà Abogados, Marta Bergadà, ha explicado que muchas familias se han visto atrapadas en situaciones de sobreendeudamiento después de perder el trabajo o tener que recurrir a préstamos y tarjetas para cubrir necesidades básicas.
Según la letrada, en este caso se pudo demostrar que el hombre era un deudor de buena fe y se trabajó para que pudiera conservar el patrimonio. Finalmente, el juez ha aprobado la exoneración de la deuda y un plan de pago reducido.
El hombre ha celebrado la decisión judicial y ha asegurado que ahora puede mirar el futuro con más tranquilidad. También ha destacado que se acaba la presión de las empresas de recobro y las entidades bancarias.
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