Tàrrega ha recuperado hoy domingo la celebración de la Fiesta del Árbol en el Parque de Sant Eloi, el gran pulmón verde de la ciudad. El encuentro, de tradición centenaria y vinculada a los orígenes de la Asociación de los Amigos del Árbol, ha vuelto al calendario después de que los dos últimos años se hubiera de cancelar a causa de la pandemia. Se trata de una actividad convocada en los primeros compases de la primavera con la que se invita a la ciudadanía a disfrutar de la riqueza natural de este gran espacio verde municipal.
El acto central ha sido la plantación de un almez conmemorativo cerca del plano de los depósitos, en la parte alta de la sierra. Han participado la alcaldesa Alba Pijuan Vallverdú; la concejala de Servicios Municipales y Medio Ambiente, Laia Recasens; y el presidente de la Asociación de los Amigos del Árbol, Jaume Aligué; además de otros ediles del consistorio y representantes del Consejo Comarcal del Urgell. Cabe decir que este ente se ha sumado por primera vez a la fiesta aportando un inflable infantil con mensajes pedagógicos sobre la importancia del reciclaje.
Por su parte, la alcaldesa Alba Pijuan Vallverdú ha puesto de relieve una vez más la tarea de los Amigos del Árbol como encargados del Parque de Sant Eloi y "sus esfuerzos en favor de la continua mejora de este emblemático espacio natural de Tàrrega". Además, ha destacado el significado de recuperar la fiesta después de dos años de paro, "otro ejemplo de retorno progresivo a la normalidad".
En este mismo sentido también se ha expresado el presidente de los Amigos del Árbol, Jaume Aligué, el cual ha ofrecido a los visitantes una visita guiada por diferentes rincones del parque destacando el lugar de la vertiente sur donde recientemente se han plantado pinos piñoneros, junto al camino que lleva hacia la torre del Morlans. Aligué también ha avanzado que el próximo mes de septiembre se inaugurará, en el marco del Aplec de Sant Eloi, la plaza dedicada a Gonçal Crespo (1933-2009), religioso que formó parte de la comunidad de la Escuela Pía de la ciudad durante 23 años. Un desayuno popular con pan tostado y arenque ha completado la matinal, en la que los visitantes han tenido que plantar cara al frío.
