Las puertas del Auditorio Municipal Enric Granados se abrirán para acoger un concierto de gran formato este sábado 11 de abril dentro de la programación del Año Ricard Viñes, con la interpretación de la Sinfonía núm. 2 en mi menor, op. 27 de Serguei Rakhmàninov. La actuación contará con la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña (OBC) bajo la batuta de Stephanie Childress, y el pianista Denis Kozhukhin como solista.
Este concierto propone un recorrido musical que conecta tradición y modernidad, con obras que comparten la voluntad de sacudir al oyente, en sintonía con el espíritu innovador y vanguardista que caracterizaba al pianista leridano Ricard Viñes, gran difusor de la música europea de su tiempo.
De la luz nórdica a la exuberancia postromántica
La primera parte del programa incluye la Obertura Hélios de Carl Nielsen, estrenada en Copenhague en 1903, que evoca con fuerza sonora la salida del sol. Seguidamente, Denis Kozhukhin interpretará el Concierto para piano núm. 2 en sol menor de Serguéi Prokófiev, obra de gran exigencia técnica y carácter innovador, considerada avanzada para su tiempo.
La segunda parte estará centrada en la Sinfonía núm. 2 de Rakhmàninov, estrenada en 1908 por el mismo compositor. Esta pieza monumental consolidó el prestigio de Rakhmàninov después de la crítica recibida por su Primera sinfonía, y destaca por su riqueza melódica y orquestación de una gran amplitud expresiva.
Conectando con el legado de Viñes
La inclusión de este concierto dentro del Año Ricard Viñes reafirma el compromiso de conectar el legado del pianista leridano con las grandes corrientes musicales europeas. Viñes fue clave en la difusión de música contemporánea en París e impulsó el estreno de obras que hoy forman parte del repertorio clásico.
El programa con Nielsen, Prokófiev y Rakhmàninov traza un puente entre tradición y modernidad, reflejando la mirada artística y el compromiso cultural que definieron la carrera de Viñes.
Un leridano en la vanguardia musical europea
Nacido en Lleida y establecido en París a finales del siglo XIX, Ricard Viñes destacó como uno de los grandes pianistas de su tiempo, comprometido con la difusión de la música nueva y con una trayectoria que lo situaba en el corazón de la vida cultural europea.