Los pueblos abandonados son mucho más que lugares vacíos. Son también testimonios de cómo ha evolucionado el territorio y una oportunidad para reflexionar sobre los retos del futuro. Esta es la idea que plantea la exposición ‘Pueblos Abandonados: claves para la planificación estratégica del territorio’, presentada este lunes en el Institut d’Estudis Ilerdencs (IEI).
La muestra surge del proyecto Pueblos Abandonados, una iniciativa de investigación y documentación desarrollada entre 2019 y 2026. El trabajo ha permitido analizar cerca de 1.500 núcleos de Cataluña, el País Valenciano, las Islas Baleares, Andorra y la Franja de Ponent. En el caso de las comarcas de Lleida, se han documentado 589, principalmente en el Pallars Jussà, el Alt Urgell, el Pallars Sobirà, la Noguera y la Segarra.
Durante la presentación este lunes, el director del IEI, Andreu Vàzquez, ha destacado la implicación de la institución y de la Diputación de Lleida en el estudio del despoblamiento y en la generación de conocimiento sobre los retos del territorio. Por su parte, la directora del IRMU y coordinadora del proyecto, M. Carme Jiménez, ha remarcado que las medidas contra el despoblamiento deben tener en cuenta las particularidades de cada municipio.
Jiménez también ha señalado que la actividad y las oportunidades son fundamentales para fijar población, y ha defendido el patrimonio como un posible elemento de dinamización de los municipios. En la misma línea, M. Jesús Llavero ha puesto el acento en la necesidad de disponer de buenas comunicaciones, servicios y empleo para garantizar el futuro de los municipios rurales.
Los datos del proyecto muestran que el 68% de los núcleos estudiados continúan habitados a pesar de tener menos de treinta habitantes. Un 20% están abandonados y el 12% restante se encuentra en proceso de recuperación o tiene usos estacionales.
La exposición plantea estos núcleos como “laboratorios al aire libre” desde donde estudiar los usos del territorio, la accesibilidad, la gestión de los recursos y las relaciones entre las zonas rurales y los centros urbanos. El objetivo no es recuperar indiscriminadamente los pueblos abandonados, sino entender las causas y las diferentes trayectorias que han seguido.
El proyecto, basado en la ciencia ciudadana y la ciencia abierta, ha recogido información sobre cerca de 1.500 núcleos y más de 23.000 recursos documentales. La exposición, de carácter itinerante, se inaugurará oficialmente el 1 de octubre en Barcelona, en el marco de un congreso internacional dedicado a la despoblación y a sus efectos en el territorio.
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