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El grupo empresarial leridano Ingroup ha presentado en sus nuevas instalaciones un proyecto orientado a la reindustrialización del territorio mediante la fabricación integral de maquinaria, software y microsoftware para impresoras 3D.
La iniciativa, que ha requerido una inversión superior a los 2 MEUR, se ha puesto en marcha con una plantilla de una treintena de profesionales y con la compra de los activos de la firma BCN3D.
El CEO de Ingroup, Joan Folguera, ha situado el desarrollo a la vanguardia tecnológica europea porque, según ha explicado, la empresa es la única que incorpora inteligencia artificial nativa a las impresoras 3D. Este sistema permite a los usuarios diseñar directamente con la voz, sin necesidad de tener conocimientos previos de modelado tridimensional por ordenador.
La máquina convierte las instrucciones orales en piezas físicas
El funcionamiento del equipo parte de las indicaciones verbales del operador, que la máquina procesa para generar el modelo digital y, a partir de aquí, ejecutar la fabricación física de la pieza o figura deseada. Folguera ha descrito este proceso como si se tratara de “una máquina expendedora autónoma”, en la medida en que reduce las fricciones entre la idea inicial y el resultado final.
El directivo también ha calificado el proyecto de “desarrollo pionero en Europa” y ha apuntado que, actualmente, ya hay unas 20 empresas que están probando las pruebas de concepto. La presentación oficial del producto está prevista en Alemania, durante la feria Formnext de Frankfurt, en noviembre.
Lleida acoge la única planta activa en Cataluña
La fábrica leridana se ha convertido en la única planta de producción de impresoras 3D activa en Cataluña y en la segunda de todo el Estado, junto a otra compañía situada en Andalucía, cerca de Jaén. Aunque Ingroup trabaja en el campo de la fabricación aditiva desde 2015 como distribuidora y desarrolladora de software, el salto para unificar todo el ciclo como fabricante se ha consolidado durante los últimos 18 a 24 meses.
Capacidad de producción y precios de venta
El responsable de la planta, Francesc Adell, ha detallado las cifras operativas de las líneas de producción. En el caso de las máquinas de formato pequeño, la capacidad oscila entre 30 y 35 unidades al mes, con un precio de venta aproximado de entre 3.500 y 4.000 euros.
En cuanto a los equipos de gran formato, conocidos como Omega, la planta puede fabricar entre 8 y 10 unidades mensuales, con un valor de 22.000 euros por dispositivo.
Usos industriales, recambios y aplicaciones creativas
Según Adell, el principal mercado de estas impresoras 3D con IA es el sector industrial de procesos y los departamentos de ingeniería de producto orientados al prototipado inicial. La tecnología, ha explicado, está pensada para reducir el tiempo de obtención de componentes críticos, disminuir el stock inmovilizado en los almacenes industriales mediante la fabricación de recambios bajo demanda y producir utillaje interno para líneas de fabricación, como herramientas de montaje o posicionadores.
El responsable de la planta también ha indicado que el sistema permite trabajar con materiales técnicos y específicos adaptados al desgaste, con componentes flexibles o con plásticos magnetodetectables. Además, la tecnología abre la puerta a aplicaciones en el campo de la cultura, el patrimonio y los entornos de diseño creativo, con la fabricación de modelos de obras de arte, entre otros usos.