El Partido Popular de Lleida ha votado en contra de la nueva Ordenanza de Civismo y Convivencia en la Comisión Informativa de Seguridad, Movilidad, Civismo y Convivencia. El texto tampoco ha superado este trámite inicial, después de los votos contrarios del PP, ERC y el Comú y las abstenciones de Junts y Vox, aunque el gobierno del PSC mantiene la intención de llevarlo al pleno municipal del 25 de septiembre.
El jefe de la oposición en la Paeria, Xavier Palau, ha justificado el voto contrario de los populares tanto por el contenido de la ordenanza como por la gestión municipal en materia de seguridad y civismo. Según ha afirmado, el gobierno solo ha aceptado “menos de un 10%” de las enmiendas presentadas por su grupo.
Palau ha acusado al ejecutivo municipal de haber convertido estas políticas en “un caos y una improvisación constante” y ha criticado la sucesión de cambios organizativos, mesas de trabajo y órganos creados durante el mandato.
Críticas a la gestión del civismo
El dirigente popular también ha cargado contra el Pacto por la Convivencia y el Civismo, un proceso impulsado por la Paeria durante el mandato y que culminó su fase participativa a finales del 2025. Según Palau, el gobierno municipal “ha pasado más de un año hablando” de este pacto y ahora intenta recurrir a una nueva ordenanza después de que, a su parecer, la iniciativa anterior no haya alcanzado los resultados esperados.
“Ruego y pido al gobierno que saque sus manos de la seguridad y el civismo en Lleida, que deje de improvisar, porque con cada decisión vamos a peor”, ha afirmado.
La ordenanza llegará igualmente al pleno
La propuesta municipal actualiza una ordenanza que data del 2007 y el gobierno ya había anunciado en julio que el texto se debatiría en el pleno de septiembre, después de recibir un volumen elevado de enmiendas que requerían informes técnicos y jurídicos.
Entre los puntos más controvertidos está la previsión de restringir elementos que cubran completamente el rostro, como el burka o el nicab. El gobierno municipal ha defendido que el texto cuenta con aval técnico y jurídico y ha anunciado que continuará negociando con los grupos antes del pleno.
Palau, en cambio, ha elevado el tono contra el ejecutivo socialista y ha situado la polémica en el tramo final del mandato. “Quedan ocho meses para las elecciones. Que dejen de destrozar Lleida”, ha concluido.
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