La potabilizadora de Santa Anna estará lista en otoño para garantizar el agua en Lleida

Las obras de actualización de la infraestructura, construida en 2010, pero nunca utilizada, permitirán asegurar la calidad del agua en episodios de sequía a los municipios que abastece la Mancomunidad de Pinyana

19 de junio de 2026 a las 11:52h

Las obras de actualización y puesta en marcha de la planta potabilizadora situada junto al embalse de Santa Anna avanzan según el calendario previsto y podrían quedar terminadas este otoño. La infraestructura, construida en 2010, pero nunca utilizada, está destinada a garantizar la calidad del agua que consumen cerca de 200.000 habitantes de Lleida y de una veintena de municipios del Segrià y la Noguera en situaciones de sequía.

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Carlos Arrazola, y el alcalde de Lleida y presidente de la Mancomunidad de Aguas de Pinyana, Fèlix Larrosa, han visitado este jueves los trabajos que se están llevando a cabo en las instalaciones, ubicadas en el término municipal de Castellonroi, en La Litera.

La construcción de la planta fue una respuesta a los problemas de turbidez registrados durante la sequía del 2008, cuando las bajas reservas de los embalses obligaron a desembalsar agua por los desagües de fondo. Aquella situación evidenció la necesidad de disponer de un sistema complementario de tratamiento que asegurara la calidad del agua destinada al consumo humano.

A pesar de que las obras se completaron en 2010, la infraestructura no llegó a entrar en funcionamiento porque las condiciones de calidad del agua se mantuvieron dentro de los parámetros habituales. No fue hasta la sequía del 2023 que la Mancomunidad de Aguas de Pinyana planteó la necesidad de recuperar el proyecto.

Más de 900.000 euros para reactivar la instalación

A raíz de aquel episodio, la CHE y la Mancomunidad firmaron en 2024 un protocolo de colaboración para reactivar la planta, con una inversión superior a los 900.000 euros. Durante la última sequía, los niveles de turbidez se aproximaron a los límites recomendados, aunque en ningún momento se superaron los valores establecidos por la normativa.

Según ha explicado Arrazola, la calidad del agua de la cuenca es habitualmente muy buena, pero en circunstancias excepcionales, como períodos de sequía intensa o determinadas maniobras de mantenimiento de los embalses, la turbidez puede aumentar. Con la puesta en servicio de la nueva planta, estos episodios se podrán gestionar con más garantías.

Siete meses de trabajos para poner al día una infraestructura parada

Las actuaciones actuales incluyen la revisión completa de los filtros, de los sistemas neumáticos, de las bombas dosificadoras de reactivos y del cableado eléctrico, con el objetivo de comprobar su estado después de más de una década sin actividad.

La planta incorpora un proceso de tratamiento basado en la floculación, la filtración y la desinfección del agua, así como una línea específica para el tratamiento de los lodos. El sistema dispone de 40 filtros modulares de lavado continuo y está dimensionado para tratar hasta 2.500 metros cúbicos de agua por hora durante las 24 horas del día.

Las obras comenzaron hace aproximadamente dos meses y tienen una duración prevista de siete meses, aunque el plazo definitivo dependerá de los resultados de las inspecciones técnicas y de la posible sustitución o reparación de algunos equipos.

Una vez finalizados los trabajos y verificado el correcto funcionamiento de las instalaciones, la titularidad de la potabilizadora pasará de la Confederación Hidrográfica del Ebro a la Mancomunidad de Aguas de Pinyana.