Los vecinos de Lleida y de diversos municipios de la demarcación percibieron este miércoles un intenso olor a humo y a quemado que generó preocupación y numerosas consultas a los servicios de emergencia. Además del fuerte hedor, el cielo presentaba un aspecto turbio y blanquecino en algunos puntos, debido a la presencia de partículas de humo en suspensión.
Ante esta situación, Protección Civil informó que se habían recibido avisos de olor a quemado desde diferentes municipios de Lleida, así como de la Cataluña Central y Barcelona. Poco después, Bomberos de la Generalitat aclaró que el origen no era ningún incendio activo en Cataluña, sino el gran incendio forestal declarado en Leciñena (Zaragoza).
Además del olor, la presencia de humo en altura dejó un cielo más apagado, con una ligera calima que reducía la nitidez del horizonte.
El incendio de Leciñena, en la comarca aragonesa de los Monegros, afectó a miles de hectáreas y movilizó un amplio dispositivo de extinción. A pesar de la distancia, las condiciones meteorológicas permitieron que el humo recorriera cientos de kilómetros hasta llegar a las comarcas leridanas y, posteriormente, a la Cataluña Central y el área metropolitana de Barcelona.
Protección Civil transmitió un mensaje de tranquilidad y recordó que el fuerte olor detectado en Lleida no correspondía a ningún incendio en el territorio catalán, sino a los efectos del fuego activo en Aragón. Con el paso de las horas y el cambio de la dirección del viento, la situación se fue normalizando.