La investigación sobre la mujer trobada muerta en el río Segre, en Lleida, el pasado 3 de junio ha quedado marcada por diversos errores y descoordinaciones que habrían retrasado más de un mes la identificación del cadáver. Según publica este lunes el diario SEGRE, la madre de la víctima asegura que denunció hasta cuatro veces la desaparición de su hija y lamenta que, a pesar de ello, durante semanas no se relacionaran los dos casos.
"Denuncié en cuatro ocasiones que mi hija había desaparecido. Presentía y tenía la intuición de que la mujer que habían encontrado en el río era ella", ha explicado la madre al medio leridano.
La víctima tenía 55 años y era vecina de Lleida. Fuentes solventes confirman que su desaparición constaba denunciada, pero esta información no se cruzó con el caso del cadáver localizado en el Segre hasta el pasado jueves, más de un mes después del hallazgo.
UNA DESAPARICIÓN DENUNCIADA QUE NO SE RELACIONÓ CON EL CADÁVER
La madre ha explicado que su hija, que sufría problemas de salud mental, acudía diariamente a su casa para comer y cenar, pero que a finales de mayo dejó de hacerlo de forma repentina. Ante esta situación, acudió a los Mossos d'Esquadra para denunciar su desaparición y, posteriormente, también a la Guardia Urbana, donde se tramitó otra denuncia.
Cuando el 3 de junio se encontró el cuerpo de una mujer en el río, la madre pensó inmediatamente que podía tratarse de su hija. "Cuando salió la noticia del hallazgo de una mujer muerta en el río, pensé que me llamarían para decirme que era ella. Pero no", ha relatado.
La familia critica especialmente que durante la investigación se llegara a informar de que no constaba ninguna denuncia por desaparición, una afirmación que ahora queda en entredicho. "Ha pasado más de un mes y se han dicho cosas que no son ciertas. Nos ha hecho mucho daño", lamenta la madre.
UN RETRATO CON IA QUE NO SE PARECÍA A LA VÍCTIMA
Otro de los puntos controvertidos es el retrato de la mujer elaborado con inteligencia artificial y difundido públicamente por los Mossos para intentar identificarla. La recreación era especialmente desacertada: representaba a una mujer aproximadamente 20 años más joven y con unos rasgos que sugerían un origen inmigrante. De hecho, la autopsia ya sugería que la mujer era más joven de lo que realmente era, y situaba su edad alrededor de los 30 años.
De hecho, la identificación definitiva no se habría producido gracias al retrato difundido públicamente, sino a partir de información interna de los propios Mossos. La difusión de la imagen, sin embargo, habría contribuido indirectamente a reactivar el caso y a obtener nuevos datos de interés para los investigadores.
EL MISTERIO DE SU MUERTE: ¿SUICIDIO U HOMICIDIO?
Los errores iniciales cobran aún más relevancia porque la muerte continúa rodeada de incógnitas. Los Mossos han señalado que el cuerpo presentaba "una serie de elementos compatibles con cierta violencia", aunque todavía no se ha determinado si existe una causa criminal.
Según la información publicada por SEGRE, la autopsia reveló que la mujer no tenía agua en los pulmones, un elemento que apuntaría a que no murió ahogada en el río. Una de las hipótesis que se investigan es, por tanto, que la víctima ya estuviera muerta antes de llegar al agua y que el cuerpo hubiera sido depositado posteriormente en la zona.
El punto donde apareció el cadáver es accesible con vehículo y los buzos de los Mossos inspeccionaron el entorno días después del hallazgo. Ahora, con la víctima finalmente identificada, los investigadores disponen de nuevos datos para reconstruir sus últimos movimientos e intentar aclarar qué le pasó.