Un oso ha matado tres ovejas en una explotación situada a menos de 500 metros del pueblo de Isil, en el Pallars Sobirà. Los animales estaban dentro de un cercado de malla y pared de piedra, en el exterior de la granja, donde el ganadero las había dejado para evitar que pasaran tanto calor dentro del edificio.
Los hechos se descubrieron a primera hora del miércoles, cuando Joan de Pericle, propietario del ganado, se desplazó hasta el cercado y encontró la escena del ataque. Según ha explicado el ganadero, una de las ovejas muertas estaba a unos 200 metros de la granja, montaña arriba, donde supuestamente habría sido arrastrada por el oso.
LOS AGENTES RURALES CERTIFICAN EL ATAQUE
Después del hallazgo, el ganadero alertó a los Agentes Rurales, que se desplazaron hasta el lugar de los hechos para inspeccionar la zona. Los efectivos pudieron certificar oficialmente la muerte de los tres cabezas de ganado por el ataque de un depredador.
El episodio ha vuelto a encender el malestar del sector ganadero por la gestión de la fauna salvaje en el Pirineo. Pericle ha criticado la falta de información a los ganaderos cuando se detecta la presencia de osos cerca de núcleos habitados, granjas o rebaños. “¿Qué quieres que te avisen, si está en todas partes? Aunque tengas el oso pegado al rebaño, no te lo dicen”, ha lamentado.
LOS GANADEROS RECLAMAN AVISOS MÁS RÁPIDOS
Los ganaderos de la zona aseguran que son conscientes de la proximidad de los osos a los pueblos, pero reclaman un protocolo de comunicación más ágil y efectivo. Piden que, cuando los equipos de seguimiento detecten un ejemplar cerca de granjas, núcleos habitados o zonas de pasto, se avise inmediatamente a los afectados.
Según el sector, esta información permitiría reforzar la vigilancia, cerrar los animales en puntos más seguros o aplicar medidas adicionales de protección antes de que se produzca un ataque.
UNA CONVIVENCIA DIFÍCIL EN EL PIRINEO
La presencia del oso pardo en el Pirineo es fruto de programas de reintroducción y conservación, pero su expansión ha generado una convivencia compleja con la ganadería extensiva. Las administraciones impulsan medidas como agrupaciones de rebaños, cercados electrificados, perros de protección y apoyo a los pastores para reducir los daños, pero muchos ganaderos consideran que estas herramientas no siempre son suficientes ni fáciles de aplicar en zonas de montaña.
Entidades ecologistas defienden que la coexistencia es posible con más prevención y seguimiento, mientras que el sector reclama más información, compensaciones ágiles y una gestión más directa de los ejemplares que se acercan demasiado a los pueblos o atacan ganado.
El ataque de Isil llega en plena temporada de verano, cuando muchos rebaños pasan más horas en el exterior y la presencia de fauna salvaje es una preocupación constante para las explotaciones del Pirineo.