Desde el PP Lleida hemos celebrado una sectorial de trabajo para abordar uno de los principales retos que hoy preocupan a la ciudadanía: la vivienda. Hablar de vivienda es hablar de proyecto de vida, de emancipación juvenil, de arraigo y de competitividad económica. Y el diagnóstico que hacemos es claro: en Lleida ciudad y en el conjunto de la provincia hay dificultades reales de acceso tanto al mercado de alquiler como al de compra.
En esta jornada hemos querido hacer un análisis riguroso y realista de la situación. Hemos escuchado a promotores, arquitectos, agentes inmobiliarios, administradores de fincas y profesionales vinculados al sector para identificar las trabas que hoy dificultan la promoción de vivienda nueva y también la rehabilitación del parque existente. La conclusión es compartida: hay que actuar con decisión si queremos revertir la escasez de oferta y el incremento de precios.
Uno de los principales obstáculos es el exceso de burocracia y la lentitud en la concesión de licencias. Hay promociones que pueden tardar más de un año en obtener los permisos necesarios. Este retraso encarece los proyectos y desincentiva la inversión. Proponemos establecer plazos máximos claros y efectivos para la tramitación de licencias, reforzar los servicios técnicos municipales y simplificar procedimientos administrativos.
También hemos analizado el debate entre nueva promoción y rehabilitación. Apostamos por un modelo equilibrado. Es evidente que la rehabilitación de edificios existentes —especialmente en barrios consolidados— es necesaria y contribuye a mejorar la calidad urbana y, simultáneamente, a poner fin a la degradación de muchas zonas. Pero no podemos renunciar a la nueva promoción, imprescindible para ampliar la oferta y responder a las necesidades actuales de las familias.
Tenemos que hacer de Lérida una ciudad cómoda tanto para vivir como para desarrollar los proyectos de vida. Y, la vivienda es clave. La falta de oferta en determinadas zonas tensiona los precios y dificulta el acceso, especialmente a los jóvenes. Hacen falta incentivos fiscales y ayudas a la rehabilitación, y suelo disponible y agilidad administrativa para impulsar nuevas promociones.
Otro elemento que preocupa es la inseguridad jurídica derivada de la ocupación ilegal y nuestro posicionamiento es claro: tolerancia cero con las ocupaciones. Sin seguridad, no hay mercado de alquiler que funcione. Siempre he defendido y defiendo la necesidad de un punto de atención municipal para las personas y comunidades afectadas por ocupaciones, para que se les asesore qué deben hacer; pero la izquierda leridana lo han impedido.
No podemos obviar tampoco el contexto socioeconómico. Los sueldos, especialmente entre los jóvenes, a menudo no permiten acceder ni al alquiler ni a la compra. La precariedad laboral es un factor determinante. Por eso defendemos medidas que faciliten el acceso a la primera vivienda, como ayudas directas a la entrada para jóvenes y familias trabajadoras, avales públicos parciales e incentivos fiscales para la compra del primer piso.
En cuanto al mercado del alquiler, la declaración de zonas tensionadas no ha resuelto el problema de fondo: la falta de oferta. Limitar precios sin incrementar el número de viviendas disponibles puede acabar reduciendo aún más el parque de alquiler. Apostamos por incentivar que los propietarios pongan sus inmuebles en el mercado, con garantías jurídicas y beneficios fiscales. Hoy, muchas personas tienen miedo de poner su vivienda en alquiler.
También hemos detectado una dificultad creciente para encontrar viviendas adaptadas a las necesidades reales: pisos de dimensiones adecuadas para familias, viviendas accesibles para personas mayores o con movilidad reducida. La planificación urbanística debe tener en cuenta estos cambios demográficos y sociales.
Desde el PP Lleida tenemos un mensaje claro: apostamos por la vivienda. Apostamos por garantizar la seguridad jurídica, por no criminalizar la iniciativa privada y por facilitar la promoción y construcción de nuevas viviendas con ayudas directas y menos trabas administrativas. Apostamos, también, por la rehabilitación de edificios existentes siempre que sea viable y aporte valor a los barrios.
La vivienda no puede ser un campo de batalla ideológico. Debe ser una prioridad compartida. Si queremos que nuestros jóvenes se queden en Lleida, si queremos atraer talento y actividad económica, necesitamos más vivienda, más oferta y más seguridad. Esta es nuestra propuesta y nuestro compromiso con la ciudad.
