Nuevas políticas para el mundo rural: Primer Congreso Catalán de Repoblación

02 de abril de 2023 a las 21:43h

Esta semana hemos celebrado el Primer Congreso Catalán de Repoblación, un evento de país en el que confluyen diferentes líneas de trabajo de entidades, la Universidad y el mundo local. Este primer congreso quiere ser el inicio que inspire nuevas políticas en favor del mundo rural, este que ha sido más sacudido en las últimas décadas por las desinversiones de los gobiernos que tenían la mirada más puesta en las grandes ciudades que en el país entero.

Queremos que sea el inicio, pero llevamos todo un mandato en la Diputación de Lleida trabajando para llegar aquí. Y es que una mirada objetiva a nuestro entorno nos obliga a asumir la realidad de que, pese a sumar el equivalente a la superficie de Tarragona y Girona juntas, la de Lleida, Alt Pirineu i Aran tiene solo una cuarta parte de su densidad de población. En nuestros 231 municipios vivimos 439.727 personas. Lleida, la capital, es el único municipio que supera los 50.000 vecinos: 123 −prácticamente la mitad− no llegan a los 500, 70 están por debajo de los 2.000, otros 22 son de menos de 5.000 habitantes y otros 11 se mueven en la franja de hasta los 10.000, que solo 4 la superan.

Esta radiografía nos ha marcado las líneas de acción global en la Diputación y, como no me canso de repetir, no existe una varita mágica que haga volver a las personas a los pueblos: hacer arraigar proyectos de vida en el territorio es producto de un conjunto de políticas y decisiones transversales que implican a todas las administraciones, pero también a todos los ámbitos de cada una de ellas. Y me gusta poder decir que esta idea también ha sido asumida por el actual Gobierno de la Generalitat y la aplica, entre otros, en el Estatuto del Municipio Rural, que debe ser herramienta de dinamización y discriminación positiva de la mayoría de nuestros pueblos.

Creación de planes económicos

Y desde la Diputación de Lleida así lo hemos entendido y, con orgullo, puedo afirmar que así lo hemos puesto en práctica. Primero de todo, con la creación de planes económicos para garantizar el reparto de los fondos a la totalidad de los ayuntamientos sobre bases equitativas, públicas, transparentes y objetivables. Planes que han ido desde las inversiones y los mantenimientos ordinarios a las acciones culturales, y desde los arreglos de los caminos a las políticas de igualdad.

En segundo lugar, aplicando criterios de discriminación positiva en favor de los municipios en riesgo de despoblación o que sufren los efectos negativos de vivir en el entorno de montaña, rompiendo de este modo un reparto falsamente igualitario de acuerdo con la población censada, ya que no son iguales los retos que afronta un municipio de 500 habitantes mal comunicado que una capital de 15.000 personas con servicios básicos mejor garantizados.

Y, en tercer lugar, respetando la autonomía municipal al mismo tiempo que cada consistorio decide en qué proyectos invierte el dinero que aportamos desde la Diputación.

La combinación de estas tres decisiones han supuesto que hemos incrementado un 25,70% el dinero directamente destinado a ayuntamientos y consejos comarcales respecto del mandato anterior, pasando de 153,6 millones de euros a 193,1 millones entre 2019 y 2022. Y, al aplicar los criterios de discriminación positiva, las comarcas que han visto una mayor inversión de la Diputación han sido precisamente aquellas que más ven peligrar el mantenimiento de sus poblaciones, como el Solsonès, las Garrigues, la Segarra, los Pallars, el Urgell y la Noguera.

Favorecer el arraigo de proyectos de vida en el entorno rural se hace multiplicando por cuatro las ayudas a los arreglos de los caminos locales, facilitando la distribución de medicamentos a las personas mayores de municipios de menos de 1.500 habitantes, dedicando el 15% del presupuesto de la Diputación a inversiones y mantenimientos en materia de salud pública y prestando atención a problemáticas como la vivienda o la fuga de las entidades financieras del entorno rural, así como incentivando la transformación de un sistema económico basado en la extracción de nuestros recursos para una economía verde, circular y altamente digitalizada.

En la tierra existe un buen entorno para vivir y crecer

Los datos nos demuestran que en nuestra tierra cultivamos talento, que en las tierras de Lleida, el Alt Pirineu y Aran disponemos de un entorno educativo de alta calidad permite disponer de talento humano de alta capacidad emprendedora. Y esta es una buena base para trabajar la repoblación: ser capaces de retener este talento y de atraer nuevo talento porque es atractivo y viable vivir en el entorno rural. Hemos dedicado líneas de ayuda específicas a experiencias locales para revitalizar municipios, y en el Primer Congreso Catalán de Repoblación se han expuesto casos de éxito que seguramente podrán ser replicados en otros lugares.

Estamos revirtiendo décadas de desinversiones pese al discurso público del reequilibrio territorial, que se limitó a distribuir algunos equipamientos por el territorio sin prever ni los mantenimientos en el tiempo ni la finalidad del esfuerzo, que no puede ser otra que asegurar que no perdemos ni una brizna de vida en nuestro territorio.

Joan Talarn i GilabertPresidente de la Diputación de Lleida y alcalde de Bellvís