La Novena de Beethoven en Lleida: el concierto que revive una historia de paz interrumpida hace 90 años

El Orfeó Lleidatà y la Orquesta Sinfónica de Sant Cugat conmemoran el 90 aniversario del concierto interrumpido por la Guerra Civil y homenajean a Pau Casals y Conxita Badia

17 de marzo de 2026 a las 13:58h
Actualizado: 17 de marzo de 2026 a las 13:58h

Lleida vivirá una velada musical cargada de simbolismo con la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven, en un concierto que se plantea como un clamor por la paz y la memoria histórica. La actuación tendrá lugar el 21 de marzo en el Auditorio Enric Granados, a cargo del Orfeó Lleidatà y la Orquesta Sinfónica de Sant Cugat, bajo la dirección de Salvador Brotons.

Un concierto con raíces históricas

La propuesta conmemora un episodio marcado por la historia: el 18 de julio de 1936, coincidiendo con el inicio de la Guerra Civil, Pau Casals y Conxita Badia ensayaban esta misma sinfonía en el Palau de la Música Catalana. Aquel concierto, sin embargo, nunca llegó a celebrarse.

Ahora, 90 años después, esta obra universal vuelve a sonar con un mensaje vigente: la defensa de la paz y la fraternidad humana.

Una gran producción musical

El concierto reunirá una destacada formación artística, con la participación del Cor Quodlibet y un reparto de solistas:
Elena Mateo (soprano), Anaïs Masllorens (contralto), Jordi Casanova (tenor) y Joan Garcia (barítono).

También tomarán parte el director del coro, Pol Pastor, y Albert Santiago, al frente del Coro Quodlibet.

El programa incluirá dos piezas de Ludwig van Beethoven:

  • Obertura “Leonora” núm. 3
  • Sinfonía núm. 9 en Re menor, op. 125

Mucho más que la “Oda a la alegría”

La Novena Sinfonía es una de las obras más universales de la historia de la música. Su famoso cuarto movimiento, con la “Oda a la alegría”, representa la culminación de un viaje musical y emocional que simboliza la unidad entre las personas.

Beethoven trabajó durante años en esta composición, buscando fusionar la voz humana con la orquesta para transmitir un mensaje profundo: que todos los seres humanos son hermanos.

Con esta interpretación, Lleida se convierte en escenario de un concierto que va más allá de la música: un recordatorio del pasado y una apuesta clara por la paz en el presente.