La discoteca Big Ben de Golmés (Pla d’Urgell) acogió el domingo por la tarde una presentación de libro con medio millar de personas escuchando atentamente las explicaciones del autor en medio de la pista de baile.
‘La Cataluña discoteca. Big Ben, la conquista de la noche’ (Editorial Comanegra), de Francesc Canosa, repasa los 50 años de trayectoria de esta discoteca, que funcionó como un “polo de atracción territorial” mucho antes de la construcción de infraestructuras clave como la autovía A-2 o el Eje Transversal. Canosa recuerda el fenómeno Big Ben no solo como un centro de ocio, sino como una “memoria” que ha actuado como un disco duro o una gran nube de recuerdos para diferentes generaciones.
Según Canosa, la discoteca Big Ben es uno de los pocos elementos, junto con el FC Barcelona, capaz de aglutinar personas de perfiles y épocas muy diferentes, desde los ‘boomers’ hasta la generación ‘alfa’. A lo largo de las décadas de 1970, 1980 y 1990, el local fue el punto de encuentro donde muchos jóvenes descubrían el mundo adulto, las relaciones sociales y la sexualidad. Esta atracción mutua entre el público y el espacio se describe en el libro como una necesidad social latente que formaba parte del aire de la época.
Canosa explica que mucho antes de la construcción de infraestructuras “clave” como la A-2 o la Eix Transversal, el Big Ben ya funcionaba como un “polo de atracción” territorial. A pesar de estar ubicado en una zona rural del Pla d’Urgell, conseguía atraer gente de lugares tan diversos como Aitona, las Terres de l’Ebre o la misma Barcelona.
El año 1976, su aparición fue vista como la llegada de una “nave espacial” en medio de bancales de fruta y campos de cereales. No obstante, en lugar de traer visitantes de fuera, sirvió para que los locales se elevaran hacia la modernidad de la vanguardia, representando una clara voluntad de futuro para el país, señala Canosa.
El acto ha sido promovido por el Consejo Comarcal del Pla d’Urgell, y su presidente, Carles Palau, ha destacado que Big Ben fue durante mucho tiempo “el corazón y el alma de la comarca”. Por este motivo, desde la institución han apoyado la creación de un libro que recoja esta memoria vital, llena de sentimientos e historias personales que han marcado la identidad del territorio.
La discoteca Big Ben cerró sus puertas en 2015, pero un grupo promotor la compró y decidió volver a abrirla en 2024. Ahora abre por fechas señaladas y fiestas concretas algunas de sus pistas de baile, mientras que queda pendiente rehabilitar y volver a abrir otras partes del complejo como el restaurante, las carpas o la bolera.
