OPINIÓN | Joan Talarn: "Dos años de gobernanza republicana"

18 de julio de 2021 a las 11:51h

El 12 de julio de 2019 tuve el honor de ser investido presidente de la Diputación de Lleida, en un gobierno de coalición de ERC y Junts per Catalunya, y llegados a este punto del calendario tengo la responsabilidad de hacer balance de medio mandato, de dos años que han estado fuertemente marcados por dos factores estructurales, por dos realidades cuyos efectos han venido para quedarse mucho más allá de los dos años que nos restan de mandato.

Me refiero a la aplicación del modelo de la gobernanza republicana y la pandemia de la COVID-19, en la que llevamos inmersos 16 de los 24 meses de presidencia. Puedo afirmar que gracias a los principios de la gobernanza republicana hemos podido actuar contra los efectos socioeconómicos de la pandemia con mayor celeridad, flexibilidad y eficacia que si sólo dispusiéramos del antiguo método de las ayudas directas discrecionales. Y lo hemos hecho poniendo especial atención en la transformación del modelo económico de las tierras de Lleida y el refuerzo de las estructuras sanitarias, culturales y turísticas que nos ayuden a la futura recuperación post-COVID.

El modelo de gobernanza que hoy en día es una realidad en la Diputación de Lleida se fundamenta en el reparto de los fondos a los ayuntamientos sobre bases equitativas, públicas, transparentes y objetivables; el reconocimiento de la autonomía municipal; y una mayor eficacia en la gestión de una administración pública cada vez más digitalizada. No ha sido fácil la implementación de esta manera republicana de gobernar, y no toda la culpa la tiene la pandemia vírica, pero sí que ha sido definitiva. Hemos tenido que forzar una maquinaria acostumbrada a una forma de hacer las cosas diferente. Muchos alcaldes tenían muy interiorizado que para obtener fondos de la Diputación tenían que pedir hora, ser recibidos, explicar un proyecto y esperar que se le dijera si sí o si no... Ahora, saben el dinero que recibirán sin tener que pedir y sin tener que forzar ninguna foto.

El gobierno que presido pudo poner sobre la mesa en sólo un mes el primer plan de choque para ayudar a ayuntamientos ante la parálisis impuesta por el virus. Y, a partir de aquí, se han ido creando planes económicos transparentes que suponen destinar al mundo local unos 60 millones de euros, el 47% del dinero de ayudas y subvenciones. Transparentes y comprometidos en la lucha contra la despoblación a través del principio de la equidad, que nos llevó a diseñar unos criterios de discriminación positiva a través de los cuales el 20% de los fondos 'bonifican' el hecho de ser un municipio en riesgo de despoblación o que sufre los efectos negativos de un entorno de montaña.

Hemos innovado, y me queda la satisfacción de que las alcaldías del territorio así nos lo reconocen. Creamos dos áreas nuevas ahora hace dos años, Medio Ambiente e Igualdad, que definen prioridades en las políticas públicas y nuevas percepciones, como la conciencia cómplice que todos tenemos ahora de que Lleida tiene nombre de mujer. Y nos hemos comprometido en la transformación económica de nuestras comarcas, trabajando por un modelo competitivo y sostenible de economía verde, circular y altamente digitalizada, que refuerce sectores estratégicos y favorezca la aparición de sectores emergentes y nuevos modelos de negocio. No lo hacemos solos, sino aglutinando las principales instituciones políticas, económicas y de investigación del territorio.

Porque otra de las características de la gobernanza republicana es la capacidad de tejer consensos. Acuerdos de amplio espectro con todos los grupos políticos de la Diputación permiten avanzar en el intento de potenciar todo el talento de las tierras de Lleida, el Pirineo y el Aran. Cuando el objetivo que marca nuestros esfuerzos es el beneficio del territorio y se hace con honestidad, transparencia, equidad y respetando la autonomía municipal se pueden generar sinergias de trabajo que superen las diferencias partidistas sin necesidad de que nadie renuncie a sus principios ideológicos, priorizando el refuerzo de la capacidad financiera de los ayuntamientos. Es aquello de la fuerza de los municipios, el lema que define este mandato.

Restan ahora meses por delante ciertamente inciertos, ya que −como he repetido en más de una ocasión− el virus no ha desaparecido a pesar de la sensación de que le estamos ganando la partida con una exitosa campaña de vacunación masiva. Personalmente, os puedo decir que afronto el reto futuro con la fortaleza que me da trabajar con un equipo de mujeres y hombres fuertemente comprometidos con los principios republicanos. Un equipo que pone todo su talento al servicio del mundo local leridano.

Joan Talarn i Gilabert, presidente de la Diputación de Lleida y alcalde de Bellvís

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