El Archivo Municipal de Lleida ha completado la restauración del libro de actas del Consejo General de la ciudad, el más antiguo que conserva, que data de 1340. Este códice forma parte de la colección de 270 libros de actas municipales, la serie documental más extensa en el tiempo que guarda el Archivo y, seguramente, la que mejor puede explicar la evolución histórica de Lleida en los más de siete siglos que comprende.
A lo largo del tiempo, la serie documental ha cambiado su nombre; también, la documentación que incluía e, incluso, el idioma con el que se escribía. En su inicio, fueron llamados "Libros del Consejo General". Este nombre perduró hasta el Decreto de Nueva Planta, donde lo renombraron a causa del cambio de política y la centralización del gobierno. Es a partir de 1719 que fueron conocidos como libros de "Proposiciones y acuerdos del muy ilustrísimo Ayuntamiento de la ciudad de Lérida". En el siglo XIX, pasaron a llamarse "Libros de actas del Pleno", que es el nombre que aún perdura hoy en día.
La documentación del Archivo Municipal ha pasado muchas vicisitudes; cambios de sede, alteraciones políticas, guerras, etc., por lo que no se conserva documentación como los acuerdos tomados durante la Guerra de Sucesión, los de la Guerra del Francés y tampoco existen las actas de 1937, justo en el momento más complicado de la Guerra Civil en Lleida.
A pesar de ello, más de siete siglos de historia de la ciudad se pueden seguir gracias a las actas que se conservan en los 270 volúmenes existentes, de 1340 a 2020.
El Archivo Municipal pretende valorar el resto de libros y restaurar primero aquellos que más lo requieran, incidiendo en los más antiguos, de los siglos XIV y XV. El volumen que ahora se ha trabajado parece que ya fue restaurado alrededor de 1975, aunque fue una actuación precaria y propició más la degradación del libro.
En la nueva operación, las tareas han corrido a cargo de la restauradora Núria Vila, del taller Grafía: conservación-restauración de Lleida. Se ha aplicado una limpieza mecánica en seco del papel y una limpieza por capilaridad para extraer toda la suciedad posible y la desacidificación con hidróxido cálcico. Después se ha realizado la reintegración de pérdidas de soporte, con pulpa de papel de fibras artesanales teñida con tintes de pH neutro sobre tabla de succión y, también, con papel japonés de diferente gramaje y adhesivo de cola de almidón. Y, finalmente, se ha realizado el aplanado y el cosido con refuerzos internos de pergamino, entre otros.
