La Guardia Urbana de Lleida ha puesto en marcha un nuevo Grupo de Inspección y Civismo para intensificar la vigilancia sobre las conductas incívicas que afectan al espacio público. El dispositivo, activo desde el 1 de octubre, está integrado por cuatro agentes de la Unidad de Policía de Proximidad, que trabajan con horarios variables y pueden actuar de paisano.
El nuevo grupo pone el foco especialmente en el abandono de desechos fuera de los contenedores, la gestión incorrecta de los residuos comerciales y de los voluminosos, así como en otros comportamientos que deterioran la vía pública, como no recoger los excrementos de los animales de compañía.
Los agentes concentran parte de su actividad en aquellas zonas donde se han detectado más incidencias y en espacios con una elevada actividad comercial y de restauración. En las primeras semanas de funcionamiento, ya han tramitado 17 sanciones, principalmente relacionadas con la gestión de los residuos: 10 corresponden a particulares y 7 a establecimientos.
La tarea del grupo va más allá de la detección de infracciones. Los agentes también hacen seguimiento de zonas conflictivas, inspeccionan establecimientos generadores de residuos e investigan las incidencias con el objetivo de identificar a los responsables, obtener pruebas y actuar ante conductas reiteradas.
El alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, ha defendido el refuerzo de la presencia policial en la calle y ha remarcado la necesidad de implicar a la ciudadanía en el cuidado del espacio público. Por su parte, la concejala de Seguridad, Movilidad y Civismo, Cristina Morón, ha destacado que el objetivo es evitar que las conductas incívicas se repitan y avanzar hacia una ciudad “más ordenada y más limpia”.
En paralelo, el Ayuntamiento trabaja en una aplicación que permitirá identificar y mapear los puntos de la ciudad donde se concentran los incidentes de civismo. La previsión es que esta información, alimentada por diferentes agentes municipales y entidades, sirva para que la Guardia Urbana pueda planificar mejor sus intervenciones.
El consistorio combina esta vía sancionadora con actuaciones de sensibilización dentro del Pacto del Civismo y la Convivencia. En este marco, se ha presentado un catálogo de actividades para las entidades de la ciudad, con propuestas relacionadas con el pensamiento crítico, la convivencia, el reciclaje, los valores del deporte, la movilidad en patinete y la concienciación ambiental.
Más de 700 plazas de aparcamiento en estudio
Durante la misma comisión, el gobierno municipal ha informado de diferentes actuaciones incluidas en el Plan Apparca. El Ayuntamiento estudia la viabilidad de dos nuevos aparcamientos subterráneos: uno de 300 plazas detrás del Rectorado de la UdL y otro de unas 200 plazas en el cruce de Prat de la Riba con Pi i Margall.
Además, se ha creado un grupo de trabajo con Interparking Saba para estudiar la ampliación del parking de Blondel en un mínimo de 200 plazas, que se sumarían a las 452 actuales. En conjunto, las actuaciones plantean ampliar la oferta de aparcamiento subterráneo en más de 700 plazas.
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