L’Aplec del Caragol de Lleida mantiene su línea de continuidad, pero refuerza este año dos apuestas clave: el público infantil como motor de futuro y el aumento de visitantes al recinto, según ha explicado el presidente de la Federació de Colles de l’Aplec del Caragol de Lleida (FECOLL), Ferran Perdrix, en una entrevista sobre esta edición y la evolución de la fiesta.
Continuidad y esencia de las colles
Perdrix ha definido la actual edición como una propuesta “con mucha continuidad, dentro de la línea que llevamos desde la Junta”, subrayando que el modelo de fiesta se mantiene fiel a su esencia. En este sentido, ha remarcado que las colles continúan siendo “el alma del Aplec”, un elemento que, según afirma, no se ha perdido a pesar del crecimiento y los cambios organizativos de los últimos años.
Uno de los puntos centrales de la planificación de esta edición es la apuesta por el público infantil, con una programación específica durante cada día. “Queremos que el público infantil se sienta reconocido dentro de la fiesta, que sea el motor que garantice el relevo de aquí a unos años”, ha explicado el presidente, que ve en los niños la continuidad natural del modelo de colles y de convivencia festiva.
Esta estrategia busca consolidar la fiesta como un espacio intergeneracional, donde los más pequeños no solo participen, sino que también se vinculen de cara al futuro.
124 colles y récord de crecimiento en participantes cada año
En cuanto al crecimiento, la FECOLL admite que el límite de las colles ya está prácticamente alcanzado. “Las colles ya están llenas y el recinto no da para mucho más en collistas, pero sí que tenemos margen de crecimiento en visitantes”, ha explicado. Actualmente, la fiesta cuenta con unas 124 colles y cerca de 17.000 penyistes, una cifra que consolida el Aplec como uno de los encuentros gastronómicos y populares más multitudinarios de Cataluña.
La fiesta incorpora este año tres nuevas colles que refuerzan el crecimiento y la diversidad de la fiesta. Se trata de los Emboirats, una colla de la ciudad de Lleida que se añade al tejido local; los Caragolats, procedentes de Arbeca; y los Pirinencs, del Pallars.
Más experiencia para el visitante y espacios gastronómicos renovados
Ante este escenario, la estrategia implica reforzar la experiencia de los visitantes que no forman parte de las collas, con nuevos espacios y actividades. Se han mejorado las zonas de restauración y la plaza central, con una oferta gastronómica más amplia y espacios pensados para favorecer la estancia y la participación del público. “Queremos dar una experiencia de colla grande en la plaza central, con actividades y escenario”, ha detallado Perdrix.
Otro de los grandes objetivos a medio plazo es la internacionalización de la fiesta. La FECOLL trabaja para conseguir el reconocimiento como fiesta de interés turístico internacional, una meta que situaría el Aplec en el mapa de grandes acontecimientos festivos europeos.
“Es una meta que nos pondría todavía más en el mapa”, ha afirmado, explicando que el proceso ya está encarrilado y que en los próximos años se prevé presentar formalmente la candidatura. En esta línea, este año se repetirá el press trip con periodistas internacionales, que vivirán la fiesta para después explicarla en sus países.
Impacto social y económico en Lleida
Más allá del crecimiento y la proyección exterior, el presidente ha querido reivindicar el papel social y cultural del Aplec en la ciudad de Lleida. Según ha explicado, la fiesta se ha convertido en un espacio clave de convivencia entre generaciones y un motor del tejido asociativo local. “Es una fiesta que genera convivencia entre abuelos, padres e hijos, y que se mantiene viva durante todo el año a través de las entidades”, ha remarcado.
También ha defendido el impacto económico del acontecimiento, que moviliza empresas locales, productos de proximidad y patrocinadores.
Finalmente, el presidente ha reivindicado la doble naturaleza del Aplec: una fiesta popular intensa y concentrada en tres días, pero también un fenómeno social profundamente arraigado en Lleida. “La gracia de la fiesta es la intensidad, vivirla al máximo en tres días”, ha concluido, defendiendo que esta concentración es precisamente parte de su identidad y de su éxito.