El alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa, ha hecho balance de los tres años de mandato este martes durante el Pleno extraordinario del Estado de la Ciudad. En su intervención, ha defendido que "todas las decisiones del gobierno municipal han estado enfocadas a mejorar la vida de las personas", escuchando las necesidades de los barrios y transformándolas en actuaciones concretas.
Larrosa ha destacado indicadores económicos como el aumento del PIB per cápita y la reducción del paro, así como actuaciones destinadas a mejorar la seguridad, la limpieza, los servicios municipales y las oportunidades para los jóvenes. También ha reivindicado el Pacto por el Civismo y la nueva Ordenanza de Civismo, con el objetivo de fomentar la convivencia, el respeto por el espacio público y la corresponsabilidad ciudadana.
El Partit Popular, representado por Xavier Palau, jefe de la oposición, ha calificado el mandato de «pasado y bendecido» y ha asegurado que Lleida no está mejor que hace tres años. En cuanto a los buenos datos económicos expuestos por el gobierno, Palau ha asegurado que estos indicadores no reflejan la realidad de todos los leridanos y ha puesto como ejemplo barrios como el Centre Històric, donde ha afirmado que la renta per cápita continúa siendo una de las más bajas de la ciudad. También ha cargado contra las políticas de seguridad y civismo del gobierno municipal, cuestionando la eficacia del Pacto por el Civismo y reclamando una ciudad más segura, ordenada y con más firmeza ante el incivismo y la delincuencia.
Desde la oposición, ERC, por voz de Jordina Freixanet, ha defendido una ciudad que priorice la vivienda, el transporte público, los barrios y el comercio de proximidad. La portavoz republicana ha criticado que el gobierno municipal esté demasiado enfocado en el crecimiento y los grandes proyectos, mientras continúan existiendo problemas cotidianos que afectan a la calidad de vida de la ciudadanía.
Por su parte, Junts, con Violant Cervera, ha reclamado una Lleida más ordenada, cuidada y segura. La formación ha señalado carencias en limpieza, mantenimiento, vivienda y transporte público, y ha defendido que las prioridades municipales deben centrarse en las necesidades diarias de los vecinos.
Por otro lado, el Comú de Lleida, representado por Laura Bergés, ha reconocido algunos avances del gobierno, pero ha lamentado la falta de ambición social y ecológica. Bergés ha criticado que no se haya avanzado lo suficiente en cohesión social, vivienda y movilidad, y ha advertido que las grandes inversiones urbanísticas no pueden dejar en segundo plano las necesidades sociales de la ciudad.
En cuanto a Vox, su portavoz, Glòria Rico, ha criticado las políticas municipales en materia de convivencia e inmigración, y ha defendido medidas más estrictas para combatir el incivismo y garantizar el orden en las calles de la ciudad.
El debate ha servido para confrontar las diferentes visiones sobre el presente y el futuro de Lleida, en un pleno marcado por el balance de los tres años de mandato y por las propuestas de las diferentes formaciones de cara a los próximos años.
