En el último pleno celebrado en la Paeria de Lleida, el equipo de gobierno fue acusado por los diferentes grupos municipales de estar en una situación de deuda crítica, superando el 110% de los ingresos. Muchos grupos recriminaron a la Paeria la falta de transparencia y la poca voluntad para querer salir "del agujero en la cual se encuentran en la situación actual".
Los grupos muestran una visión de que la Paeria ha gastado de manera exacerbada. Todos afirman una mala gestión por parte del equipo de gobierno y cómo este ha llevado a una situación crítica a la economía de la ciudad. Además, muchos grupos hablaron también sobre la falta de transparencia del equipo de gobierno, polémica recurrente en los últimos meses.
El equipo de gobierno asegura que es una deuda controlada y que no debe haber alarmismo. En contraposición, la oposición afirma que la situación es crítica y que, como decía el grupo del Comú de Lleida, "es necesario un plan de saneamiento creíble y no este que no se lo cree nadie".
Los ciudadanos se muestran indignados por la situación y desconcertados por el futuro de Lleida. "Estamos endeudados y en la ciudad no se ven mejoras", afirma un vecino. Además, consideran prioritarias otras inversiones en la ciudad, sobre todo en la mejora de barrios y en garantizar más seguridad en aquellos barrios conflictivos. En la misma línea se sitúa la CUP que se mostraron en contra del plan de saneamiento alegando que había otras prioridades que no el EMU, alegando que este era un "agujero negro que los llevaría a la ruina".
Finalmente, el plan de saneamiento propuesto por el equipo de gobierno que solicita un crédito de 10'6 millones de euros para financiar la deuda del EMU fue aprobado, a pesar del descontento por parte de la mayoría de los grupos municipales. Este plan fue definido, por algunos grupos municipales, como una forma de alargar la deuda del Ayuntamiento de Lleida.