Convertir alimentos que a menudo quedan olvidados en la despensa o en la frutera en postres atractivas, creativas y sabrosas fue el objetivo del taller «Cocina dulce de Italia», que este miércoles impartió el pastelero Josep Ramon Cases, de Sucre i Disseny de Alcarràs, en el espacio Sunka de Lleida. La sesión, que comenzó a las 18 horas, dio el pistoletazo de salida a la tercera edición de los Talleres de Cocina de Aprovechamiento Alimentario.
La iniciativa está impulsada por la Fundació Banc dels Aliments de les Comarques de Lleida y la Fundació Jericó, en el marco de la campaña «- la resta que suma +», que promueve el aprovechamiento de los alimentos y la prevención del desperdicio alimentario. La campaña cuenta con el apoyo de la Generalitat de Catalunya y la colaboración de El Menjador, Plusfresc, Cuina Amiga y Como Pomona.
Cases propuso a los participantes una mirada práctica y creativa sobre la pastelería de aprovechamiento a través de tres elaboraciones inspiradas en la cocina italiana.
La primera fue un tiramisú de biscuits recuperados, una receta pensada para dar una segunda vida a soletillas, galletas, magdalenas u otras piezas de bollería seca que hayan quedado en la despensa.
El pastelero también preparó un risotto dulce de coco con fruta madura flameada, una reinterpretación en clave dulce del tradicional plato italiano que permite aprovechar frutas muy maduras o que presentan pequeños golpes.
La tercera propuesta fue una panna cotta de fruta madura, ideal para dar salida a frutas como melocotones, peras, nectarinas, fresas, mangos o frutos rojos.
Uno de los ejes del taller fue demostrar que el aspecto de un alimento no determina ni su calidad ni sus posibilidades culinarias. Las frutas demasiado maduras, por ejemplo, pueden transformarse fácilmente en purés, coulis, compotas o confituras, mientras que los restos de galletas y otros productos de pastelería seca pueden encontrar una nueva utilidad en elaboraciones como el tiramisú.
La propuesta de Josep Ramon Cases también puso el foco en pequeños gestos cotidianos que pueden ayudar a reducir el desperdicio alimentario. Entre las recomendaciones había congelar los biscuits secos antes de que se estropeen, aprovechar la fruta madura para cocinarla, caramelizarla o flamearla, y adaptar las recetas a los ingredientes disponibles en casa.
Con el lema «¡De los restos... a un gran postre!», el taller quiso transmitir que aprovechar los alimentos no significa renunciar ni al sabor ni a la creatividad. Al contrario, puede convertirse en una oportunidad para descubrir nuevas combinaciones y maneras de cocinar.
Tres cocinas dulces del mundo
Después de la sesión dedicada a Italia, el ciclo continuará los días 23 y 30 de septiembre, también a las 18 horas y en el espacio Sunka de Lleida, con dos nuevas propuestas dedicadas a la cocina dulce de Marruecos y de Cataluña.
La iniciativa quiere acercar el aprovechamiento alimentario al público a través de una actividad práctica y participativa, utilizando la pastelería como una herramienta para reducir residuos, valorar los alimentos y fomentar hábitos de consumo más responsables.
Añadir La Ciutat como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad
