El PSC de Lleida perdió la alcaldía en 2019, cuando ERC, Junts y el Comú se unieron para acabar con una larga etapa de los socialistas en la Paeria. Para recuperarla, el partido ha vuelto a depositar la confianza en Fèlix Larrosa, Paer en Cap entre 2018 y 2019. El candidato del PSC critica algunos de los proyectos estrella del actual gobierno, al mismo tiempo que pone en valor la incidencia que considera que han tenido desde la oposición. Hablamos con Fèlix Larrosa sobre el ejecutivo municipal y la actualidad leridana pocos meses antes de las elecciones.
Después de una larga etapa del PSC ocupando la Paeria, en 2019 tuvieron que dejarla. ¿Cómo se ha reorganizado el partido durante estos años en la oposición?Perdimos las elecciones por solo 81 votos después de subir en número de apoyos. De alguna manera, interpretamos que había una voluntad de la ciudadanía para que siguiéramos gobernando. En estos tres años, el partido se ha organizado haciendo lo mismo que antes. Los gobernantes que nos han precedido, ya habían hecho mucho de calle y ahora hemos dedicado todos los esfuerzos a recuperarlo sin tener el apoyo de la institución. Cuando pisas la calle, te das cuenta de qué cosas funcionan y cuáles no.
¿Qué balance hace del mandato de su sucesor?La ciudadanía hará su balance el 28 de mayo y tendrá que elegir entre un modelo fracasado o el del PSC. Ha sido un experimento con tres fuerzas políticas antagónicas que no han conseguido proyectar un modelo de ciudad ni que la ciudadanía se sume a él. Por nuestra parte, desde la oposición hemos sido muy activos y hemos escuchado a la ciudadanía, mientras que el alcalde Pueyo se ha peleado con ella. Planteamos una ciudad que ilusione, recupere su orgullo y tenga ambición.
¿Han podido incidir en algún tema relevante desde la oposición?El PSC ha marcado la agenda política en Lleida. Cada vez que hemos hecho una propuesta, el gobierno ha tenido que tomar decisiones o replantear las suyas. Por ejemplo, el PSC presentó su alternativa al famoso equipamiento comunitario de Pardinyes y delante tenía un gobierno de 15 concejales. En un primer momento estaban todos a favor del equipamiento y después algunos se mostraron contrarios o matizaron el apoyo.
El PSC es quien ha puesto encima de la mesa un programa de inclusión que el gobierno ha asumido en un 90%. También criticamos que no se invertía lo suficiente en limpieza y ahora han anunciado una inversión adicional de 600.000 euros en el contrato de limpieza. Por otro lado, el centro histórico está abandonado por el gobierno. La concejala ni aparece, el concejal de urbanismo ni se le espera y al alcalde no le gusta ir. Aquí hemos fracasado porque no hemos sido capaces de incidir, aunque nuestra presencia permanente con propuestas ha cuajado y la gente ve que tenemos un proyecto.
El actual gobierno presume de la industrialización del municipio con proyectos como el Plan director del polígono industrial Torreblanca-Quatre Pilans. Ustedes, sin embargo, han expresado algunas reticencias. ¿Por qué?En nuestro proyecto de ciudad, teníamos el objetivo de desarrollar un nuevo suelo industrial de unas 700 hectáreas y hemos estado 15 años esperando que la Generalitat lo pusiera en marcha. De repente, el gobierno catalán anuncia que lo sacará adelante, hecho que nosotros aplaudimos. La Generalitat ha demostrado de esta manera una actitud sectaria porque han intentado sacar adelante los proyectos como el del polígono solo cuando han gobernado ellos.
El problema con el proyecto es que presentaron un expediente diferente, con 1.280 hectáreas que representaban la aniquilación de toda una partida de la Horta de Lleida. Todo lo que se ha denunciado con una película como Alcarràs se reproduce en la vida real en Lleida. Por lo tanto, nos opusimos porque queremos que se reconsidere dimensionar el suelo industrial. Deberíamos avanzar con el proyecto inicial de Torreblanca hasta estas 700 hectáreas y, si necesitamos más suelo, podemos disponer de otros espacios a continuación del polígono industrial del Segre. Fui el primer líder político en plantear una alternativa y ahora se han sumado 176 entidades.
Critica el supuesto “sectarismo” de la Generalitat a la hora de bloquear el proyecto. ¿Hace algún tipo de autocrítica por no haber conseguido sacarlo adelante anteriormente?Prevemos Torreblanca en nuestros documentos de planeamiento desde el año que empezamos a comprar las fincas. Lo prevemos en 2015 y en 2018, pero la responsabilidad era de la Generalitat. Como también lo es con la estación de autobuses. Todos los consejeros anteriores dieron pasos, pero nunca lo materializaron. Ahora, se ha presentado una alternativa para la estación de un gran impacto urbanístico, patrimonial y de movilidad. Además, se ha hecho sin el concurso de las propiedades y volverá a caer en manos de la judicialización a través de contenciosos. ¿De quién es responsabilidad? De la Generalitat, que tiene competencias en materia de transporte e infraestructuras.
El último anuncio de la Generalitat vino por parte de Puigneró y aseguró que las obras de la nueva delegación se harían en el centro histórico. ¿Sabe usted desde cuándo está previsto esto? Desde que el President se llamaba Montilla. ¿Cuándo dijo que empezarían las obras? En 2027. ¿Cómo puedo dar credibilidad a algún político que hace estas declaraciones?
¿Cree que el proyecto de Torre Salses tiene futuro con el acuerdo del Plan de la Estación?Son dos proyectos diferentes. Los promotores de Torre Salses tienen la voluntad de hacer un parque de medianas y grandes superficies. Un ejemplo que ha funcionado en muchas ciudades catalanas. La otra propuesta es la recuperación del Plan de la Estación, en el que el PSC fue uno de los pioneros. En este caso, solo hay consenso para facilitar la implementación de un centro comercial. He defendido ante los ministros de Madrid también un modelo más integrado con un nuevo espacio urbano que tenga zonas verdes y equipamientos. En cambio, el gobierno municipal actual solo habla de este centro comercial.
¿Se pierde alguna oportunidad si Torre Sales se deja de lado?Torre Sales permite ordenar la implantación de las medianas y grandes tiendas. Hoy por hoy hay cierta dispersión. Alrededor de Copa d’Or se están generando grandes espacios comerciales que crean interferencias en la cotidianidad de la ciudad y una barrera. Por lo tanto, Torre Salses viene muy bien para ordenar la implantación de artefactos comerciales que no tienen cabida en el centro urbano. Además, me preocupan dos cosas. Por un lado, la judicialización de la vida administrativa, que eterniza los proyectos. Y por otro, también me preocupa que hayan incumplido la ley.
El gobierno se defiende asegurando que han seguido todos los pasos respetando la ley.No lo sé, pero me preocuparía que la hubieran incumplido. No es normal que un proyecto esté en trámite a estas alturas. Alguien tendrá que clarificar la situación en torno al proyecto. Me preocupa que alguien quiera invertir en Lleida y que el gobierno municipal diga que no le gusta. Por poner un ejemplo contrario, el derribo de la Estación de la Vilanoveta tenía como objetivo facilitar un nuevo espacio de actividad económica, pero se cargaba nuestro patrimonio histórico. En este caso, el señor Pueyo y Postius no hicieron absolutamente nada por proteger el patrimonio.
También le digo una cosa. La Paeria es igual de soberana ahora que hace 5 años. Y entonces se aprobaron las modificaciones urbanísticas con un amplio consenso para sacar adelante esta implementación de medianas y grandes superficies.
Califican de ‘chapuza’ la gestión de la movilidad. ¿Qué creen que no se ha hecho bien exactamente?De entrada deberíamos tener un Plan Director de Movilidad Urbana. El gobierno no ha clarificado cuál es su modelo de movilidad urbana. El modelo no es gastar dinero que viene de los fondos Next Generation para ampliar aceras de 6 metros a 8 metros. En Rambla d’Aragó se toma esta medida, mientras que una calle que es afluente suyo tiene una acera que no llega ni a un metro de ancho. Si estas calles no tienen las condiciones para facilitar la prioridad del peatón, se trata de un fracaso. Aunque las obras son engorrosas, también hemos visto estos días cómo los tenderos de la Rambla d’Aragó se quejan porque no les pueden llegar los suministros por la falta de carga y descarga o los vecinos no tienen paradas de bus cercanas. En cambio, la Generalitat mantiene sus espacios reservados para coches oficiales. La gente está enfadada.
Todo apunta a que nadie tendrá mayoría absoluta en 2023 y que se tendrá que llegar a pactos. Teniendo en cuenta las críticas que lanza al actual gobierno, ¿es factible que el PSC acabe mandando con Junts o ERC?Siempre hemos sido un partido de diálogo. Ahora nos hemos sentado para hablar de presupuestos y los hemos facilitado con una abstención. Por lo tanto, lo seguiremos haciendo independientemente de la posición que tengamos. Todo apunta a que esta vez le corresponde al PSC tener el gobierno de la ciudad y nuestro pacto es con la ciudadanía. Lo que le planteamos a la ciudadanía será nuestro cuaderno de ruta que querremos seguir. Queremos una ciudad donde la gente sume, la ciudadanía proponga y el gobierno escuche. Cualquier opción política que se quiera sumar nos encontrará siempre.