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ERC y el Comú de Lleida han reclamado que los trabajadores de Autobusos de Lleida participen en la definición de la futura red de transporte urbano antes de que la Paeria cierre la propuesta de reordenación. Los dos grupos municipales han mantenido una reunión con representantes del comité de empresa del servicio, actualmente operado por Moventis, para analizar el proyecto elaborado por DOYMO.
En el encuentro han participado las portavoces de ERC, Jordina Freixanet, y del Comú, Laura Bergés, así como el concejal republicano Juanjo Falcó.
Según han trasladado los representantes de los trabajadores, la plantilla continúa preocupada por la falta de recursos para ofrecer un servicio que consideran adecuado, especialmente por la antigüedad y el estado de mantenimiento de una parte de los autobuses y por las carencias que detectan en algunas líneas.
El comité también ha asegurado que DOYMO, la empresa encargada de elaborar la nueva propuesta de red, no se ha puesto en contacto con los representantes de los trabajadores para recoger su experiencia o contrastar las alternativas planteadas.
Piden incorporar la visión de los conductores y la plantilla
ERC y el Comú consideran que la futura reorganización no debería definirse únicamente a partir de un estudio técnico y reclaman tener en cuenta a los profesionales que trabajan a diario en el servicio.
“No podemos diseñar el transporte público de los próximos años sin escuchar a las personas que lo hacen funcionar cada día”, ha defendido Freixanet, que ha señalado que la plantilla conoce de primera mano los problemas de la flota, los horarios y las necesidades de los usuarios.
Los dos grupos piden, por tanto, que el gobierno municipal escuche formalmente al comité de empresa antes de aprobar definitivamente la nueva red.
ERC y el Comú vuelven a proponer municipalizar los autobuses
La reunión también ha servido para que las dos formaciones reiteren su apuesta por recuperar la gestión directa del transporte urbano en el próximo periodo contractual, previsto para diez años. ERC y el Comú defienden que el servicio sea gestionado a través de la Empresa Municipal de Agenda Urbana (EMAU), en lugar de mantener el modelo de concesión a una empresa privada.
Según los dos grupos, esta fórmula permitiría incrementar el control público, la transparencia y la capacidad de modificar recorridos, frecuencias o recursos en función de las necesidades de la ciudad. “Tenemos delante la decisión de cómo queremos gestionar los autobuses durante los próximos diez años”, ha afirmado Bergés, que considera que una gestión directa permitiría “ajustar el servicio con más flexibilidad”.
Renovar la flota y mejorar el servicio en los barrios
ERC y el Comú también reclaman que la reordenación no se centre exclusivamente en modificar líneas y frecuencias. Consideran que cualquier reforma debe abordar a la vez la renovación y el mantenimiento de los vehículos, los recursos disponibles y la cobertura de los diferentes barrios.
Los dos grupos sostienen que estos elementos son imprescindibles para que el transporte público pueda ser una alternativa competitiva al vehículo privado y reclaman que las aportaciones de la plantilla se incorporen al debate sobre el futuro modelo de movilidad de Lleida.