El Aula Magna del Institut d’Estudis Ilerdencs ha acogido este jueves la presentación de ‘Cugula’, la adaptación teatral de la novela homónima de Òscar Lalana, una producción que lleva a escena una historia arraigada en la Ponent rural y en los silencios que han marcado la vida de muchas generaciones. Con dramaturgia y dirección de Guillem Mas, el montaje, que cuenta con el apoyo del IEI, propone una mirada sobre la memoria, el poder, la violencia estructural y las desigualdades de género. La historia parte de un relato situado en Almacelles a finales del siglo XIX.
La presentación ha corrido a cargo de la vicepresidenta del IEI, Estefania Rufach; el autor de la novela, Òscar Lalana, y el dramaturgo y director de la obra, Guillem Mas. El acto también ha contado con la presencia de dos de los actores del montaje, Núria Pujol y Eduard Muntada. La obra tiene una duración prevista de dos horas, con entreacto, y se representará el 20 de septiembre en Almacelles, concretamente en la Sala ARCA, y en octubre en Lleida.
En su parlamento, Estefania Rufach ha puesto de manifiesto la “ilusión” que supone para el Institut d’Estudis Ilerdencs apoyar un hecho cultural como es la presentación de una obra de teatro. La vicepresidenta se ha mostrado convencida de que el proyecto será “un éxito” y ha reiterado la satisfacción que supone ver cómo poco a poco las líneas de ayudas que impulsa la casa dan sus frutos.
El entorno rural de Almacelles del siglo XIX
‘Cugula’ sitúa la acción en Almacelles, en el año 1894, en un entorno rural condicionado por la falta de agua, la precariedad, la presión moral y las jerarquías sociales. La historia sigue a Pilar, una joven sirvienta que llega a casa de los Montané y se ve atrapada en un sistema que la explota, la controla y la condena al silencio. A su alrededor, diversos personajes resisten como pueden en un mundo donde el poder económico, doméstico y moral se impone sobre los más vulnerables.
Òscar Lalana, autor de la novela, ha remarcado que están ante “una muy buena adaptación” que “gustará muchísimo a la gente”. El autor ha dicho que, como debía ser, la idea es que se estrene en Almacelles, y a partir de ahí “supongo que la obra hará una gira, que espero que sea muy larga, y que la pueda disfrutar muchísima gente”.
La adaptación teatral, escrita y dirigida por Guillem Mas, no plantea una transcripción literal de la novela de Lalana. Se trata de una nueva obra escénica que recoge su espíritu y lo concentra dramatúrgicamente. La propuesta se centra especialmente en la etapa del relato ambientada en Almacelles y construye la narración desde el punto de vista de la protagonista. De esta manera, invita al público a habitar su experiencia más que a observarla desde fuera.
Por su parte, Guillem Mas ha dicho que, cuando leyó la novela, ya le veía una necesidad de ser llevada a escena por diversos motivos, como “devolverle una segunda vida” y para “llevar otra vez a la gente esta historia, que es una historia de territorio”. Mas ha añadido que la obra se centra sobre todo en tres pilares fundamentales que, además, “están muy presentes a día de hoy”, como son la violencia estructural, la desigualdad de género, y “esta clase de herencia o de traspaso del legado histórico, que está atravesado por la violencia de los hombres hacia las mujeres”.
El montaje combina una primera parte de base naturalista, con personajes cargados de silencios, tensiones y deseos mal expresados. Esta base evoluciona formalmente y se va rompiendo a medida que avanza la tragedia. A partir de un punto de inflexión central, la voz de la protagonista toma fuerza a través de monólogos dirigidos directamente al público. Es una apuesta escénica que pone en relación forma y contenido.
En representación de los actores ha intervenido Núria Pujol, que ha dicho que, cuando se les explicó el proyecto, “enseguida nos animamos muchísimo” porque, aparte de ser del territorio, la historia “tiene mucha intensidad”.
Durante la presentación se ha destacado también la vigencia de los temas que aborda la obra, especialmente en lo que se refiere a la violencia estructural, la desigualdad de género y la transmisión del trauma intergeneracional. ‘Cugula’ no busca tanto una recreación histórica exhaustiva como la creación de un espacio de reflexión crítica. La obra pone el foco en unas dinámicas que, a pesar de nacer en un contexto de finales del siglo XIX, continúan interpelando el presente.
La perspectiva de género es uno de los ejes centrales de la propuesta. El personaje de Pilar se convierte en el foco desde el cual se exploran el control social y las diferentes formas de violencia ejercidas sobre los cuerpos y las decisiones de las mujeres. Al mismo tiempo, el espectáculo contribuye a la difusión de la literatura catalana contemporánea y a la recuperación de la memoria histórica del territorio de Lleida.
