La cubierta verde del Parc Agrobiotech: sostenibilidad e innovación en Lleida con el proyecto BIG4LIFE

Laura Herrera y Gabriel Pérez coordinan el proyecto e impulsan la colaboración con los Seniors Lleida para monitorizar biodiversidad, temperaturas y eficiencia energética

06 de febrero de 2026 a las 14:08h
La cubierta verde se encuentra en el edificio H3 del Parc Agrobiotech de Lleida, uno de los espacios piloto de la iniciativa europea BIG4LIFE
La cubierta verde se encuentra en el edificio H3 del Parc Agrobiotech de Lleida, uno de los espacios piloto de la iniciativa europea BIG4LIFE

Se ha celebrado hoy una reunión de colaboración y seguimiento del proyecto europeo BIG4LIFE en el Parc Agrobiotech de Lleida, con la participación de la project manager del proyecto, Laura Herrera; de Gabriel Pérez, investigador del grupo Innovative Technologies for Sustainability de la Universitat de Lleida, que lidera la investigación; y del grupo Sèniors Lleida, vinculado al Ayuntamiento de Lleida. El objetivo del encuentro ha sido coordinar el mantenimiento y el monitoreo de la cubierta verde, así como implicar a diferentes colectivos locales en su gestión y estudio

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Laura Herrera, Gabriel Pérez y miembros de los Seniors Lleida en la cubierta verde del Parc Agrobiotech.

El proyecto BIG4LIFE

BIG4LIFE es un proyecto europeo de tres años que comenzó a finales de 2023 y está previsto que finalice en 2026, con una posible extensión hasta 2027. Según Laura Herrera, el proyecto “consiste en trabajar con ocho casos piloto –siete cubiertas verdes y una fachada verde– y realizar tres reformas específicas, además de monitorizar todos los casos”. Las reformas incluyen la cubierta del Parc Agrobiotech; la escuela Ronda Mercè en Lleida; y el Auditori Artesà en El Prat de Llobregat. Herrera añade que la reforma de ciertas cubiertas era necesaria, ya que “si no está bien operativa, no da los beneficios que estos sistemas proporcionan”.

Monitorización y resultados preliminares

El proyecto incorpora sensores que miden temperatura superficial e interior; CO₂; ruido; lluvia y otras variables meteorológicas, con el objetivo de comparar zonas verdes con zonas sin vegetación, como cubiertas convencionales de grava.

Según Laura Herrera, “sobre todo medimos diferencias de temperaturas superficiales, a nivel del sustrato y vegetación, y a nivel interior. En Ronda Mercè, por ejemplo, los sensores de temperatura interior muestran una diferencia de 1,5 °C gracias a la cubierta verde. Esto significa energía que no hay que gastar para calefacción o aire acondicionado”.

Además de la temperatura, el proyecto monitoriza la biodiversidad urbana mediante cámaras que registran presencia de pájaros; lagartos; y otros animales, lo que permite medir cuántas especies se benefician y con qué frecuencia. Gabriel Pérez destaca que estos datos objetivos “nos permiten cuantificar el impacto real de las cubiertas verdes sobre temperatura, calidad del aire, agua de lluvia y biodiversidad, y es esencial para demostrar la eficacia de las infraestructuras verdes en entornos urbanos”.

Reforma de la cubierta del Parc Agrobiotech

La reforma ha combinado reutilización de materiales; aislamiento térmico; drenaje eficiente; y aumento de la vegetación. Laura Herrera explica que antes la cubierta era como “un depósito de agua con grava” y que reorganizaron las capas: impermeabilización; geotextil; drenaje; capa verde; sustrato; y vegetación. También se instalaron tarimas de madera termotratada para mejorar la accesibilidad y generar espacios de descanso

Esta reorganización aporta múltiples beneficios: aislamiento térmico; reducción del efecto isla de calor urbana; incremento de biodiversidad; captación de agua de lluvia; y protección de la impermeabilización del edificio. Herrera subraya que, protegiendo la capa impermeable con vegetación y sustrato, se consigue “aislamiento térmico; reducción de CO₂; mejora del paisaje urbano; y gestión del agua, todo ello esencial en escenarios climáticos adversos”.

Participación comunitaria y educativa

Uno de los pilares del proyecto es la participación de diversos colectivos locales, coordinada por Gabriel Pérez. Entre los participantes se encuentran estudiantes de la UdL; Sèniors Lleida; Los Senyos Lleida; el CIFO; el Castell dels Templers; así como edificios y escuelas como Ronda Mercè; y Caballers. Pérez indica que “muchas veces la jardinería se contrata a una empresa y la gente no interactúa con la naturaleza. Nosotros creamos redes de colaboración para que todos participen en el mantenimiento y monitorización de las cubiertas”.

El proyecto también incluye una asignatura transversal optativa de 6 créditos en la Universitat de Lleida, abierta a alumnos de disciplinas diversas (Medicina; Agrónomos; Forestales). Esta asignatura permite a los estudiantes trabajar directamente en proyectos como BIG4LIFE, adquiriendo experiencia práctica en infraestructuras verdes y contribuyendo a su seguimiento

Beneficios globales y sostenibilidad

BIG4LIFE muestra que las infraestructuras verdes aportan beneficios integrales:

  • Aislamiento térmico y eficiencia energética: reducción de 1,5 °C interior y hasta 5 °C a nivel superficial.
  • Mejora de la calidad del aire y captura de CO₂.
  • Incremento de biodiversidad urbana, con observación de pájaros; lagartijas; y otros animales.
  • Gestión del agua de lluvia, evitando sobrecargas en alcantarillado.
  • Accesibilidad y uso social, con espacios de descanso para trabajadores y visitantes.
  • Protección y alargamiento de la vida útil de la impermeabilización del edificio.

Laura Herrera concluye que “las cubiertas y fachadas verdes pueden transformar los edificios y espacios urbanos, aportando beneficios climáticos; energéticos; y sociales a largo plazo”. Gabriel Pérez añade que “BIG4LIFE es un modelo replicable en otras ciudades europeas, integrando sostenibilidad; educación; y comunidad para crear espacios verdes activos y funcionales”.

Sobre el autor
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Tatiana Fernández
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