Comienza el juicio contra el hombre que quemó viva a su pareja después de rociarla con alcohol y acetona

La Audiencia de Lleida juzga a un hombre acusado de atacar a su pareja con fuego, mientras la Fiscalía pide 18 años de prisión

05 de marzo de 2026 a las 14:53h

La Audiencia de Lleida ha iniciado este jueves el juicio contra el acusado de intentar asesinar a su pareja en Artesa de Segre, comarca de la Noguera, en noviembre de 2022. Durante la sesión, la víctima ha relatado que el procesado le roció alcohol y acetona antes de prenderle fuego mientras le profería las palabras: "ahora sí que quemarás, hija de p*ta". Acto seguido, según su testimonio, él huyó del domicilio y ella bajó a la calle con llamas en el cuerpo.

Ante el tribunal, el hombre ha reconocido que podría haber ocasionado el incendio al volcar una botella de alcohol, pero no recuerda si prendió fuego a la mujer porque hacía tres días que consumía bebidas alcohólicas y drogas. Ha subrayado que la bajó en brazos hasta la calle y ha negado cualquier intención homicida. La Fiscalía reclama una condena de 18 años de prisión.

Relación marcada por discusiones y abusos

La mujer ha explicado que las disputas entre ambos eran habituales y a menudo se generaban conflictos porque él le cogía el bolso con dinero y teléfono móvil. Una semana antes de los hechos, llamó a los Mossos d'Esquadra, a pesar de que nunca formalizó denuncia contra él. El día en cuestión tuvieron una discusión intensa; él se marchó del piso y ella se quedó durmiendo sobre un colchón situado en medio del comedor.

El incendio provocado a medianoche

Aproximadamente a las cuatro de la madrugada del 28 de noviembre de 2022, según el testimonio de la víctima, el acusado le roció alcohol de romero y le prendió fuego con un encendedor. "Al ver que no era suficiente, me arrastró por el cuello y me roció con acetona de uñas. Mientras estaba quemándome me presionaba para asfixiarme diciéndome 'ahora sí que quemaría, hija de puta'. Recuerdo la última bocanada de aire antes de perder el conocimiento", ha declarado.

También ha detallado que él había colocado una nevera delante de la puerta —que tenía la cerradura rota— impidiéndole salir. Cuando se despertó ya no estaba y ella misma explica cómo bajó corriendo a la calle pidiendo ayuda mientras sufría quemaduras. Fue ingresada en el Hospital Vall d'Hebron (Barcelona) con heridas en un 18% del cuerpo; lamenta especialmente: "No siento el brazo derecho, me ha destruido".

El acusado reconoce consumo intensivo de drogas

El hombre ha admitido que discutían casi cada fin de semana, pero niega haberla agredido previamente. Ha explicado que aquella noche había entrado varias veces en el domicilio y finalmente accedió por el balcón porque no tenía llaves. No sabe exactamente cómo se originó el incendio, pero reconoce que podría haberlo causado al volcar una botella de alcohol usada para hacer friegas en las piernas.

Ha insistido en el hecho de que llevaba tres días consumiendo cocaína, marihuana, alcohol y benzodiazepinas sin recordar si efectivamente roció con líquido inflamable ni si le prendió fuego directamente a la mujer: "Noté calor en la cara y vi llamas en su pelo; intenté apagarlas con las manos y después la bajé por las escaleras", ha afirmado.

Según relata, después de los hechos se fue a dormir a casa de un amigo porque ella gritaba acusándolo de haber intentado matarla.

Detención policial y situación judicial actual

Poco después, los Mossos d’Esquadra detuvieron al acusado gracias al aviso proporcionado por este amigo donde se había refugiado. El hombre ha pasado dos años en prisión preventiva antes de quedar libre bajo custodia judicial; posteriormente se decretó nuevamente su ingreso provisional.

Se ha mostrado consciente de sus problemas: "Me encontraba en situación de drogadicción; consumía cocaína diariamente. En prisión también hay droga, pero yo no quiero consumir más; ahora empezaré a trabajar allí", ha declarado durante el proceso judicial.

Pena solicitada por Fiscalía

Tanto fiscalía como acusación particular solicitan 18 años por tentativa de asesinato combinada con un delito de incendio agravada por el parentesco entre víctimas.

Además reclaman prohibición absoluta durante veinte años para que el acusado se acerque menos de 500 metros o mantenga comunicación directa o indirecta con la mujer mediante dispositivo telemático detector.

También proponen sustituir parcialmente esta pena por la expulsión del territorio español tras cumplir tres cuartas partes si finalmente es condenado —con prohibición expresa de regresar durante diez años—.

Finalmente exigen indemnización económica totalizada en 120.000 euros por los graves traumatismos sufridos por la víctima más otros 16.600 euros destinados a los desperfectos ocasionados sobre la vivienda propiedad de la afectada.

Vecinas relatan momentos dramáticos

El inmueble donde residían los implicados es una vivienda pequeña —35 metros cuadrados— situado en el primer piso dentro de un edificio formado por tres plantas ubicadas plaza Mayor. Varias vecinas han confirmado que tenían reiteradas disputas constantes entre ambos indicando incluso miedo manifiesto expresado verbalmente cuando afirmaban: "tenía miedo de que la matara".

Los testigos aseguraron que vieron cómo el procesado permanecía quieto fuera en la calle “con las manos en los bolsillos” observando aparente tranquilidad mientras todo se incendiaba. Una vecina añadió que pensaba que moriría aquella noche cuando descendieron por los canalones exteriores buscando escaparse.

Durante los interrogatorios han comparecido también diversos agentes policiales de los Mossos quienes localizaron inicialmente a la mujer fuera gritando fuertemente por el dolor presentando quemaduras faciales evidentes. Un agente aseguró: "Me dijo claramente que el portugués le había tirado un líquido inflamable antes de encenderlo; nos facilitó datos personales completos permitiendo identificarlo rápidamente." Los policías descartan cualquier origen técnico o electrónico, ya que confirmaron el origen químico.

Evaluaciones forenses descartan incapacidades mentales

Por su parte, los forenses han declarado que el hombre no tenía sus capacidades afectadas en el momento de los hechos. "Comprendía que había habido un incendio y unas lesiones, pero negaba que fuera el causante", ha relatado uno de los peritos. 

El juicio se suspende para localizar un testigo

A instancias de la defensa, el tribunal ha acordado la suspensión de la vista para localizar al hombre que acogió al procesado en su casa después de los hechos. El individuo no se ha presentado al juicio y la Audiencia lo volverá a citar para que comparezca antes de 30 días. La abogada de la defensa ha declinado renunciar a ello porque, antes del incendio, el procesado habría estado consumiendo drogas con este hombre en su casa y también habría mantenido relaciones sexuales "a cambio de 60 euros".

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Ismael Lobo García
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