Hablamos con Begoña Iglesias, concejala de Agenda Urbana y Espacio Agrario del Ayuntamiento de Lleida, sobre el futuro de la ciudad y las principales transformaciones que plantea el POUM. Vivienda, crecimiento urbanístico, sostenibilidad, movilidad, actividad económica y la renovación de diferentes barrios son algunos de los ejes de una entrevista en la que defiende una Lleida más verde, más ordenada y con más oportunidades para la ciudadanía.
El POUM plantea una ciudad con más vivienda y con una previsión de crecimiento importante. ¿Qué supone eso para Lleida?
Es un problema importante, no solo para la gente joven, sino también para las familias, para todos. El POUM hace una extensión y, según sus números, el máximo de viviendas que se pueden hacer es de unas 35.000. Por lo tanto, es muy generoso, tanto en vivienda como en espacio para vivir. Es verdad que esto es a largo plazo, porque sabemos que el POUM urbanísticamente no es algo inmediato. Es la ciudad de Lleida de aquí a 2050, la ciudad que queremos. Y está claro que queremos una ciudad con mucha más vivienda.
También es verdad que en la ciudad hay zonas de impacto que el POUM establece. Una es el Plan de la Estación. Sabéis que era un tema que está encallado desde hace años, a pesar de las ganas que todos tenemos de hacerlo. Pero sabemos que, por temas de viabilidad económica, esta es siempre la pieza que hace que cueste llevarlo a cabo. Por lo tanto, lo que hemos hecho es trasladarlo al POUM, que nos da más margen y más flexibilidad urbanística por parte del Ayuntamiento para poder mover ficha.
¿Qué otras transformaciones podrá notar el ciudadano en diferentes zonas de la ciudad?
Toda la gran ciudad deportiva que el POUM plantea en Magraners. Es la reubicación de muchos espacios deportivos allí, incluso algunos que seguramente hacen mucha falta. No hablamos solo de campos de fútbol, sino también de pista de atletismo, una piscina cubierta y todas estas instalaciones deportivas que hacen falta en la ciudad y que estarían allí más concentradas, independientemente de las que ya haya.
El POUM contempla también la ciudad sanitaria, la ampliación del Arnau. Es un servicio magnífico, porque no solo es para la gente de Lleida, sino que da servicio a toda la provincia. También contempla que, para la movilidad, es importante saber que en Lleida somos capital y, por lo tanto, tenemos esta atracción. Hay este apeadero, esta parada de ferrocarril que se prevé cerca del Hospital Arnau, del Hospital Santa Maria y de los Mossos d’Esquadra.
Y hay grandes zonas verdes. Habrá el parque más grande que habrá en la ciudad. No hablamos de La Mitjana, que sabéis que es un parque natural, sino de un parque como los Campos Elíseos, podríamos decir, al uso, entre Balàfia y el Secà: un parque enorme.
Y, en términos de sostenibilidad, este POUM introduce algo muy innovador, que son unos parámetros urbanísticos que, en el momento en que se apruebe el POUM, no hará falta aprobar una ordenanza, sino que ya quedará incorporado. Cuando un promotor, por ejemplo, quiera construir en una zona, ya será obligatorio cumplir los parámetros de árboles que se deben plantar, la tipología de árboles y los espacios verdes que ya deberán ir. Por lo tanto, con sostenibilidad este POUM apuesta muy fuerte, y también con esta gran ronda verde, que permitirá que un ciudadano pueda ir caminando o en bici por estos senderos que rodean la ciudad, que serán senderos totalmente verdes.
¿Y en el ámbito comercial y económico, qué apuesta hace el POUM?
Evidentemente, toda la parte del Turó de Gardeny. Sabéis que, independientemente del Plan de la Estación, lo que debemos potenciar es todo el eje comercial y siempre hemos dicho que lo queremos alargar. ¿Cómo lo alargamos y lo potenciamos? Por un lado, con el Plan de la Estación, desde la estación, y por otro lado llegaría a la calle República del Paraguay y alcalde Costa. Atravesaría Rambla de Aragón y allí se ha establecido toda una zona comercial. Y, además, esta conexión con el Turó de Gardeny. Se mejoran las conexiones, porque el Turó de Gardeny también es un polo de actividad económica, no solo tecnológica, sino también de otros tipos de actividades.
Después, una apuesta también importante es el barrio de Magraners. Lo que hacemos es que todos estos usos, ahora mismo industriales, que hay junto al barrio, cuando estas empresas que tienen estos usos industriales allí quieran marcharse, para compensar, porque lo que deberíamos hacer es ir muy hacia el polígono industrial, donde es propiamente la zona industrial, lo que se hace es calificar toda aquella zona de residencial y zona verde. Para el empresario o la persona que tenga allí el negocio o la industria, sea fácil tomar la decisión de marcharse. Al mismo tiempo, esto da al barrio de Magraners más aire, con más vivienda y más zona verde, y hace que no esté junto a la zona industrial.
Lo mismo hacemos en Cappont, al lado de los Campos Elíseos. Donde están las cocheras de los autobuses y alguna otra empresa de frigoríficos, cuando decidan marcharse, todo aquello será zona de vivienda para Cappont, y también zona verde y zona de equipamiento. Esto también dejará respirar mucho más a los Campos Elíseos, porque se ampliará.
Esto también lo hacemos en Rufea. La entrada de Lleida por la carretera de Bell-lloc es una entrada de Lleida y, por lo tanto, se ha de dignificar y también ha de quedar más bonita. También hay usos logísticos e industriales, y allí hay una zona que facilitamos para que haya una residencia.
Cuando tú entras a Lleida por aquella banda, ves que entras en una ciudad ordenada, bonita y moderna, y no un poco desordenada como está ahora mismo por aquella entrada.
¿Y en el ámbito industrial, qué capacidad de crecimiento prevé el POUM?
Yo creo que también, y quizás el ciudadano no lo verá in situ, pero sí que verá cómo la ciudad se vuelve más ambiciosa y con más movimiento, con más actividad económica. Es la gran apuesta que se hace por la actividad industrial. Se amplía en seis millones de metros cuadrados para la actividad industrial. Ya sabéis que aquí en Lleida estamos perdiendo oportunidades de empresas, de industrias y de negocios que quieren venir porque no tienen espacio. No tienen grandes fincas donde puedan instalar sus actividades. Por lo tanto, se está tramitando ahora la ampliación del polígono del Segre. Esta ampliación está prácticamente acabada y, evidentemente, se adapta al POUM.
También prevé el POUM medio millón de metros cuadrados más. Ahora se amplía medio millón de metros cuadrados, pero el POUM también establece medio millón de metros cuadrados más para esta actividad industrial. Lo que no queremos es que de aquí a quince años nos vuelva a pasar lo mismo: que en Lleida se nos quede encorsetada, que no tenga espacio para las industrias.
Además, tenemos Torreblanca, que sabéis que el POUM, con los datos demográficos y de vivienda, se ha tenido que adaptar a la reciente aprobación del polígono industrial de Torreblanca. ¿Qué quiere decir esto? Que el POUM establecía que de aquí a 2050 habría un aumento de población en Lleida y, cuando se aprobó el POUM de Torreblanca, evidentemente esto tendrá una atracción de gente que vendrá a trabajar y, por lo tanto, se ha traducido más o menos en vivienda.
La vivienda ha quedado igual porque ya éramos muy generosos en el POUM, pero sí que lo hemos hecho con la ampliación demográfica, con un estudio que se ha hecho que llega hasta los 212.000 habitantes que puede tener Lleida el año 2050.
Otro de los retos es la movilidad. ¿Qué nuevas conexiones plantea el POUM y qué problemas permitiría desbloquear?
Lleida necesita nuevas conexiones para la partida de Mariola y para el polígono. Apostamos mucho porque ahora mismo un ciudadano de Lleida, para llegar al polígono desde el centro de Lleida, por ejemplo, tiene que pasar por Pardinyes y por el barrio de Balàfia, porque no estamos acostumbrados a dar la vuelta.
Y sí que nosotros establecemos en el POUM esta conexión, para que no haga falta pasar por el medio de la ciudad para llegar al polígono. Esto también es muy importante en términos de movilidad y de comodidad, pero también de huella de carbono y de sostenibilidad. Todo esto, evidentemente, nos lo ha de aceptar la Generalitat y Carreteras. Nosotros hacemos el deseo y ahora estamos trabajando para que nos puedan aceptar el máximo de las cosas que nosotros queremos y soñamos para nuestra ciudad.
¿El POUM también permite desbloquear algunos proyectos que hace años que están pendientes?
Ya sabemos que el POUM lo que hace es desbloquear problemas que tenía este Ayuntamiento desde hace muchos años, problemas graves en algún caso, y que económicamente le podrían suponer problemas importantes a la hora de tener que afrontar un pago de dinero.
A esto me refiero al Bosquet del Palauet. Será toda una zona, un bosquecillo para que puedan disfrutar los vecinos y vecinas de la Bordeta y también cualquier ciudadano de Lleida. Y también se hará vivienda. Por lo tanto, si se aprueba el POUM, podemos descansar con este tema y dejarlo apartado.
El crematorio también es un convenio que ha estado dentro del marco del POUM y, por lo tanto, también depende de su aprobación. Hemos hablado mucho con el propietario del crematorio actual y hemos creído conveniente, por lógica y por sentido común, que el nuevo crematorio, que hace muchísima falta, esté justo al lado del cementerio. Ya sabéis que hay mucha lista de espera y esto hace sufrir muchísimo a las familias, que lo que tienen que hacer es concentrarse en el duelo por la pérdida de sus familiares. Para evitar estas listas de espera, evidentemente hace falta un nuevo crematorio, más moderno y, sobre todo, más grande.
¿Qué modelo de ciudad quiere dibujar este POUM de cara al futuro?
Para que un ciudadano lo entienda, el Plan de Ordenación Urbanística Municipal es un tema urbanístico de planeamiento. ¿Y qué quiere decir? Que cuando tú tienes un papel y te piden hacer cosas, pero este papel es estable, ya no puedes decir: aquí pongo más vivienda, aquí pongo una empresa, aquí hago un hospital más grande, aquí hago una escuela infantil, porque ya no cabe.
Aquí el POUM lo que hace es decir: vamos a hacer este papel más grande, vamos a ampliarlo por todo lo que necesita la ciudad. Por lo tanto, siempre decimos que el POUM es donde queremos más guarderías, donde queremos más centros de atención primaria, donde queremos más vivienda y cómo queremos que crezca la ciudad: con viviendas más sostenibles y más asequibles para la gente joven y las familias que no pueden acceder. También queremos más zonas verdes y que las plazas no sean tan duras.
También el POUM establece que, donde antes había una zona verde donde podías poner una plaza con cemento, ahora hay determinados lugares que dicen que, donde es una zona verde, tiene que ir una zona verde. Si va una plaza, tiene que ser una plaza verde; si va un parque, tiene que ser un parque verde. Hay unos lugares establecidos que tiene que ser así.
Porque las ciudades avanzan, nos vamos adaptando y, por lo tanto, tenemos que crecer. Y yo siempre digo que hoy en día, y estoy muy convencida de que las ciudades más modernas, las ciudades del futuro, no serán aquellas que tengan grandes edificios, grandes infraestructuras, que también, sino que serán las que mejor se adapten al cambio climático, las que sean más verdes y las que den una mejor calidad de vida al ciudadano. Esto quiere decir que la gente no tenga ganas de marcharse a vivir a un pueblo, que también es bonito, que tenemos un poco todo el territorio. Lo que necesitamos es que viva gente, pero es verdad que lo que no podemos hacer es que las ciudades no sean confortables para la gente que vive, para las familias y la gente joven.
Por lo tanto, queremos que la gente, con ganas y con ilusión, venga a vivir a Lleida. Lo que estamos haciendo ahora y lo que establece el POUM es una ciudad muy ambiciosa, con mucha ilusión de crecer, pero de crecer de una manera ordenada. Siempre lo decimos: de una manera ordenada.
¿Cuáles son las principales actuaciones que estáis impulsando para mejorar y rehabilitar vivienda en Lleida?
Hay dos zonas importantes donde estamos trabajando en rehabilitación: una es el Plan de Mejora Urbana de la Mariola y la otra es el Centro Histórico.
En la Mariola tenemos un área delimitada que ahora irá a aprobación. Hay algunas viviendas que se tendrán que derribar porque ya no son habitables, porque son demasiado pequeñas o por el estado del edificio, pero una gran parte se rehabilitará. No solo se trata de rehabilitar, sino de hacer viviendas más nuevas y más grandes. Hay una técnica que llamamos de "segunda piel", que permite poner balcones y ampliar las cocinas o hacer alguna habitación más. Lo que se hará son viviendas más dignas. Aparte, también habrá otras actuaciones en la Mariola, como la piscina, más equipamientos y más zonas verdes.
En el Centro Histórico, el Ayuntamiento, a través de la EMAU (Empresa Municipal de Agenda Urbana), puede comprar propiedades y solares para promover la construcción, pero también para rehabilitar. También tenemos herramientas para que los propietarios que no hacen nada puedan ser requeridos a rehabilitar. Hay instrumentos como la expropiación o la posibilidad de obligar al propietario a reparar un edificio que está en malas condiciones o que puede ser inseguro.
El POUM también establece zonas, sobre todo en el centro de Lleida, donde hay que rehabilitar. No todo es hacer obra nueva en barrios como Ciutat Jardí, Balàfia, el Secà, la Bordeta o Magraners. Al final, tanto si construimos como si rehabilitamos, lo que queremos es poner más vivienda en el mercado.
¿Cómo imagináis el nuevo barrio de Torre Salses?
Será un barrio nuevo, pero formará parte de la Bordeta y tendrá entidad propia. Creo que son unas 1.400 viviendas y dará mucha vida a esta zona. Independientemente del centro comercial, este barrio necesita equipamientos: escuelas infantiles, CAP, escuelas y algún equipamiento municipal. Además, estará muy bien conectado porque, gracias al proyecto de Torre Salses, se construirá el vial de Víctor Torres. Este vial está previsto en Lleida desde el año 1999 y permitirá conectar mejor el centro de la ciudad con la Bordeta y esta zona. Por lo tanto, me imagino un barrio grande, dinámico, con muchas familias jóvenes, y esto también quiere decir que necesitará escuelas, institutos y escuelas infantiles.
Uno de los ejes de la transformación es hacer una ciudad más verde. ¿Qué se notará más en el día a día?
Más árboles y menos asfalto. Por tres razones. Una, porque si no nos adaptamos al cambio climático, las ciudades y los ciudadanos sufriremos más el calor. Dos, porque también hay una cuestión relacionada con las subvenciones europeas. Cuando te dan subvenciones para hacer este tipo de actuaciones, te tienes que acoger si las quieres recibir; también puedes decidir no cogerlas. Y tres, porque es una cuestión de coherencia del gobierno: si hablamos de sostenibilidad, de adaptación al cambio climático y de calidad de vida, lo tenemos que hacer también en la ciudad. Creo que llevamos unos 4.000 árboles plantados durante el mandato, aunque no teníamos suficientes árboles disponibles. También hemos hecho actuaciones de renaturalización en la calle del doctor Fleming y en el río Ebro.
Ahora tenemos el Plan de Barrios y el EDIL, que son dos subvenciones importantes, una del Gobierno español y la otra de la Generalitat. Muchas de las actuaciones que se harán serán verdes. En el río y en el Parque de la Porta de Sant Martí tendremos un gran espacio verde. En la pista de la Panera también habrá una actuación verde.
Poco a poco, todos estos proyectos de sostenibilidad irán cambiando la imagen y la vida de la ciudad, quitando asfalto y creando más zonas verdes.
¿Y cuándo comenzarán las obras del Parque de Sant Martí?
Yo creo que antes de final de año comenzamos las obras. Seguro que antes de final de año comenzamos las obras. No he querido decir noviembre porque, si después hay algún problema, no quiero que se me diga que había dicho una fecha concreta. También tenemos la renaturalización de la Seu Vella. El año pasado plantamos toda aquella zona y todavía se han de hacer más cosas, como despavimentar. Y es que las zonas verdes no son solo árboles. Los árboles dan sombra, humedad y oxígeno, pero también hay arbustos y plantas. Queremos que haya mucha vegetación.
¿También estáis haciendo un cambio importante en el alumbrado público. ¿Qué supondrá pasar a LED?
El cambio de alumbrado son 8 millones de euros. No es una subvención, es un préstamo del Gobierno español, pero es un préstamo prácticamente a coste cero. Con el LED mejoraremos mucho la sostenibilidad y también la eficiencia. La factura de la luz del Ayuntamiento yo te diría que se puede reducir un 60%. Seremos la primera ciudad de Cataluña y una de las primeras de España en tener el 100% del alumbrado público con LED. Y después hay una cuestión de seguridad. No quiere decir necesariamente que haya más luz, sino que la luz es diferente. Ya no es aquella luz amarilla o naranja, sino que permite ver mejor y de manera más homogénea, sin tantos espacios oscuros.
También tenemos una partida específica para los puntos oscuros. Lo hemos trabajado con las asociaciones de vecinos, recorriendo los barrios y detectando dónde había estos puntos. A veces el problema es que hay un árbol que tapa una farola, y a veces hay que poner otro punto de luz.
También mejoramos la iluminación de la Seu Vella y de las fachadas. La ciudad la queremos ordenada, la queremos limpia y la queremos bonita.
¿Y qué planteáis para barrios como Llívia, que también necesitan estar bien conectados con el resto de la ciudad?
Hay mucha gente de Lleida que considera Llívia un pueblo, pero es un barrio de Lleida y debe estar bien conectado. El POUM establece una conexión de Llívia hacia el Secà. Lo que queremos es que la gente de allí tenga las mismas oportunidades que la gente de la Bordeta, de la zona de la Gran Via o del paseo de Ronda. Queremos que las personas mayores puedan tener una zona para jugar a petanca, que los niños puedan tener un buen campo de fútbol y que haya una gran zona verde y una piscina. Es un barrio de Lleida y se merecen tener las mismas oportunidades. Lo que queremos es que no tengan que coger el coche o el autobús para todo. Por eso esta zona verde la queremos hacer con mucha ilusión.
¿Y en el caso de L'Horta, cómo se puede compatibilizar la actividad agrícola con el uso ciudadano de estos espacios?
Esto lo tenemos que hablar con los vecinos de L'Horta. Ellos nos dicen que están tranquilos y que no necesariamente quieren que haya muchísimas bicicletas o peatones, porque es un espacio agrícola y quieren mantener esta tranquilidad. Tenemos que encontrar un equilibrio entre la actividad agrícola, el uso que pueda hacer la ciudadanía y el orden, pero también respetando el derecho de los vecinos a vivir en su casa. L'Horta es suelo no urbanizable y está regulada por la normativa urbanística de la Generalitat. Nosotros hemos intentado que la Generalitat nos permita hacer un plan especial para L'Horta, buscando este equilibrio entre la normativa, la vivienda, la actividad agrícola —que es la que debe ser principal— y tener un entorno agradable.
Con el nuevo contrato de limpieza, ¿qué notará el ciudadano?
Nosotros continuamos luchando contra las conductas incívicas. Yo creo que cada vez hay más gente que hace las cosas bien, pero también tenemos ordenanzas contra el incivismo. El nuevo contrato se irá implementando progresivamente durante un año. Habrá unos 90 trabajadores más, más frecuencias de limpieza, más flota y más vehículos y equipos pequeños. También habrá más tecnología para optimizar el tiempo y el trabajo. Prácticamente todas las islas de contenedores serán nuevas, excepto algunas que se han puesto recientemente.
También pasaremos de tener dos puntos limpios a tener cinco. Esto hará que los trabajadores y los camiones estén más cerca de los barrios y que tengan que hacer menos desplazamientos, de manera que podrán dedicar más tiempo a limpiar. Es un contrato con una inversión muy importante, que pagamos entre todos los ciudadanos. Se ha hecho un análisis muy detallado y esperamos que los ciudadanos lo noten, que cuiden la ciudad y que, si algo no funciona, lo podamos corregir.
Más allá de las grandes obras, ¿qué pequeñas transformaciones destacaría de la ciudad?
Estoy muy contenta con cómo han quedado Balmes y Rovira Roure, el Fleming y otras actuaciones. Al principio había gente que se quejaba por los árboles, pero ahora están contentos con el resultado. El nuevo contrato de limpieza también incorpora maquinaria específica para limpiar las calles y se están haciendo actuaciones en los parterres. Para mí, la jardinería es muy importante. También estamos haciendo actuaciones en las aceras, en Pius XII, en Rosa Parks, en Príncep de Viana y en otras zonas. Queremos que sea más cómodo caminar, que las aceras sean seguras y que la ciudad tenga una buena imagen.
La ciudad se ha hecho grande y también se ha hecho vieja. Es como una casa: llega un momento en que la tienes que renovar. No lo puedes hacer todo de golpe, porque cuesta mucho dinero y también genera molestias, pero poco a poco hemos ido arreglando aceras, plantando árboles y reasfaltando calles. Lo que pedimos es que los ciudadanos nos den un poco más de tiempo para acabar los proyectos y ir haciendo una Lleida más nueva, más bonita y más ordenada. Y creo que una de las transformaciones más grandes será la del Centro Histórico. Será una transformación bastante grande.
¿Cuál es uno de los proyectos que cree que el ciudadano notará más en los años venideros?
Yo creo que el ciudadano notará un cambio importante con el proyecto de la antigua estación de autobuses. Era un apeadero feo y, aparte de que ya no daba servicio, daba una imagen terrible a la ciudad. Con esta transformación, que ya explicamos hace un par de semanas y que se tiene que volver a explicar las veces que sea necesario, será un equipamiento para utilizar para todo el barrio, para todo el eje comercial y para toda Lleida, para toda la ciudadanía. Habrá desde un gimnasio hasta una piscina cubierta, un espacio para practicar deporte, un espacio donde puedas ir a hacer un poco de coworking o a tomar un café. Y, para mí, lo que me parece más espectacular del proyecto, o más que espectacular, más bien pensado, es que estos escaparates que había en los extremos y en los laterales de la estación, algunos de los cuales estaban incluso tapiados, el proyecto establece que estén abiertos.
Tú podrás ir por Blondel, por la parte de dentro, y tener un comercio donde puedas entrar tanto desde Blondel como desde la estación. Y, en la parte que mira al río, también habrá comercio o algún establecimiento al cual puedas entrar desde el río o desde la misma estación. Por lo tanto, esto dará mucho más dinamismo al eje comercial. Yo creo que la idea ha sido muy buena. Dentro también se ha hecho todo un corredor verde, de manera que al final parecerá que estés caminando por la calle Mayor, con árboles. Y esto también dará mucha más potencia a la calle Mayor.
La calle Mayor necesita este impulso y lo tenemos que ayudar. Queremos potenciar todo el eje comercial, nuestro comercio, este comercio especializado y de proximidad. También se está analizando, y se hará, la ampliación del parking de Blondel, que llegará hasta tocar de este nuevo equipamiento, donde antes estaba la antigua estación de autobuses. Porque, al final, la movilidad también necesita orden. Y esto sí que creo que será un cambio maravilloso para la ciudad.
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