Lleida despide este domingo una de las ediciones más multitudinarias del Aplec del Caragol. Els Camps Elisis han recibido unas 200.000 personas a lo largo del fin de semana, una cifra que consolida la fiesta como una de las grandes citas populares y gastronómicas del país.
La 45ª edición ha reunido cerca de 17.000 aplequistes repartidos en 124 collas, que han llenado el recinto de música, comidas de hermandad, actividades y el producto estrella de la celebración: los caracoles. En total, la organización calcula que se han consumido unas 14 toneladas durante los tres días de fiesta.
Un último día de comidas y calor
La jornada de clausura ha tenido como gran momento la comida de hermandad de las collas. Los caracoles han vuelto a ser los protagonistas de muchas mesas, aunque también ha habido espacio para cazuelas, paellas y fideuás.
El calor ha sido uno de los elementos más comentados de esta edición. Las temperaturas, más propias de pleno verano, han llegado a rozar los 35 grados y han obligado a los peñistas a buscar fórmulas para refrescarse. Las pistolas de agua han sido una de las imágenes más repetidas del fin de semana, especialmente entre los niños, pero también entre muchos adultos.
La Fecoll estudiará medidas contra el calor
El presidente de la Federació de Colles de l’Aplec del Caragol, Ferran Perdrix, ha hecho un balance “muy positivo” de la edición y ha destacado la ausencia de incidentes importantes. Aun así, ha admitido que el calor obliga a pensar en mejoras de cara a los próximos años.
Cada vez más collas incorporan ventiladores de techo o sistemas de pulverización de agua para reducir la temperatura dentro de las parcelas. La Fecoll quiere estudiar ahora cómo reforzar estas medidas, especialmente en los espacios pensados para los visitantes.
La fiesta llega al límite de espacio
Els Camps Elisis han vuelto a demostrar su capacidad de atracción, pero también sus limitaciones. Las 124 collas ocupan las 7,5 hectáreas del recinto, una cifra que, según Perdrix, difícilmente podrá crecer mucho más por falta de espacio.
Por eso, la organización quiere potenciar cada vez más los espacios dirigidos al público que no forma parte de ninguna colla. Este año se ha ampliado la carpa central, donde los visitantes han podido escuchar música en directo, probar caracoles y protegerse del sol.
Noches multitudinarias y sin grandes incidentes
El viernes y el sábado por la noche han sido los momentos de mayor afluencia. La concentración de público fue tan elevada que, según ha explicado Perdrix, el sábado por la noche el servicio de telefonía llegó a colapsar en la zona del recinto.
En materia de seguridad, el sistema de control de accesos incorporado el año pasado ha vuelto a funcionar correctamente. El espacio de atención médica ha realizado unas 120 intervenciones hasta este domingo al mediodía, la mayoría por cortes, quemaduras y alergias. Solo tres personas han tenido que ser trasladadas al Hospital Arnau de Vilanova, todas en estado no grave.
Con este balance, Lleida cierra una edición de récord que refuerza el Aplec del Caragol como una fiesta gastronómica, popular e identitaria con una proyección cada vez mayor.
