'Alcarràs', la película de Carla Simon que pone a Cataluña y el catalán en el mundo

27 de abril de 2022 a las 11:08h

Emoción, nervios, expectación, y sobre todo mucha emoción traducida en sonrisas y algunas lágrimas puntuales. Este es el resumen del clima anímico que se vivió en el preestreno de la película "Alcarràs" de la directora Carla Simón, la flamante ganadora del Oso de Oro de la última edición de la Berlinale.

La Llotja llenó sus 1.000 asientos de capacidad de aforo de invitados que poco o mucho tenían que ver con la película, equipo técnico, actores y actrices, prensa y todas las autoridades, encabezadas por el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès.

El acto se abrió con unas palabras de presentación de la directora, Carla Simón, que quiso agradecer el trabajo del elenco, todos actores y actrices amateurs que de repente se han visto proyectados en pantalla grande, y de la extraordinaria acogida que tanto el proyecto como sus protagonistas recibieron en las Terres de Ponent.

El retrato costumbrista de un mundo que lucha por sobrevivir

La película retrata un hecho vital de la familia Solé, todos los miembros de la cual se dedican a la pagesia desde hace cuatro generaciones. Trabajan y cultivan las tierras que tienen en arrendamiento desde los tiempos del bisabuelo, cuando los tratos se hacían dándose la mano y se mantenían en virtud de la importancia que se daba a la palabra dada convertida en ley, sin la necesidad de firmar ningún contrato.

El conflicto nace cuando el propietario de las tierras decide dar un giro a la explotación e instalar un campo de placas solares, una muestra de la evolución de los tiempos que se viven.

Toda la acción pasa durante un verano, en plena cosecha del melocotón. La película retrata la libertad de los más pequeños, Iris, Pau y Pere, para jugar a cualquier cosa corriendo libres por entremedio de los campos de melocotoneros cargados de frutos; de los jóvenes, Roger y Mariona, que ayudan en lo que pueden y tienen también sus propias inquietudes; de los mayores, Quimet y Dolors, que trabajan incansables para sacar la familia adelante, en plena cosecha, y también el padrino, el abuelo de la familia, Rogelio, a quien el peso de no haber asegurado las tierras mediante un contrato con el propietario, no le deja vivir en paz.

Una gente normal, esforzada y trabajadora, que se une a la protesta pagesa que reclama a gritos y a golpe de melocotón, un precio justo por la fruta para poder vivir de su trabajo, en contraposición directa con la evolución de los tiempos que traen nuevas tecnologías y sobre todo, una reorientación al uso de la tierra para dedicarla a actividades más rentables.

Los temas

La defensa de la tierra y su explotación, el mantenimiento de la actividad pagesa fuertemente y necesariamente reivindicada, y las ansias por vivir y sobrevivir de la actividad que ha llevar a cabo la familia y tantas familias desde hace 80 años, son algunos de los temas que Carla Simon tiene el acierto de retratar en la película.

Los paisajes conocidos de Alcarràs, Lleida, Seròs y otros pueblos de la contornada, definen esta película que enseña al mundo los extensos campos de melocotoneros y árboles frutales de las Terres de Ponent, las celebraciones populares propias de la fiesta mayor y como todo esto se mezcla con los estados de ánimo de los protagonistas, que se reúnen para recoger lo que ya saben que será su última cosecha.

"Alcarràs" son 120 minutos de drama, ternura, rabia, dolor y un cierto punto de esperanza, que Carla Simon maneja con acierto, hasta el punto de conseguir que estos mismos sentimientos lleguen al espectador y los experimente profundamente.

Una película, además, que hace que el cine en catalán suba un escalón más en la escala de valores del país y de la cultura que pone a Cataluña en el mundo.