La Audiencia de Lleida ha confirmado la condena al circuito de Alcarràs a pagar 145.500 euros a los familiares de un hombre que murió en 2016 tras sufrir un accidente con su propio kart. La resolución ratifica que los hechos no pueden atribuirse a una sola causa, sino a una combinación de factores que acabaron siendo determinantes.
Una falla mecánica en plena carrera
El accidente se produjo el 28 de marzo de 2016 durante una tanda privada en el circuito. La víctima, de 44 años, perdió el control del vehículo tras sufrir una fallo en el sistema de frenado, que acabó provocando un impacto violento contra un muro de hormigón.
Según la investigación de los Mossos d’Esquadra, el origen del problema se encontraba en el mal mantenimiento del kart, una responsabilidad que el tribunal atribuye principalmente al conductor. De hecho, la mala praxis habría hecho que las pastillas de freno salieran disparadas en plena conducción.
Responsabilidad compartida: no solo el vehículo
A pesar de ello, la justicia considera que la tragedia no se puede explicar solo por el fallo mecánico. Tanto el juzgado de primera instancia como la Audiencia han coincidido en señalar una responsabilidad compartida.
En concreto, se establece que la víctima asume un 55% de la responsabilidad, mientras que el circuito asume el 45% restante. El motivo es que el recinto no disponía de barreras de seguridad adecuadas, un elemento que, según el tribunal, habría podido reducir el impacto y la gravedad del accidente.
Una indemnización que se revisa al alza
En el cálculo de la indemnización, la Audiencia ha introducido un cambio relevante respecto a la primera resolución. Ha determinado que los 12.000 euros percibidos por la viuda en concepto de seguro no se pueden restar de la responsabilidad civil.
Con este criterio, la compensación final para la familia se ha fijado en 145.500 euros, que corresponden a la viuda y al hijo de la víctima.
Un caso que todavía no está cerrado
A pesar de la decisión de la Audiencia, la resolución no es firme. La empresa todavía puede presentar un recurso ante el Tribunal Supremo, hecho que podría alargar el proceso judicial.
Seguridad y responsabilidad, en el centro del caso
El caso pone de manifiesto la importancia de dos elementos clave en este tipo de actividades:
por un lado, el correcto mantenimiento de los vehículos, y por otro, la necesidad de que las instalaciones cumplan todos los estándares de seguridad.
Según el tribunal, la combinación de estos dos factores —un error mecánico y unas protecciones insuficientes— fue decisiva en un accidente que acabó con consecuencias fatales.
