Los 75 años de la Gegantona Violant y el Gegant Moro conmemoran la incorporación de estas figuras emblemáticas a la comparsa de la ciudad de Lleida, un hecho que se remonta al año 1951 y que se enmarca en el proceso de consolidación de la cultura popular de posguerra.
Según explica Pau Plana, técnico de Fiestas y Cultura Popular del Ayuntamiento de Lleida, este período es clave porque “A finales de los 40 y principios de los 50 llegan buena parte de las figuras que configuran la comparsa de los gigantes de la ciudad”.
En este contexto, la Gegantona Violant llega en 1951, mientras que el Gegant Moro se incorpora al día siguiente, dentro del marco del pregón de la Festa Major, hecho que evidencia la importancia festiva del momento: “La gegantona llega el día 9 por la tarde y el gegant moro se incorpora al día siguiente”.
Un aniversario con sentido de ciudad
La conmemoración de los 75 años no es solo una efeméride simbólica, sino una manera de reforzar la identidad colectiva y el vínculo con la fiesta mayor. Tal como destaca Pau Plana: “Representa poner un poquito en el centro estas celebraciones, hacer memoria de la cultura popular”.
En este sentido, los gigantes no son solo figuras festivas, sino elementos que ayudan a construir relato e identidad dentro de la Festa Major de Lleida.
Centralidad dentro de la fiesta y proyección pública
Durante estos aniversarios, la presencia de los gigantes se hace más visible en la programación y la imagen de la fiesta: “Les intentan dar una centralidad con el mismo cartel de las fiestas”, explica Pau Plana.
Esto implica que la Gegantona Violant y el Gegant Moro no solo se recuerdan, sino que forman parte activa del relato visual y simbólico de la Festa Major.
Patrimonio vivo y en evolución
A pesar de su antigüedad, estas figuras continúan formando parte de un patrimonio vivo que se mantiene gracias a restauraciones y cuidado constante. Su función actual también pasa por la difusión y la educación cultural. La Casa de los Gigantes actúa así como espacio de preservación y divulgación, donde se conserva no solo la memoria de la Violant y el Moro, sino de toda la comparsa gigantesca.
Una tradición que conecta generaciones
Según Pau Plana, la cultura popular continúa teniendo una presencia destacada en la ciudad: “Se ve con la presencia del público, las diferentes actividades de cultura popular, hay una buena propuesta de espectáculo y contenido simbólico”. Y añade una visión optimista sobre el futuro: “Poco a poco, pero se va trabajando en un buen sentido”.
Los 75 años de la Gegantona Violant y el Gegant Moro son mucho más que una fecha conmemorativa: son la confirmación de un legado cultural que continúa vivo dentro de la ciudad de Lleida. Figuras nacidas en un contexto histórico concreto, pero que hoy continúan siendo símbolo de identidad, fiesta y memoria colectiva.
