15 años de la Moixiganga de Lleida en la Festa Major: el regreso de una danza perdida en 1946

Después de décadas de olvido, esta danza se ha consolidado en la capital del Segrià como el corazón del séquito festivo, manteniendo viva una historia de siglos

07 de mayo de 2026 a las 12:31h

La Moixiganga de Lleida es una danza tradicional con una historia que se remonta, según documentación, al año 1441, cuando formaba parte de la procesión del Corpus y representaba escenas religiosas de la Pasión de Cristo. Con el paso de los siglos fue evolucionando hasta convertirse en una pieza festiva y finalmente dejó de bailarse el año 1946, quedando prácticamente olvidada.

Según explica Mireia Guivernau, de l'Esbart Dansaire Sícoris, la moixiganga es una danza que se bailaba en los cortejos de la ciudad de Lleida” y que permaneció desaparecida durante décadas hasta su recuperación.

La recuperación de 2011: una iniciativa del Esbart

La danza volvió a la vida el año 2011, gracias a la iniciativa del Esbart Dansaire Sícoris, coincidiendo con el 40 aniversario de la entidad.

Tal como explica Guivernau, la recuperación se hizo a partir de la documentación del Institut d’Estudis Ilerdencs (IEI), que aportaba información histórica sobre la danza. También se utilizaron fotografías antiguas, que ayudaban a entender la indumentaria y algunas formaciones. Además, se recuperaron fragmentos musicales conservados, que permitieron reconstruir parte de la música original, y también elementos coreográficos antiguos, que sirvieron de base para crear la nueva versión de la danza.

La Moixiganga de Lleida está formada por diversos momentos o bailes que estructuran la danza. Uno es el Ball dels Arcs, donde los danzantes bailan con arcos formando cadenas y figuras en movimiento. También está la Morra, que representa una especie de juego o apuesta de manos.

Otro elemento es el Ball dels Plats, en el que se marca el ritmo picando con platos y bastones de madera. El Ball de l’Enterro es otra escena dentro de la coreografía, y finalmente el Ball de la Torre, donde los danzantes forman una construcción humana más elevada que las otras figuras. También hay una figura destacada: un niño que hace de ángel, que sube a las partes más altas de las construcciones humanas.

La singularidad de Lleida

Una de las principales diferencias respecto a otras moixigangas de Cataluña es su carácter menos religioso. Según la bailarina, en otros lugares “en cada parada hacen una escena religiosa de la Pasión”, mientras que en Lleida “no tienen tanta referencia religiosa”. Así, la Moixiganga ilerdense ha evolucionado hacia un formato más festivo, a pesar de conservar algunos elementos simbólicos de su origen.

Además, la Moixiganga de Lleida se divide en dos versiones principales. Por un lado está la Moixiganga de calle, que es la que se baila dentro del séquito de la Festa Major. Tiene un carácter festivo y popular, y está integrada en los pasacalles y actos de calle de la ciudad.

Por otro lado está la Moixiganga escénica de la Pasión de Cristo, que se representa por Semana Santa en la Catedral. Esta versión está centrada completamente en la narración religiosa de la Pasión, con una puesta en escena más teatral y simbólica.

Una recuperación que genera orgullo

Para el Esbart Dansaire Sícoris, la recuperación ha tenido un fuerte impacto cultural y emocional. En palabras de Mireia Givernau, “es un honor y nos ha hecho sentir orgullosos haber recuperado una danza que hacía desde 1946 que no se bailaba”.

También destaca el valor cultural del proyecto: “hemos contribuido a la recuperación de la memoria histórica de la ciudad”. Además, la danza permite vivir la Fiesta Mayor desde dentro y acercar la cultura popular al público, ya que “el séquito es una manera de bajar del escenario y acercarnos a la gente”.

Después de más de una década, la Moixiganga se ha consolidado como una pieza esencial del séquito. Incluso, se han incorporado novedades como la participación de jóvenes danzantes en el séquito del Marraco. Según Guivernau, su presencia actual es tan fuerte que forma parte de la identidad festiva de la ciudad.