Usuarios del bus de Vidreres que conecta con Girona denuncian que la línea va saturada, sobre todo en las horas punta, y que a menudo hay personas que "se quedan en tierra" porque no hay plazas disponibles. Según explican, muchos pasajeros llegan con una antelación de unos veinte minutos para intentar asegurarse un sitio en un servicio que, en muchos trayectos, ya llega lleno al municipio.
El recorrido empieza en Lloret de Mar y, en varios casos, los usuarios aseguran que el autobús ya queda completo justo después de salir del municipio. También alertan de que hay viajeros que hacen parte del trayecto de pie, con el riesgo añadido de circular por una autovía y a una velocidad elevada. Esta situación, añaden, ha provocado alguna caída al suelo durante frenadas del vehículo, motivo por el cual reclaman medidas de seguridad.
La plataforma "No nos dejéis en tierra" reclama soluciones
Un grupo de usuarios ha creado la plataforma 'No nos dejéis en tierra' para denunciar la saturación del servicio, especialmente en horas punta. El movimiento empezó a tomar forma a mediados de septiembre para "pedir soluciones y poder subir cada día al bus", tal como explica una de las portavoces, Genoveva.
Los problemas, según detallan, se concentran en los autobuses que salen entre las 6 y las 8 de la mañana y también a las 3 de la tarde. En estas franjas, aseguran que muchos días hay pasajeros que no pueden subir cuando el autobús se detiene en Vidreres. "Es un problema colectivo porque además de Vidreres, también hay una parada en Sils donde la gente tampoco puede subir", explica Genoveva.
Desde la creación de la plataforma, los impulsores han recogido más de 650 firmas para pedir mejoras en el servicio. Además, han hecho una encuesta entre los pasajeros, en la que han participado 90 personas. Según los resultados, "un 98% de la gente no había podido coger el bus en los últimos tres meses".
En paralelo, la plataforma ha trasladado las peticiones a la compañía que presta el servicio, que les ha respondido que la competencia es del Departament de Territori, la administración que contrata la línea. También han presentado un escrito al Defensor del Ciudadano y han solicitado una reunión con los servicios territoriales de Territori en la demarcación de Girona. El encuentro se prevé para principios de este mes de noviembre y deberá servir para abordar esta falta de plazas en los servicios de horas punta.
Genoveva pide "soluciones urgentes" porque asegura que hay "mucha gente que ha desistido" después de semana tras semana quedarse en la parada del bus y ha optado por ir a trabajar en vehículo privado.
Trabajadores y estudiantes, los principales afectados
La mayoría de personas que utilizan esta línea cada día lo hacen para ir a trabajar o estudiar. Una de las usuarias es Gemma, que empieza a trabajar a las ocho de la mañana en Girona. Hace algo más de un año dejó de ir en tren porque, según relata, "el servicio ferroviario ha empeorado muchísimo". Desde entonces optó por el bus, pero ahora asegura que la situación también se ha complicado en este transporte.
Gemma explica que para coger el bus intenta llegar a la parada unos diez minutos antes de las siete de la mañana. En algunos días, sin embargo, cuando llega ve tanta cola que prefiere renunciar porque sabe que no habrá sitio para todos. "En estos casos miro si el tren va bien y intento ir hasta la estación de Sils, si no acabo cogiendo el coche, pero entrar en Girona y aparcar cuesta mucho tiempo y dinero", detalla.
Otro usuario es Sergi García, que cada día coge el primer autobús, a las seis y veinticinco de la mañana. "Cada día te levantas con la angustia de no saber si podrás coger el bus o no, y si lo coges si harás el trayecto de pie", explica a la ACN el hombre. En su caso, este primer servicio es el único que le permite llegar a tiempo al trabajo.
El servicio sale lleno desde Lloret y el problema persiste
Según Sergi García, el conflicto se explica porque el bus "ya sale cargado desde Lloret de Mar, desde donde empieza la línea". El usuario critica que el Govern quiera "promocionar el transporte público, pero no se facilitan las plazas para que la gente lo utilice". También calcula que ir a trabajar en bus le supone 28 euros al mes, mientras que hacerlo en vehículo privado le supondría "entre 100 y 150 euros mensuales". Por eso afirma que utiliza el transporte público "como una necesidad, no como un lujo".
El trabajador asegura que el servicio ha ido empeorando durante los últimos dos años. En este periodo, dice, ha aumentado el número de personas que cogen el bus para ir a Girona cada mañana, pero no se han incrementado las plazas disponibles. Según la plataforma, cerca de un 60% de los pasajeros son estudiantes.
Un alumnado que depende del bus para llegar a clase
Entre los usuarios está Emmet Forquín, estudiante de la Universitat de Girona, que cada día se desplaza en autobús. El alumno asegura que hay muchos días que no tiene "alternativa" para ir a clase si no es con este transporte. "Cada día va tarde o lleno", afirma, y añade que "el día que puedes subir, ir de pie ya es casi como un privilegio".
Forquín vive en una urbanización de Vidreres, donde no todos los autobuses hacen parada. Según explica, solo hay un bus "cada dos horas", de modo que si pierde uno porque está lleno, llega tarde a clase. "Si no puedo subir me toca avisar a los profesores para avisar que no podré venir", detalla.
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