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La Universitat de Girona (UdG) lidera un estudio para identificar 94 especies exóticas con un riesgo más elevado de invadir las islas Canarias y provocarles impactos ambientales en la década que viene. El proyecto está coordinado por la Xarxa InvaNet y cuenta con investigadores de la universidad gerundense al frente.
La investigación ha evaluado 823 especies que son potencialmente invasoras en el archipiélago canario y se han identificado 94 especies que tienen un riesgo elevado de establecerse en los ecosistemas. De este total, hay 12 que tendrían un riesgo ambiental muy alto, mientras que las 82 restantes comportarían un riesgo alto. Muchas de estas ya acumulan un largo historial invasor en otras regiones del mundo.
Los investigadores del Instituto de Ecología Acuática de la Universitat de Girona, Ana Clara Sampaio Franco y Emili García-Berthou han liderado el estudio sobre especies exóticas con potencial invasor en las islas Canarias en la próxima década. La investigación se ha publicado en la revista ‘Diversity and Distributions’ y los científicos han utilizado la metodología de escaneo de horizonte, una herramienta que permite anticipar amenazas emergentes y establecer prioridades de actuación.
Esto ha permitido identificar 92 especies que tienen un riesgo elevado de convertirse en invasoras en las islas Canarias. Algunos de los casos más preocupantes son el picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus), un escarabajo originario de Asia tropical que provoca graves daños a las palmeras hasta el punto de causarles la muerte; el jabalí (Sus scrofa), reconocido por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como una de las cien peores especies invasoras del mundo; la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis) y la culebra de escalera (Zamenis scalaris); y el miná común (Acridotheres tristis), una especie asiática que afecta tanto a la agricultura como a las poblaciones de otras aves.
Los autores del estudio consideran que “la prevención continúa siendo la estrategia más eficaz y rentable para reducir los impactos de las invasiones biológicas”. Por eso creen que hay que anticiparse en la detección de las especies que podrían convertirse en una amenaza y orientar las políticas de vigilancia y control. El estudio ha contado con la participación de 37 expertos de diferentes grupos taxonómicos y ecosistemas de 29 instituciones de investigación. El proceso ha permitido consensuar una lista priorizada de especies que debería servir como base de trabajo para futuras evaluaciones.